Episodio 226: Programa de aceleración Siembra de New Ventures

Programa de aceleración Siembra de New Ventures

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Este episodio aborda un programa que busca transformar el campo mediante emprendimiento agrícola, aceleración de negocios, impacto social y crecimiento estratégico. Francisco Liscano y Pablo Marichi explican cómo funciona New Ventures y su iniciativa Siembra, diseñada para impulsar proyectos que realmente mejoren la vida de productores en México.

Se plantea una oportunidad concreta para quienes tienen ideas o proyectos en marcha. El enfoque combina mentorías, financiamiento, validación de modelos y conexión con expertos. Con el respaldo de Bayer, el programa busca acelerar soluciones que generen valor en el campo, sin importar si están en fase inicial o ya tienen tracción.

Se presenta un programa de aceleración enfocado en agronegocios que surge desde New Ventures, una organización dedicada a impulsar proyectos con impacto social y ambiental. La propuesta se centra en fortalecer emprendimientos que mejoren la calidad de vida de los agricultores, partiendo de la idea de que el crecimiento económico puede coexistir con beneficios sociales y ambientales.

Desde la experiencia de Francisco Liscano y Pablo Marichi, queda claro que el enfoque no es únicamente técnico. Se busca trabajar sobre el modelo de negocio, la estructura, la comunicación y la estrategia. En el campo existe mucho conocimiento técnico, pero muchas veces falta la parte empresarial. Ahí es donde este tipo de programas se vuelve relevante.

El programa Siembra está diseñado principalmente para etapas tempranas. Se aceptan proyectos desde idea bien estructurada hasta empresas jóvenes con primeras ventas. Lo importante no es el nivel de avance, sino la claridad del problema que se busca resolver y el impacto que puede generar en los agricultores.

Se abre un proceso donde inicialmente se seleccionan 50 emprendimientos. Estos acceden a un bootcamp con talleres enfocados en temas clave: modelo de negocio, finanzas, ventas, marketing e impacto. También se incluye networking, sesiones de inspiración y preparación de pitch. Esta primera fase busca nivelar conocimientos y fortalecer la base de cada proyecto.

Posteriormente, los 10 mejores proyectos avanzan a una etapa más profunda de aceleración. Aquí se trabaja de forma personalizada durante cuatro meses, con sesiones quincenales junto a mentores. En este punto se identifican áreas específicas de mejora y se construyen estrategias concretas para el crecimiento.

Un elemento importante es el financiamiento. Al final del proceso, dos o tres proyectos reciben acceso a crédito con condiciones favorables. Esto responde a una necesidad clara: en etapas tempranas es difícil conseguir capital. Además, se busca que los emprendedores comiencen a construir historial financiero.

El programa no exige que los participantes tengan una empresa constituida. Puede tratarse de una sola persona o un equipo. Lo esencial es que exista una propuesta bien pensada, con claridad en el problema, la solución y el impacto. En caso de estar en fase de idea, se espera que exista al menos un nivel de validación, como estudios de mercado o definiciones técnicas claras.

Se enfatiza que un producto mínimo viable no es solo una idea. Es un prototipo desarrollado que permite entender su alcance y funcionamiento. Esto marca una diferencia importante en la evaluación, ya que demuestra avance real.

En la selección se consideran varios factores: el modelo de negocio, el impacto generado y las características del equipo. Sin embargo, el mayor peso recae en la idea y su potencial de impacto positivo en la vida de los agricultores. También se valora la disposición a aprender y mejorar.

Las habilidades blandas no son un requisito excluyente, pero sí influyen. La capacidad de comunicar una idea puede afectar la evaluación, aunque también se reconoce como un área que puede desarrollarse dentro del programa. Se busca gente abierta al aprendizaje más que perfiles perfectos.

El proceso de aplicación incluye un formulario y un video de 3 a 5 minutos. En este video se debe explicar el proyecto con claridad, resaltando especialmente el impacto generado. Se recomienda ser honesto y descriptivo, mostrando tanto el valor como la lógica detrás de la propuesta.

Se destaca que no hay ventaja automática por tener ventas o estar más avanzado. Lo importante es la profundidad y claridad del proyecto. Una idea bien sustentada puede competir con un negocio en operación si demuestra comprensión del mercado y del problema.

El programa está abierto a una amplia variedad de soluciones: capacitación, digitalización, inclusión financiera, biotecnología, monitoreo, entre otras. El criterio principal es que exista un beneficio claro para los agricultores y sus comunidades.

Se menciona que el sector agrícola tiene un gran potencial, pero enfrenta desafíos. Uno de ellos es la desconexión entre innovación y aplicación en campo. Se generan muchas soluciones, pero no siempre llegan a implementarse. Esto limita el desarrollo del sector.

Otro obstáculo identificado es la falta de inversión. Muchos proyectos no crecen porque no cuentan con capital. Se requiere una cultura de inversión más fuerte que apueste por el agro como sector estratégico.

También se observa una brecha entre conocimiento técnico y habilidades de negocio. Muchos agricultores tienen gran dominio técnico, pero carecen de herramientas para estructurar, comunicar y escalar sus proyectos. Este tipo de programas busca cerrar esa brecha.

El acompañamiento cercano es uno de los mayores valores del programa. Tener acceso a mentores permite resolver dudas, tomar mejores decisiones y evitar errores comunes. Esto acelera el aprendizaje de forma práctica.

Se deja claro que el programa no exige dedicación de tiempo completo, entendiendo que muchos emprendedores trabajan en paralelo. Aun así, se requiere compromiso para aprovechar las sesiones y avanzar en el proyecto.

Finalmente, se invita a participar a quienes tengan una idea o proyecto con potencial de impacto en el campo. Se plantea como una oportunidad para fortalecer, estructurar y acelerar iniciativas que puedan generar un cambio real en la agricultura.