Las berries se han convertido en un cultivo estratégico para la agricultura mexicana por su alto valor comercial, su fuerte orientación a la exportación y el crecimiento acelerado que han mostrado en los últimos años. En particular, la frambuesa destaca por su expansión productiva y por la concentración territorial de su cultivo.
Comprender cómo evoluciona este cultivo exige revisar producción nacional, superficie sembrada, rendimientos agrícolas y valor económico generado. Analizar estas cifras permite entender qué regiones lideran la producción, dónde se obtiene mayor rentabilidad y cómo se está configurando la geografía productiva de la frambuesa en México.
La frambuesa forma parte del grupo de cultivos conocidos comercialmente como berries. Aunque el término no corresponde exactamente al sentido botánico estricto, en la práctica agrícola incluye frambuesa, zarzamora, arándano y fresa. En México, este grupo de cultivos ha ganado una enorme relevancia por su orientación exportadora y por el valor económico que generan.
La historia productiva de la frambuesa en el país muestra una expansión notable. A mediados de la década de 1980 apenas se registraban seis toneladas producidas a nivel nacional, una cifra prácticamente testimonial dentro del panorama agrícola. Durante varios años el cultivo mantuvo volúmenes pequeños, pero comenzó a crecer gradualmente durante los años noventa.
En 1995 la producción ya alcanzaba 390 toneladas. Dos años después, en 1997, el volumen llegó a 1,200 toneladas. Este crecimiento inicial marcó el comienzo de una etapa de expansión que se consolidaría durante las décadas siguientes.
Para 2005 la producción nacional ya rondaba las 5,000 toneladas. A partir de entonces comenzó una fase de crecimiento mucho más acelerada. En 2014 el país producía aproximadamente 35,000 toneladas de frambuesa, lo que reflejaba una consolidación importante del cultivo.
El salto más fuerte ocurrió después de ese momento. En 2015 la producción prácticamente se duplicó hasta alcanzar 65,000 toneladas. Un año más tarde la cifra volvió a crecer con rapidez hasta llegar a 113,000 toneladas, consolidando a la frambuesa como uno de los cultivos más dinámicos dentro del sector hortofrutícola mexicano.
El crecimiento continuó en 2017, cuando la producción nacional alcanzó cerca de 120,000 toneladas. El máximo registrado se presentó en 2018 con alrededor de 130,000 toneladas producidas, lo que representa el punto más alto del ciclo reciente de expansión.
Posteriormente se observó un ligero descenso. En 2019 la producción nacional se redujo a aproximadamente 128,000 toneladas. La disminución fue relativamente pequeña, pero marcó una pausa en el ritmo acelerado de crecimiento que había caracterizado a los años anteriores.
El análisis de la superficie cultivada ayuda a entender este proceso. En 2019 se registraron alrededor de 7,300 hectáreas sembradas de frambuesa en México. Esta superficie representa un crecimiento sostenido si se compara con años previos.
En 2018 la superficie sembrada había sido cercana a las 7,200 hectáreas. En 2017 rondaba las 6,600 hectáreas, mientras que en 2016 se registraban aproximadamente 6,200 hectáreas. El salto importante ocurrió entre 2015 y 2016.
En 2015 el cultivo ocupaba alrededor de 3,900 hectáreas. Si se retrocede un poco más en el tiempo, entre 2013 y 2014 la superficie apenas fluctuaba entre 2,000 y 2,300 hectáreas. El crecimiento posterior muestra cómo el cultivo se expandió rápidamente en pocos años.
Cuando se observa la superficie cosechada, la cifra nacional en 2019 fue cercana a 7,000 hectáreas. Esto implica una diferencia de aproximadamente 300 hectáreas entre lo sembrado y lo efectivamente cosechado. Esa brecha indica que parte de la superficie no llegó a producir, aunque no se cuenta con información detallada sobre las causas.
Otro indicador clave es el rendimiento promedio. Desde 2006 hasta 2019 los rendimientos nacionales han permanecido relativamente estables dentro de un rango que va de 14.5 a 18.8 toneladas por hectárea.
El valor máximo dentro de ese periodo se alcanzó en 2017, cuando el rendimiento promedio llegó a 18.8 toneladas por hectárea. En 2019 el rendimiento se ubicó ligeramente por debajo, con aproximadamente 18.3 toneladas por hectárea, lo que indica que el cultivo mantiene niveles productivos bastante consistentes.
