En el sector agroalimentario abundan los perfiles técnicos, pero pocos logran diferenciarse, construir relaciones estratégicas y generar oportunidades profesionales a partir de su experiencia. En esta conversación, Sandra Solezzi comparte cómo la marca personal y el networking inteligente se han convertido en herramientas clave para destacar dentro del agro.
Desde su experiencia como Sandra Zolezzi, creadora del concepto agrónoma de personas, se explora cómo los profesionales pueden construir visibilidad, crear conexiones reales y aprovechar plataformas como LinkedIn para posicionarse. El enfoque no es complejo: entender quién eres, comunicarlo bien y generar relaciones de valor dentro del ecosistema agrícola.
Durante años el sector agrícola se concentró casi exclusivamente en el conocimiento técnico. Sin embargo, la realidad actual muestra algo distinto. Existen muchos profesionales altamente capacitados, pero pocos saben comunicar su valor, construir relaciones estratégicas o diferenciarse dentro del ecosistema agroalimentario. Allí aparece la importancia de la marca personal.
Sandra plantea que uno de los primeros problemas aparece en algo muy simple: cómo un profesional se presenta. En muchos eventos o conversaciones, la mayoría se limita a decir su profesión, cargo y empresa. Ese mensaje es genérico y difícil de recordar. Cuando la identidad profesional se reduce a un cargo, resulta casi imposible generar conexiones significativas.
La consecuencia es clara. Si todos dicen lo mismo, nadie se vuelve memorable.
Por eso insiste en la necesidad de construir una propuesta de valor personal. No se trata de inventar algo artificial ni de usar frases llamativas. Se trata de expresar con claridad qué haces, por qué lo haces y qué problema ayudas a resolver dentro del agro.
Un elemento fundamental es la autenticidad. Cuando un discurso suena aprendido o corporativo, las personas perciben inmediatamente que no es natural. En cambio, cuando alguien habla desde su experiencia real en terreno, desde los problemas que observa en productores o desde los desafíos de una región agrícola, el mensaje genera conexión.
La clave está en ir más allá del producto o del cargo.
Muchos profesionales dicen simplemente que venden insumos o que trabajan en determinada empresa. Pero lo realmente interesante es explicar qué ocurre en el campo, cuáles son los problemas que enfrentan los agricultores y cómo su trabajo contribuye a resolverlos. Esa narrativa genera credibilidad.
Otro punto importante es la escucha activa. En muchos casos las personas llegan a una conversación con la intención de vender algo. El problema es que aún no saben si lo que ofrecen realmente resuelve la necesidad de la otra persona. Por eso escuchar se vuelve una herramienta estratégica.
Cuando se escucha con atención aparecen oportunidades de conexión, colaboración o negocio que no se habrían identificado de otra manera.
Sandra también propone un ejercicio que considera esencial: realizar un análisis personal tipo FODA. Igual que las empresas analizan fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas, los profesionales deberían hacer lo mismo con su carrera.
Este ejercicio permite entender tres cosas fundamentales.
Primero, cuáles son las fortalezas reales que se pueden potenciar.
Segundo, qué debilidades es necesario trabajar.
Tercero, qué oportunidades existen en el entorno profesional.
Sin esa reflexión, muchas personas avanzan en su carrera casi en automático. Trabajan, cambian de empresa o asumen nuevas responsabilidades sin detenerse a pensar si ese camino realmente coincide con lo que quieren construir.
Para Sandra, ese análisis funciona como las raíces de una planta. Si las raíces son claras y profundas, el crecimiento profesional tiene una base sólida.
Otro tema central es la visibilidad profesional. En el contexto actual, si alguien no comunica lo que hace, simplemente pasa desapercibido.
Aquí aparece el papel de LinkedIn.
Según explica, hay tres aspectos fundamentales para que un perfil tenga impacto.
El primero es la coherencia del perfil. Foto, titular profesional y descripción deben comunicar claramente qué hace esa persona y cómo ayuda a otros.
El segundo es mostrar lo que realmente se está haciendo. Publicar contenido que refleje experiencias reales, problemas observados en campo o aprendizajes del trabajo cotidiano.
El tercero es la disciplina. Publicar contenido de forma constante genera crecimiento orgánico en la red. Con dos publicaciones por semana durante algunos meses, es posible aumentar significativamente la visibilidad profesional.
El enfoque no consiste en promocionar productos de forma agresiva. Las publicaciones que mejor funcionan suelen contar historias reales: una visita a campo, un problema agronómico observado o una conversación con un agricultor.
Ese tipo de contenido genera cercanía y credibilidad.
El networking también juega un papel importante. Sin embargo, muchas personas asisten a eventos sin preparación previa. Llegan, escuchan algunas ponencias y regresan a casa sin haber construido relaciones relevantes.
Para aprovechar realmente un evento, Sandra recomienda tres pasos simples.
Primero, investigar previamente quiénes participarán: expositores, empresas y asistentes.
Segundo, tener claridad sobre el objetivo de asistir. Puede ser conocer personas, explorar oportunidades laborales o aprender sobre determinado tema.
Tercero, iniciar conversaciones genuinas. En lugar de intentar vender o pedir algo inmediatamente, lo más efectivo es mostrar interés real por la otra persona.
Preguntas simples como si disfrutan su trabajo o cómo ven el futuro del sector pueden abrir conversaciones mucho más profundas.
Ese enfoque reduce la sensación de interés utilitario que muchas veces aparece en los eventos profesionales.
Otra área donde Sandra trabaja activamente es la mentoría para mujeres dentro del agro. A partir de su experiencia observa que muchas profesionales tienen ideas innovadoras, proyectos o iniciativas, pero enfrentan barreras internas para ejecutarlas.
Una de las diferencias más frecuentes es el nivel de autoconfianza.
Mientras muchos hombres se lanzan a nuevas oportunidades aun cuando no cumplen todos los requisitos, muchas mujeres sienten que deben cumplir absolutamente todo antes de intentarlo.
Eso genera autolimitación.
El trabajo de mentoría se centra entonces en transformar ideas en planes concretos. Definir objetivos, establecer acciones y acompañar el proceso de ejecución para que esas iniciativas se conviertan en proyectos reales.
También enfatiza la importancia de las redes profesionales. Participar en asociaciones, comunidades o grupos de colaboración permite compartir conocimientos, generar alianzas y descubrir oportunidades que de otra manera serían invisibles.
Finalmente surge una pregunta importante: cómo puede reinventarse un profesional del agro.
La respuesta vuelve al mismo punto de partida: conocerse a sí mismo.
Cuando alguien entiende cuáles son sus habilidades, qué le interesa realmente y qué impacto quiere generar, puede rediseñar su camino profesional. A partir de allí es posible explorar nuevas áreas, desarrollar otras formas de comunicar conocimiento o incluso cambiar completamente de rol dentro del sector.
La reinvención no ocurre de forma automática. Requiere curiosidad, aprendizaje continuo y la disposición a salir al encuentro de nuevas oportunidades.
Leer, observar, investigar y conversar con otras personas del sector amplía la perspectiva.
En muchos casos las oportunidades aparecen simplemente porque alguien decidió mostrarse, participar en un evento o iniciar una conversación.
La conclusión es sencilla.
Dentro del agro no basta con saber mucho. También es necesario mostrar lo que se sabe, construir relaciones auténticas y desarrollar una identidad profesional clara.
Cuando esas tres cosas se alinean, la visibilidad y las oportunidades comienzan a aparecer de forma natural.
