Episodio 076: Fertilizantes para aplicar nitrógeno al suelo

La nutrición vegetal depende de decisiones prácticas. Comprender qué fertilizante aporta nitrógeno, cuánto aplicar y cómo interpretar las fórmulas de fertilización permite evitar errores costosos en campo. En esta explicación se analizan varios fertilizantes comunes y su eficiencia para aportar nitrógeno al suelo en producción agrícola.

El análisis compara distintas fuentes de nitrógeno usadas en agricultura comercial y muestra con claridad cuánta cantidad aplicar, cómo influyen las concentraciones de nitrógeno y por qué algunos fertilizantes conviene utilizarlos para otros nutrientes. El enfoque ayuda a entender mejor el manejo de fertilización en sistemas productivos.


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El nitrógeno es el nutriente que se aplica en mayor cantidad en prácticamente todos los cultivos agrícolas. Esto ocurre porque participa directamente en la formación de tejido vegetal, especialmente hojas y tallos. Cuando el cultivo crece, la demanda de nitrógeno aumenta y por eso la fertilización nitrogenada suele representar una parte importante del manejo nutricional.

En nutrición vegetal se distinguen macronutrientes y micronutrientes. Entre los macronutrientes esenciales se encuentran nitrógeno, fósforo y potasio, conocidos como nutrientes primarios. También existen macronutrientes secundarios como calcio, magnesio y azufre. Después aparecen micronutrientes como hierro, manganeso, molibdeno, zinc, boro y cobre. Sin embargo, dentro de todos ellos el nitrógeno destaca porque suele requerirse en mayor volumen.

Para entender cómo aplicar nitrógeno es necesario interpretar las fórmulas de fertilizantes. En las etiquetas aparece una combinación de tres números que representan la concentración de nutrientes principales. El primer número indica nitrógeno total, el segundo corresponde al fósforo expresado como P₂O₅ y el tercero representa el potasio expresado como K₂O. Esta forma de presentación obliga a comprender bien las conversiones y proporciones al momento de planificar la fertilización.

El nitrógeno presente en los fertilizantes puede encontrarse en distintas formas químicas. Entre ellas destacan nitrógeno nítrico, nitrógeno amoniacal y nitrógeno ureico. Dependiendo del fertilizante, puede aparecer una sola forma o una mezcla de ellas. Lo importante es que la etiqueta siempre indica la suma total de nitrógeno disponible.

Para comparar diferentes fertilizantes se plantea una pregunta simple: cuántos kilogramos de fertilizante se necesitan para aplicar 10 kilogramos de nitrógeno al suelo. Esta referencia permite visualizar con claridad la eficiencia de cada producto.

El fertilizante nitrogenado más conocido es la urea. Se trata de una fuente con una concentración muy alta de nitrógeno, aproximadamente 46% de nitrógeno. Debido a esta alta concentración y a su costo relativamente bajo, se estima que cerca de una tercera parte del nitrógeno aplicado en la agricultura mundial proviene de la urea.

Si se busca aportar 10 kilogramos de nitrógeno al cultivo utilizando urea, se requieren aproximadamente 22 kilogramos de fertilizante. Esta relación muestra por qué es una de las fuentes más utilizadas: se necesita relativamente poco producto para cubrir la demanda.

Otro fertilizante comparable es Novatec Solub 45, que contiene aproximadamente 45% de nitrógeno. En términos prácticos la cantidad necesaria para aportar 10 kilogramos de nitrógeno es prácticamente la misma que con la urea, alrededor de 22 kilogramos. La diferencia real entre ambos productos suele estar en el precio y en características específicas como estabilidad o formulación.

Un fertilizante adicional es el fosfonitrato, que contiene aproximadamente 33% de nitrógeno. En este caso la mitad del nitrógeno se encuentra en forma nítrica y la otra mitad en forma amoniacal. Para aportar 10 kilogramos de nitrógeno se necesitan alrededor de 30 kilogramos de este fertilizante.

