Episodio 110: ¿Cuáles deben ser los objetivos de la agricultura?

La agricultura enfrenta hoy decisiones estratégicas que definen el futuro de la alimentación, la economía y el territorio rural. Comprender sus objetivos permite entender por qué esta actividad sigue siendo clave para cualquier país. Olmo Axayacatl plantea una reflexión directa sobre producción de alimentos, desarrollo económico y sostenibilidad.

Durante la conversación se revisan seis metas que orientan el rumbo del sector. Desde garantizar alimentos accesibles, impulsar materias primas industriales y generar divisas por exportación, hasta enfrentar retos como la tecnificación del campo y la sostenibilidad ambiental. El análisis de Olmo Axayacatl muestra cómo estos objetivos deben cumplirse simultáneamente.


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La agricultura apareció hace aproximadamente diez mil años en distintos lugares del planeta. No fue un evento aislado, sino un proceso que surgió en varios centros humanos casi al mismo tiempo. Desde entonces ha cambiado muchas veces de propósito. En cada etapa histórica ha respondido a necesidades sociales distintas, y en la actualidad sus objetivos son más complejos que en cualquier otra época.

Comprender los objetivos actuales de la agricultura exige mirarla como un sistema interconectado. No se trata de cumplir una sola meta, sino de avanzar en varias al mismo tiempo. Cada objetivo influye sobre los demás, por lo que alcanzar uno de forma aislada no resuelve los problemas del sector. La agricultura funciona como un sistema donde la producción, la economía, el ambiente y la sociedad están permanentemente vinculados.

El primer objetivo consiste en producir alimentos suficientes, de calidad y a precios accesibles para la población. En términos globales, la capacidad productiva ya existe. La agricultura moderna produce más alimentos de los que la población necesita actualmente. El verdadero problema no está en la producción, sino en lo que ocurre después.

Una parte significativa de los alimentos producidos se pierde o se desperdicia. Cerca de un tercio termina en la basura debido a fallas en la poscosecha, el almacenamiento, la distribución o la comercialización. Este desperdicio explica por qué millones de personas siguen teniendo dificultades para acceder a alimentos. El desafío no es solo producir más, sino mejorar toda la cadena que conecta el campo con la mesa.

En cuanto a la calidad, los avances tecnológicos han permitido obtener productos agrícolas con niveles altos de calidad comercial. Las innovaciones en genética vegetal, manejo agronómico y control de plagas han contribuido a mejorar los resultados. Sin embargo, el tema del precio es más complejo porque depende de factores económicos como la oferta, la demanda y los costos de producción.

El segundo objetivo consiste en abastecer de materia prima a la industria. La agricultura no solo produce alimentos; también alimenta múltiples cadenas productivas. Muchos sectores industriales dependen directamente de los cultivos y de otros productos agrícolas para operar.

Cuando la agricultura no logra abastecer suficiente materia prima, la industria enfrenta problemas de suministro. Esto puede provocar escasez de productos, aumento de precios o interrupciones en procesos productivos. Por esa razón, algunos países consideran la agricultura como un sector estratégico.

En ciertos contextos incluso se le otorga la categoría de asunto de seguridad nacional. La lógica es clara: si un país pierde su capacidad de producir alimentos y materias primas agrícolas, también pierde estabilidad económica y autonomía productiva.

El tercer objetivo es generar divisas mediante la exportación de productos agrícolas de alto valor. En muchos países, ciertos cultivos se orientan principalmente al mercado internacional. Estos productos permiten captar ingresos provenientes del exterior y fortalecer la economía nacional.

Algunos cultivos destacan especialmente en este aspecto. Productos como aguacate, tomate o berries se han convertido en motores de exportación agrícola. Estos cultivos suelen producirse pensando desde el inicio en mercados internacionales donde los precios son más altos.

En algunos casos el consumo interno de estos productos es limitado o el mercado nacional no puede pagar los precios que sí se obtienen en el extranjero. Por ello la estrategia productiva se orienta hacia la exportación, lo que convierte a la agricultura en una fuente relevante de ingresos para el país.

El cuarto objetivo es generar empleo digno que permita cubrir las necesidades de la población relacionada con la actividad agrícola. Tradicionalmente el campo ha sido uno de los principales generadores de empleo, especialmente en zonas rurales.

Sin embargo, el panorama laboral podría cambiar en las próximas décadas. El desarrollo tecnológico avanza rápidamente y comienza a introducir nuevas herramientas en el campo. Drones, robots agrícolas y sistemas automatizados ya forman parte del horizonte tecnológico del sector.

Este cambio implica una transformación en el tipo de empleo agrícola. La mano de obra menos especializada podría reducirse, mientras aumenta la demanda de trabajadores con conocimientos técnicos y tecnológicos. El trabajo seguirá existiendo, pero las habilidades requeridas serán diferentes.

La agricultura del futuro probablemente necesitará más especialistas en tecnología, análisis de datos, automatización y manejo de sistemas complejos. El desafío será adaptar la formación profesional y técnica a estas nuevas demandas.

El quinto objetivo es producir alimentos inocuos. La inocuidad alimentaria se ha convertido en una exigencia cada vez más fuerte por parte de los consumidores. La sociedad presta más atención a la seguridad de los alimentos y exige mayores controles en todo el proceso productivo.

La inocuidad ya no puede verse solo como una condición para acceder a ciertos mercados. Debe considerarse un componente esencial del sistema agrícola. Producir alimentos seguros para el consumo humano forma parte de la responsabilidad del sector.

La creciente conciencia de los consumidores refuerza esta tendencia. A medida que las personas comprenden mejor los riesgos asociados a la contaminación alimentaria, también aumenta la presión sobre los productores para garantizar estándares adecuados.

El sexto objetivo es evitar el deterioro del medio ambiente y avanzar hacia una agricultura sostenible. Aunque aparece al final de la lista, tiene la misma importancia que los demás. La producción agrícola depende directamente de recursos naturales como suelo, agua y biodiversidad.

La agricultura inevitablemente modifica el entorno en el que se desarrolla. Utiliza recursos naturales y altera los ecosistemas para producir alimentos. Por esa razón el desafío consiste en reducir al máximo los impactos negativos y gestionar los recursos de forma responsable.

El concepto de sostenibilidad se ha vuelto común en el discurso agrícola, pero llevarlo a la práctica sigue siendo complicado. Implementar sistemas realmente sostenibles exige cambios profundos en la forma de producir.

El manejo integrado de plagas y enfermedades muestra bien esta dificultad. En teoría es una estrategia ideal porque combina diferentes métodos de control y reduce el uso de insumos químicos. Sin embargo, aplicarlo correctamente requiere conocimiento, disciplina y compromiso constante.

La sostenibilidad implica pensar la producción agrícola de manera integral. No basta con mejorar un solo aspecto del sistema productivo. Es necesario considerar simultáneamente la productividad, la conservación del suelo, el uso del agua, la biodiversidad y la viabilidad económica.

Todos estos objetivos deben cumplirse al mismo tiempo. Producción suficiente, seguridad alimentaria, desarrollo económico, empleo, inocuidad y sostenibilidad ambiental forman parte de un mismo sistema. Ignorar alguno de ellos debilita el funcionamiento de todo el conjunto.

La agricultura contemporánea enfrenta así un reto complejo. Debe alimentar a la población, sostener economías regionales, adaptarse a nuevas tecnologías y proteger los recursos naturales. Lograr ese equilibrio definirá el rumbo del sector en las próximas décadas.