Episodio 530: Presente y futuro de los plásticos agrícolas con Roberto Farfán

Presente y futuro de los plásticos agrícolas con Roberto Farfán

En esta ocasión entrevisté a Roberto Farfán de Eiffel Plastics México, consultor en agricultura protegida, para conversar sobre el presente y futuro de los plásticos agrícolas. Abordamos cómo los avances en films permiten optimizar cultivos protegidos y conservar forrajes con mayor eficiencia, durabilidad y sostenibilidad.

Durante la charla, exploramos diferencias entre plásticos estándar y personalizados, factores clave al elegir un material de cobertura y tendencias hacia soluciones más sostenibles. También conocimos innovaciones recientes, retos técnicos y recomendaciones prácticas que todo productor debería considerar para maximizar el valor de estas tecnologías.

Este episodio gira alrededor de una conversación directa y sin rodeos sobre el papel real que juegan los plásticos agrícolas en la producción moderna. A lo largo del diálogo con Roberto, queda claro que no se trata de un insumo secundario ni de un simple “techo” para el cultivo, sino de un componente técnico que puede definir el éxito o el fracaso productivo. Desde el inicio, se pone sobre la mesa que hablar de plásticos es hablar de fotosíntesis, de manejo climático, de sanidad, de costos y, cada vez más, de sostenibilidad.

Roberto comparte su historia personal como punto de partida. No viene de una familia agrícola tradicional, pero su contacto temprano con el campo y su formación como ingeniero agrónomo lo llevaron a involucrarse de lleno en la agricultura protegida. Reconoce errores, tropiezos y pérdidas económicas, lo que da peso a sus opiniones. Aquí no hay teoría de escritorio: hay experiencia directa produciendo, invirtiendo y enfrentando las consecuencias de malas decisiones técnicas. Esa vivencia explica su énfasis constante en la información bien entendida y en la asesoría correcta.

Al entrar al tema central, se describe cómo ha evolucionado el uso del polietileno en la agricultura protegida, especialmente en invernaderos. Roberto forma parte de la primera generación que vivió la expansión de esta tecnología en México, desde principios de los años dos mil. En aquel entonces, los plásticos se ofrecían como “tricapa” casi como una palabra mágica, sin mayor explicación técnica. Muchos productores compraban sin entender qué significaba realmente y para qué servía cada propiedad del material.

Un ejemplo contundente es el caso de un plástico con tecnología de microburbujas que bloqueaba la radiación ultravioleta. En papel, sonaba innovador; en la práctica, provocó un desastre productivo: los abejorros no podían orientarse, no había polinización y el cultivo colapsó. El problema no era el plástico en sí, sino su uso inadecuado para ese sistema productivo. Este episodio resume bien una idea clave: un mal resultado no siempre significa un mal producto; muchas veces significa una mala elección.

A partir de ahí, se explica que la evolución de los plásticos no solo ha sido en número de capas —de tres hasta siete— sino en la incorporación de aditivos específicos: difusión de luz, termicidad, resistencia química, antigoteo y control del espectro lumínico. Sin embargo, Roberto es claro y contundente: más capas no significa automáticamente mejor plástico. Lo que importa es la adecuación al clima, al cultivo, a la estructura y al manejo agronómico.

Uno de los ejes más fuertes del episodio es la relación entre plástico y fotosíntesis. Se recalca que la planta funciona con luz y agua, y que si el plástico limita o distorsiona la luz adecuada, todo el sistema productivo se ve afectado. No importa cuánta tecnología adicional se tenga —nutrición, riego, calefacción— si el punto de partida está mal. En ese sentido, elegir un plástico es una decisión estratégica, no una compra de rutina.

Roberto enumera los factores que deberían considerarse antes de elegir un plástico agrícola: clima, ubicación geográfica, tipo de estructura, automatización, cultivo, variedad, temporada de producción, manejo fitosanitario y hasta los productos químicos utilizados para desinfección. Se mencionan errores comunes que acortan drásticamente la vida útil del plástico, como el uso de azufre o cloro, o la falta de pintura blanca en la estructura metálica, que puede alcanzar temperaturas extremas y acelerar el deterioro del material.

El episodio también introduce a Ifel, la empresa en la que Roberto colabora actualmente. Se presenta como una compañía con más de 60 años de historia, origen italiano y presencia global. Más allá de la marca, lo relevante es su enfoque en investigación, personalización de productos y sostenibilidad. Se destaca un punto poco común: prácticamente no generan merma, ya que los residuos se reprocesan para fabricar otros productos funcionales.

En el tema ambiental, la conversación se vuelve especialmente directa. El plástico agrícola, en particular el acolchado, representa un problema serio de contaminación cuando no se gestiona adecuadamente. Se describen prácticas comunes y preocupantes: enterrarlo, quemarlo o pagar para desecharlo. Frente a esto, se presenta el desarrollo de acolchados biodegradables a base de almidón, que se integran al suelo en menos de un año gracias a la acción de microorganismos. Aquí se subraya que la sostenibilidad no es solo ambiental, sino también económica: eliminar costos de retiro, transporte y disposición final.

Hacia el cierre, se abordan las innovaciones en desarrollo: plásticos que reducen radiación infrarroja, materiales con propiedades específicas para distintas estaciones y cultivos, y combinaciones avanzadas de aditivos. Sin embargo, se insiste en un mensaje que atraviesa todo el episodio: la innovación sin comprensión no sirve. Un plástico de alta tecnología mal usado puede generar pérdidas importantes, como ocurrió con productores que redujeron temperatura en invierno cuando lo que necesitaban era conservar calor.

Finalmente, Roberto explica de forma sencilla conceptos técnicos como polímeros, EVA y EVOH, y cómo estos se integran en las diferentes capas del plástico para otorgar propiedades específicas. La conclusión es clara y práctica: no se trata de comprar el plástico “más avanzado”, sino el más adecuado. La ficha técnica debe leerse, entenderse y discutirse con alguien que conozca el sistema productivo.

El cierre del episodio deja un mensaje contundente para productores y técnicos: exigir información, valorar la asesoría previa y posterior a la compra, y entender que el servicio postventa es tan importante como el producto. En agricultura protegida, el plástico no es un detalle menor. Es una decisión técnica que impacta rendimiento, sanidad, costos y sostenibilidad. Ignorarlo o simplificarlo es, en el mejor de los casos, caro; en el peor, desastroso.

Escucha el podcast en YouTube, Spotify, Apple y Amazon