A medida que disminuye la concentración de nitrógeno en el fertilizante, la cantidad necesaria para aportar la misma dosis aumenta. Por ejemplo, el sulfato de amonio contiene cerca de 21% de nitrógeno. En este caso se requieren aproximadamente 48 kilogramos de fertilizante para aportar los mismos 10 kilogramos de nitrógeno.

Hasta este punto, las fuentes mencionadas siguen siendo razonables para aplicaciones nitrogenadas porque mantienen una concentración relativamente alta. Sin embargo, cuando se analizan fertilizantes complejos la situación cambia.

Un ejemplo es Acafos Azul, cuya fórmula es 20-5-5. Esto significa que contiene 20% de nitrógeno, además de fósforo y potasio. Para aportar 10 kilogramos de nitrógeno se necesitan cerca de 50 kilogramos del producto. Esto implica más del doble de fertilizante que con urea.

El problema no es solamente la cantidad de producto, sino también la aplicación simultánea de otros nutrientes. Cuando se utiliza un fertilizante complejo para cubrir grandes necesidades de nitrógeno, inevitablemente se incorporan cantidades elevadas de fósforo o potasio que tal vez el suelo no requiere.

Un caso claro es el fosfato diamónico (DAP), cuya fórmula es 18-46-0. Aunque contiene nitrógeno, su característica principal es la gran concentración de fósforo. Si se utilizara para cubrir altas dosis de nitrógeno se introduciría una cantidad excesiva de fósforo al suelo, lo que puede resultar ineficiente e incluso problemático.

Por esta razón, fertilizantes como el DAP suelen emplearse principalmente para aportar fósforo. El nitrógeno que contienen se considera un aporte adicional que complementa la fertilización.

Algo similar ocurre con fertilizantes equilibrados como Acafos Rojo, conocido por su fórmula 18-18-18. Este tipo de productos se utilizan más bien para mantener equilibrio nutricional en ciertas etapas del cultivo, no para cubrir requerimientos elevados de nitrógeno.

Otro ejemplo es Acafos Naranja, cuya fórmula 15-5-30 muestra claramente que el elemento dominante es el potasio. Este fertilizante se emplea principalmente cuando el cultivo requiere incrementar la disponibilidad de potasio, especialmente durante etapas relacionadas con producción o llenado de frutos.

También existen fertilizantes como nitrato de calcio, que contiene alrededor de 15% de nitrógeno y cerca de 26% de calcio. En este caso su uso principal es aportar calcio al cultivo, mientras que el nitrógeno actúa como complemento nutricional.

De manera similar aparecen fertilizantes ricos en fósforo como Novatec Solub 14-48, Acafos Violeta 13-40-13 o el fosfato monoamónico (MAP) con fórmula 12-61-0. En todos estos casos el objetivo principal es el fósforo. Utilizarlos para cubrir necesidades grandes de nitrógeno implicaría aplicar cantidades exageradas de fósforo.

El caso del nitrato de potasio es otro ejemplo interesante. Su fórmula 12-0-46 indica que el nutriente dominante es el potasio. Si se intentara cubrir 10 kilogramos de nitrógeno con este fertilizante sería necesario aplicar aproximadamente 83 kilogramos de producto, lo que introduciría una cantidad muy alta de potasio.

Finalmente, fertilizantes como Acafos Base con fórmula 7-12-40 muestran con claridad por qué algunos productos no deben utilizarse para aportar nitrógeno. Para aplicar 10 kilogramos de nitrógeno sería necesario usar aproximadamente 143 kilogramos de fertilizante, algo completamente poco práctico.

Este análisis muestra que no todos los fertilizantes con nitrógeno son adecuados para cubrir grandes demandas del nutriente. La elección depende principalmente de la concentración de nitrógeno y del objetivo nutricional.

En general, fertilizantes como urea, fosfonitrato o sulfato de amonio resultan más adecuados para aportar nitrógeno cuando las necesidades son altas. En cambio, fertilizantes complejos suelen emplearse para aportar otros nutrientes y no como fuente principal de nitrógeno.

Comprender estas diferencias permite tomar mejores decisiones en fertilización. Cuando se interpretan correctamente las fórmulas y las concentraciones, es posible ajustar las dosis con mayor precisión y evitar aplicaciones innecesarias de nutrientes.