En esta ocasión entrevisté a Antonela Reynoso de Verge AG, especialista en atención al cliente y ventas, para conversar sobre cómo la planificación inteligente de rutas en maquinaria agrícola puede transformar la eficiencia en el campo. Un diálogo lleno de ideas prácticas y visión tecnológica.
Hablamos sobre cómo la plataforma de Verge AG ayuda a optimizar recursos, reducir costos y mejorar la sostenibilidad en las operaciones agrícolas. También exploramos los retos que enfrentan los productores al adoptar estas innovaciones y cómo superarlos para aprovechar todo su potencial.
A lo largo de este episodio se desarrolla una conversación directa y muy práctica sobre cómo la optimización de rutas de la maquinaria agrícola, apoyada en tecnología digital, puede cambiar radicalmente la eficiencia en el campo. Desde el inicio queda claro que no se trata de futurismo ni de promesas infladas, sino de resolver problemas reales que hoy enfrentan productores y contratistas: tiempo perdido, sobrecostos, desgaste de equipos, erosión del suelo y un uso incompleto de la tecnología ya instalada en las máquinas.
La charla arranca poniendo en contexto quién es Antonela y por qué sabe de lo que habla. Ingeniera agrónoma, formada en Argentina, con experiencia directa en producción y varios años trabajando en agricultura de precisión en Brasil, hoy está enfocada en el soporte técnico y acompañamiento a clientes de Verge. Ese recorrido importa porque conecta dos mundos: el del campo real y el de la tecnología aplicada. Aquí no hay discursos desde un escritorio; hay conocimiento construido en contacto con productores y máquinas trabajando.
Cuando se entra de lleno en qué es Verge, la propuesta es clara: planificar antes de entrar al campo para reducir decisiones improvisadas durante la operación. El software Launchpad permite diseñar las trayectorias de la maquinaria con anticipación, considerando límites, obstáculos, pendientes, tipo de labor y características específicas de cada equipo. La idea central es simple y potente: la mayoría de los productores ya invirtió fuerte en maquinaria con piloto automático, pero no la está aprovechando al 100%. Verge entra justo ahí, a exprimir esa inversión que ya está hecha.
Uno de los puntos más interesantes del episodio es cómo se explica el proceso de planificación sin tecnicismos innecesarios. Todo parte de un elemento clave: los límites del lote. Si esos límites están bien relevados, el resto fluye. Antonela explica que lo ideal es un mapeo preciso en campo, incluso recorriendo el perímetro con moto o cuatriciclo, para identificar postes, caminos, construcciones u otros riesgos. También existe la opción de usar imágenes satelitales cuando no hay otra alternativa, sabiendo que es una aproximación. No se vende humo: se explica qué sirve para qué y dónde están los límites de cada método.
Una vez cargados los datos básicos —tipo de operación, dimensiones de la máquina, objetivos del trabajo— la plataforma genera distintos escenarios. Y aquí aparece uno de los grandes valores del sistema: la comparación. El productor no recibe una única “ruta ideal” impuesta por un algoritmo, sino varias opciones basadas en criterios distintos. Menos maniobras, menor tiempo total, menor riesgo de erosión, seguimiento de curvas de nivel. La decisión final siempre queda en manos de quien conoce el campo, no en la pantalla.
El episodio deja muy claro que optimizar rutas no es solo un tema de eficiencia operativa, sino también de sostenibilidad. Al analizar la pendiente y la declividad del terreno, se pueden reducir riesgos de erosión hídrica, algo crítico en muchas regiones. Además, al disminuir tiempos muertos, solapamientos y recorridos innecesarios, se reduce el consumo de combustible y, con eso, las emisiones. Se mencionan incluso estudios en curso, especialmente en Australia, que usan esta tecnología para medir impactos en gases de efecto invernadero.
Otro tema fuerte es la compactación del suelo. Antonela explica cómo la planificación permite alinear las huellas de distintas operaciones —siembra, pulverización— para concentrar el paso de las ruedas y proteger el resto del lote. Es un detalle técnico que, dicho así, parece obvio, pero que en la práctica casi nadie planifica de forma sistemática. Aquí la tecnología deja de ser “algo lindo” y pasa a ser una herramienta agronómica concreta.
En cuanto a los requisitos tecnológicos, el mensaje es tranquilizador: no hace falta tener la máquina más nueva del mercado. Con contar con un sistema de autoguiado, incluso instalado en tractores antiguos, la tecnología funciona. La compatibilidad con múltiples marcas y formatos hace que la barrera de entrada sea mucho más baja de lo que muchos imaginan. El proyecto se diseña online y se lleva a la máquina de forma sencilla, sin procesos complicados.
Antonela también habla de los desafíos, y ahí aparece algo muy real: la barrera cultural. No es un problema técnico, es mental. La desconfianza, el “siempre se hizo así”, el miedo a que la tecnología complique en lugar de ayudar. La respuesta es directa: la plataforma es intuitiva, los proyectos se hacen en minutos y los beneficios se ven rápido. No es un monstruo de cuatro cabezas; es una herramienta práctica.
Un punto especialmente potente del episodio es cuando se habla de números. Verge permite comparar el “antes y después” en tiempo, distancia recorrida y costos. Incluso se pueden cargar valores de combustible y mano de obra para traducir la optimización en dinero real. Además, con la herramienta Equipment Explorer, se pueden comparar dos máquinas distintas y evaluar cuál rinde mejor en un mismo escenario. Esto convierte la planificación en una herramienta de toma de decisiones estratégicas, no solo operativas.
Cuando se aborda el tema de inteligencia artificial, queda claro que no hay magia ni automatismo ciego. Los algoritmos proponen escenarios según criterios definidos, pero la experiencia del productor sigue siendo central. Si hay una línea A-B histórica que no se puede mover por compactación u otras razones, se respeta. La tecnología acompaña, no impone.
El impacto ambiental vuelve a aparecer con fuerza al hablar del futuro cercano de Verge. El desarrollo de maniobras automáticas conecta las líneas de principio a fin, respetando el radio de giro de cada máquina y reduciendo aún más la intervención manual. Se avanza hacia lo que Antonela llama “autonomía supervisada”: el operario sigue en la cabina, pero deja de perder tiempo en maniobras repetitivas. Es un paso lógico antes de la autonomía total.
También se mencionan innovaciones como la planificación de puntos de reabastecimiento, evitando recorridos en vacío y mejorando la logística de insumos. Son detalles que, sumados, generan ahorros significativos y menos estrés operativo en campañas largas.
El episodio cierra con ejemplos concretos, como el ahorro de semilla en Brasil al coordinar siembra y pulverización para no implantar en zonas que luego serán pisadas. Un 5% de ahorro solo por planificar mejor no es menor, especialmente cuando se logra con un trabajo de pocos minutos en la plataforma.
En el mensaje final, queda una idea muy clara: esta tecnología ya no es exclusiva de países “adelantados” ni de productores gigantes. La inversión grande ya está hecha cuando se compra la maquinaria. Lo que falta es sacarle todo el jugo. Verge propone exactamente eso: transformar equipos comunes en sistemas altamente eficientes con planificación inteligente.
En resumen, este episodio muestra que la optimización de rutas no es una moda ni un lujo. Es una herramienta concreta para producir mejor, gastar menos y cuidar el suelo. Directo al grano, sin vueltas: planificar antes de entrar al campo ya no es opcional, es una ventaja competitiva real.

