En este episodio se presenta una iniciativa que busca transformar la manera en que el sector agropecuario hace negocios. Chrystian Yepiz explica cómo nació Agricomercio, una plataforma digital creada para comprar y vender agroinsumos, conectar productores, reducir intermediarios y abrir nuevas oportunidades para el campo mexicano.
La conversación muestra cómo una idea sencilla puede convertirse en un proyecto con impacto nacional. Chrystian Yepiz describe el origen de Agricomercio, su modelo de crecimiento y el objetivo de crear un marketplace agrícola, negocios directos, confianza digital y nuevas herramientas para el desarrollo del sector productivo.
La historia comienza en Sonora, en un pequeño municipio agrícola donde la producción de trigo forma parte de la vida cotidiana. Allí creció Chrystian, rodeado de agricultores, observando de cerca cómo funciona el campo. Aunque su familia estaba vinculada directamente con la producción agrícola, decidió tomar otro camino profesional y estudiar negocios internacionales en Monterrey.
Durante su formación académica se mantuvo siempre cerca del mundo empresarial y del emprendimiento. Posteriormente cursó un MBA y trabajó en el sector salud, especialmente en empresas de software. Esa experiencia lo llevó a desarrollar una afinidad fuerte por la tecnología. Aunque su formación no era técnica, comenzó a familiarizarse con herramientas digitales, desarrollo web y creación de plataformas.
El origen de la idea surgió de una observación simple. Mientras investigaba proyectos de emprendimiento agrícola en otros países, encontró plataformas que permitían conectar compradores y vendedores dentro del sector agropecuario. En ese momento surgió la pregunta clave: ¿por qué no existe algo similar en México?
Antes de avanzar con la idea, decidió validar si realmente había una necesidad. Contactó a familiares agricultores, amigos ganaderos y personas vinculadas con el sector. La respuesta fue prácticamente la misma en todos los casos: no conocían una herramienta digital que permitiera comprar y vender productos agrícolas de forma sencilla a nivel nacional.
Ese vacío confirmó que existía una oportunidad. A partir de ahí comenzó a diseñar el proyecto.
La primera etapa consistió en construir un producto mínimo viable, conocido como MVP. La lógica detrás de este enfoque es desarrollar una versión básica de la herramienta, con funciones esenciales, para probar si el mercado realmente la necesita. En lugar de invertir grandes recursos desde el inicio, se lanza una versión funcional y se observa la reacción de los usuarios.
Así nació Agricomercio.
La plataforma permite que productores, proveedores y profesionales del sector publiquen productos o servicios y entren en contacto directo con posibles compradores en cualquier parte del país. El objetivo principal es eliminar intermediarios y facilitar el acceso a nuevos clientes.
El funcionamiento es sencillo. Una persona crea una cuenta, publica lo que desea vender y otros usuarios pueden encontrar esa oferta dentro del sitio. Todo ocurre dentro de un entorno digital que conecta diferentes regiones del país.
Uno de los elementos más importantes del proyecto es que la plataforma es gratuita para comenzar. Cualquier persona puede registrarse y publicar productos sin pagar comisiones. El modelo de negocio se basa principalmente en servicios premium dentro de la plataforma.
Por ejemplo, un vendedor puede pagar para destacar su anuncio sobre otros, o ampliar el número de publicaciones disponibles. Esa estructura permite que la plataforma se mantenga abierta mientras genera ingresos a través de herramientas de visibilidad.
A pesar de que Chrystian estudió negocios y no ingeniería, decidió desarrollar el proyecto por su cuenta. Aprendió de forma autodidacta a crear páginas web y trabajar con herramientas digitales. Con el tiempo adquirió habilidades suficientes para construir la primera versión de la plataforma utilizando tecnologías accesibles.
Este enfoque demuestra que no siempre es necesario un gran equipo para iniciar un proyecto, especialmente en etapas tempranas.
En los primeros meses el crecimiento fue orgánico. No se invirtió dinero en publicidad. En lugar de ello, se utilizó una estrategia basada en contenido. Se publicaron artículos sobre agricultura, ganadería y temas relacionados con el sector.
