En este episodio de Podcast Agricultura converso con Isaí Mendoza Martínez, director de Grupo Inders, sobre la organización del Segundo Foro Nacional de Agronegocios. Este es un evento que busca reunir a productores, empresarios y especialistas para impulsar el futuro del sector agroalimentario en México.
El foro se perfila como un espacio clave para intercambiar ideas, generar alianzas estratégicas y analizar tendencias de innovación que impactan en la productividad y sostenibilidad del campo. Isaí nos comparte los detalles, la relevancia del encuentro y la visión que tiene para fortalecer los agronegocios.
A lo largo del episodio converso con Isaí sobre el Segundo Foro Nacional de Agronegocios y Cadenas de Valor, un proyecto que nace de una inquietud muy concreta: crear un espacio real, útil y aterrizado donde el sector agropecuario mexicano pueda pensarse a sí mismo con más claridad y menos discurso vacío. La charla no gira alrededor de un evento como espectáculo, sino como herramienta de articulación entre quienes producen, quienes investigan y quienes toman decisiones.
El punto de partida es el primer foro, realizado en 2021. Ahí quedó claro que había hambre de conversación seria. Más de mil personas participaron y, sobre todo, se confirmó algo clave: en México hay liderazgo, hay experiencia y hay casos de éxito, pero están dispersos. El foro surge para juntar esas voces y darles un contexto donde puedan dialogar sin intermediarios innecesarios. No se trata de gurús ni de recetas mágicas, sino de personas que llevan años resolviendo problemas reales en el campo mexicano .
Desde ahí, Isaí explica que el foro no es un evento aislado, sino una extensión natural de un proyecto previo de formación: Academia Inders. La lógica es simple y contundente. La capacitación digital funciona, pero no basta. Hay temas que necesitan conversación cara a cara, contraste de ideas y debate directo. El foro aparece como ese espacio donde la información especializada deja de ser abstracta y se conecta con la práctica diaria del agronegocio.
Uno de los conceptos centrales del episodio es la idea de vincular tres grandes ejes: iniciativa privada, sector educativo y sector público. No como consigna política, sino como necesidad operativa. El productor está en el centro, pero alrededor suyo orbitan empresas proveedoras de tecnología, instituciones educativas que generan conocimiento y dependencias públicas que definen reglas, apoyos e incentivos. El foro busca que esos tres mundos se vean a la cara, se entiendan y, cuando se pueda, se coordinen.
Isaí es claro: muchas investigaciones de alto nivel se quedan archivadas porque no encuentran quién las lleve a campo. Al mismo tiempo, muchas empresas necesitan soluciones que ya existen, pero no saben dónde buscarlas. El foro intenta cerrar esa brecha. No promete milagros, pero sí conversaciones honestas que permitan reconocer el papel de cada actor y fortalecerlo.
En cuanto a los contenidos, el abanico es amplio pero con lógica. Uno de los grandes bloques será el financiamiento agropecuario. Crédito, apalancamiento y nuevas formas de financiamiento como fintechs y cooperativas de ahorro aparecen como temas inevitables. Se reconoce que el sector tiene una relación histórica complicada con el crédito, pero también que sin financiamiento moderno no hay tecnificación posible. El foro busca poner sobre la mesa modelos que ya están funcionando, tanto para grandes como para pequeños productores.
Otro eje central es la sanidad, inocuidad y certificaciones. El episodio menciona problemáticas recientes como el gusano barrenador y su impacto en el sector ganadero. Aquí la conversación no se queda en el problema, sino en las respuestas: qué están haciendo las instituciones, cómo afecta esto a la exportación y qué aprendizajes dejan estas crisis para el futuro del sector.
La sostenibilidad aparece como un tema transversal, no como moda. Se habla de agricultura y ganadería regenerativa, economía circular y uso eficiente de recursos como el agua y el suelo. No desde el discurso ambientalista abstracto, sino desde la presión real del mercado y de las regulaciones. Cada vez más compradores exigen sistemas productivos con menor impacto ambiental, y quien no se adapte queda fuera del juego.
En ese mismo sentido, se profundiza en el contraste entre distintos niveles tecnológicos. México convive con agricultura 1.0, 2.0, 3.0 y ya empieza a asomarse a la 4.0. El reto no es solo desarrollar tecnología de punta, sino lograr que llegue a quienes hoy producen en esquemas más básicos. Se mencionan ejemplos claros: imágenes satelitales, drones, inteligencia artificial en invernaderos y sistemas de recirculación de agua que reducen drásticamente el consumo hídrico. No todo aplica para todos, pero sí abre preguntas incómodas sobre eficiencia y competitividad.
El episodio también entra de lleno en la realidad de los pequeños productores, responsables de una parte sustancial de los alimentos que se consumen en el país. Se habla de modelos exitosos en cadenas como café, maíz, producción de traspatio y huevo. No desde la lástima, sino desde el reconocimiento de que estos modelos existen, funcionan y pueden escalarse si se conectan con financiamiento, acompañamiento técnico y procuración de fondos, incluso internacionales.
En un momento clave de la conversación, Isaí responde a una pregunta directa: por qué fracasan tantos agronegocios en México. La respuesta es frontal. El riesgo es altísimo y muchos factores no se pueden controlar: clima, agua, mercado, precios, políticas públicas. A eso se suman problemas estructurales como la falta de tecnificación del riego, la sobreexplotación de acuíferos y la volatilidad de los mercados. El fracaso, muchas veces, no viene por falta de ganas, sino por operar en un entorno extremadamente complejo.
Se subraya algo que pocas veces se dice sin rodeos: hacer empresa en el agro es brutalmente difícil. Requiere gestionar variables que no dependen de uno y tomar decisiones con información incompleta. Por eso el respeto a quienes producen alimentos no es un discurso romántico, es un reconocimiento operativo.
Cuando se aborda la resistencia al cambio, la respuesta es matizada. Los productores no son enemigos de la tecnología. El problema suele estar en la implementación, la comunicación y la confianza. Las soluciones no funcionan si no se entienden todos los niveles de la operación, desde el dueño hasta quien ejecuta en campo. La tecnología sin acompañamiento fracasa, por muy buena que sea.
Hacia el cierre, Isaí comparte un consejo claro para quien quiera iniciar un agronegocio: definir con precisión el modelo de negocio. No querer hacer todo, entender qué se vende, a quién, cómo y con qué recursos. Se insiste en la importancia de presupuestar, formalizarse, cumplir obligaciones fiscales y pensar en grande desde el inicio, aunque se empiece pequeño. La improvisación, en el agro, se paga caro.
El episodio termina con una invitación directa al foro. La promesa no es entretenimiento, sino aprendizaje aplicable. Ocho horas para escuchar a quienes llevan años resolviendo problemas reales, generar contactos y salir con ideas que puedan implementarse de inmediato. El mensaje es claro: este foro no es de una empresa, es del sector. Y quien quiera entender hacia dónde va el agro mexicano, tiene ahí una cita obligada .