El aspecto económico confirma la importancia de la frambuesa. El precio promedio de la tonelada en 2019 fue cercano a 36,200 pesos, una cifra superior a la registrada en 2018, cuando el precio rondaba los 34,100 pesos por tonelada.
Esto refleja que se trata de un producto con un valor comercial considerable dentro de la agricultura mexicana. Además, la mayor parte de la producción se destina al mercado internacional. Aproximadamente 99.5 % de las berries producidas en México se exportan, y cerca del 97.5 % de esas exportaciones se dirigen hacia Estados Unidos y Canadá.
El valor económico total de la producción confirma esa relevancia. En 2018 el valor generado por la frambuesa superó los 5,128 millones de pesos, mientras que en 2019 la cifra alcanzó aproximadamente 5,154 millones de pesos. Estos dos años representan los niveles más altos registrados hasta ahora.
Cuando se revisa la producción por estado, el liderazgo es muy claro. Jalisco ocupa el primer lugar nacional, con alrededor de 89,000 toneladas producidas en 2019. Este volumen representa una porción dominante de la producción total del país.
El segundo lugar corresponde a Michoacán, con aproximadamente 26,000 toneladas. Después aparece Baja California con cerca de 11,700 toneladas. Los demás estados productores quedan bastante por debajo.
Guanajuato registra alrededor de 960 toneladas y Puebla aproximadamente 558 toneladas. Otros estados con producción reportada son el Estado de México y Colima, aunque con volúmenes mucho menores.
Si se observa la concentración regional, tres estados dominan claramente el cultivo. Jalisco, Michoacán y Baja California concentran casi toda la producción nacional, sumando cerca de 127,000 toneladas en conjunto.
La superficie sembrada confirma esta concentración. Jalisco cuenta con alrededor de 5,100 hectáreas cultivadas, mientras que Michoacán tiene aproximadamente 1,100 hectáreas y Baja California cerca de 773 hectáreas. El resto de los estados participa con superficies mucho menores.
El análisis de rendimiento por estado muestra algunas diferencias interesantes. Michoacán registra el rendimiento promedio más alto con 22 toneladas por hectárea. Le sigue Guanajuato con 20 toneladas y después Jalisco con aproximadamente 18 toneladas por hectárea.
Baja California alcanza cerca de 16 toneladas por hectárea. En cambio, Puebla y el Estado de México presentan rendimientos mucho menores, por debajo de las 10 toneladas por hectárea.
El precio promedio por tonelada también muestra contrastes regionales. El estado donde la frambuesa alcanza el precio más alto es Baja California, con más de 121,000 pesos por tonelada. Michoacán aparece después con cerca de 73,000 pesos por tonelada.
En términos de valor total de producción, Michoacán encabeza la lista con aproximadamente 2,100 millones de pesos generados en 2019. Jalisco ocupa el segundo lugar con alrededor de 1,900 millones de pesos, mientras que Baja California alcanza cerca de 980 millones.
Al descender al nivel municipal, la concentración productiva se vuelve aún más evidente. El municipio con mayor producción es Jocotepec, en Jalisco, con alrededor de 34,000 toneladas. Muy cerca aparece Zapotlán el Grande, también en Jalisco, con aproximadamente 30,000 toneladas.
En Baja California destaca el municipio de Ensenada con cerca de 11,700 toneladas. En Michoacán sobresalen Zamora con alrededor de 11,300 toneladas y Tangancícuaro con aproximadamente 5,600 toneladas.
El rendimiento municipal más alto se registra en Tangancícuaro, Michoacán, donde el promedio alcanza aproximadamente 30 toneladas por hectárea. Otros municipios con rendimientos elevados incluyen Tuxtcueca en Jalisco e Ixtlán y Los Reyes en Michoacán.
En cuanto al precio por tonelada, varios municipios de Michoacán destacan con los valores más altos. Entre ellos se encuentran Peribán, Los Reyes, Tangamandapio, Ixtlán y Jacona, donde los precios superan ampliamente el promedio nacional.
Finalmente, cuando se observa el valor total generado por municipio, Ensenada encabeza la lista con cerca de 986 millones de pesos. Le sigue Zamora con aproximadamente 953 millones y después Jocotepec con cerca de 742 millones de pesos.
Estos datos muestran que la frambuesa se ha convertido en un cultivo altamente rentable y territorialmente concentrado. La expansión observada durante la última década indica un sector dinámico, aunque el ligero descenso reciente sugiere que el crecimiento podría entrar en una fase de estabilización en los próximos años.