Esa estrategia atrajo tráfico al sitio web y permitió generar una comunidad interesada en los temas agrícolas. En poco tiempo el sitio alcanzó cerca de diez mil visitas mensuales y logró reunir más de dos mil contactos interesados.
Además, más de doscientas cincuenta personas comenzaron a utilizar la plataforma para vender productos.
Sin embargo, el crecimiento también reveló uno de los mayores desafíos: la confianza.
El problema no era la dificultad de uso. De hecho, la plataforma tiene una curva de aprendizaje muy corta. El verdadero reto era convencer a los usuarios de que el sistema era confiable.
Muchos agricultores no están familiarizados con conceptos como marketplace o comercio digital. Por esa razón, una gran parte del trabajo consiste en explicar cómo funciona la plataforma y cómo puede beneficiar sus negocios.
Curiosamente, los usuarios que más utilizan la herramienta se encuentran en un rango de edad entre 35 y 45 años. Esto contradice la idea común de que los jóvenes adoptan más rápido la tecnología. En este caso, productores con experiencia han mostrado mayor interés en explorar nuevas herramientas para vender.
Otro aspecto importante es la transparencia. La plataforma conecta a compradores y vendedores, pero no interviene directamente en la transacción. Su función es facilitar el contacto entre ambas partes.
Las negociaciones, pagos y acuerdos se realizan directamente entre los usuarios.
Para evitar fraudes o malas prácticas, se revisan constantemente las publicaciones dentro del sitio. Si algún anuncio genera dudas, se contacta directamente al vendedor para verificar la información.
La visión a largo plazo va mucho más allá de un simple marketplace. El objetivo es construir una plataforma de soluciones para el campo.
Entre los servicios que podrían incorporarse en el futuro se encuentran financiamiento agrícola, seguros, asesoría para exportaciones y herramientas para facilitar comercio internacional. Muchos productores tienen dificultades para acceder a servicios financieros, por lo que este tipo de soluciones podría generar un impacto significativo.
En una etapa inicial el enfoque está completamente en México. La prioridad es consolidar una base sólida de usuarios y fortalecer la confianza dentro del mercado nacional.
A mediano plazo se contempla la expansión hacia otros países de América Latina. Ese paso implicaría integrar servicios adicionales relacionados con exportaciones, logística, requisitos sanitarios y trámites aduanales.
La plataforma también permite publicar servicios profesionales. Ingenieros agrónomos, veterinarios, asesores técnicos o capacitadores pueden ofrecer consultorías, webinars y asesorías especializadas. Incluso se plantea la posibilidad de que funcione como una especie de bolsa de trabajo agrícola.
La intención es que cualquier persona vinculada con el sector pueda encontrar lo que necesita dentro del mismo ecosistema digital.
A lo largo del proyecto hay una constante: aprender continuamente.
Gran parte del desarrollo ha sido posible gracias a la experimentación, la práctica y la disposición a probar nuevas ideas. El emprendimiento exige adaptarse, buscar soluciones y mantener la capacidad de seguir adelante incluso cuando aparecen obstáculos.
La experiencia demuestra que iniciar un proyecto no requiere grandes inversiones iniciales. Muchas veces lo más importante es la capacidad de identificar un problema real y comenzar a trabajar en una solución.
El crecimiento de iniciativas como esta refleja un cambio en la agricultura. El sector comienza a integrar herramientas digitales que facilitan el acceso a mercados, información y servicios.
La tecnología abre la posibilidad de conectar regiones que antes estaban aisladas comercialmente. Un productor puede encontrar compradores en otra parte del país sin necesidad de intermediarios.
Ese tipo de conexiones puede transformar la manera en que se realizan los negocios dentro del sector agropecuario.
La clave está en perder el miedo a aprender cosas nuevas. El conocimiento hoy está disponible en múltiples formatos: cursos en línea, tutoriales, artículos y comunidades digitales. Con curiosidad y persistencia es posible adquirir habilidades que antes parecían inaccesibles.
La agricultura, como cualquier otro sector productivo, está evolucionando. Los proyectos que integran tecnología y campo pueden generar nuevas oportunidades para productores, proveedores y profesionales.
En ese proceso, plataformas como Agricomercio representan un intento por construir un punto de encuentro digital para el campo, donde productos, servicios y conocimiento puedan circular con mayor facilidad.

