Episodio 284: Integración de los drones a las labores de la agricultura con Tonatiuh Perales

Integración de los drones a las labores de la agricultura
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La integración de drones agrícolas, la optimización de recursos y la eficiencia operativa están redefiniendo la forma de producir alimentos. En esta conversación con Tonatiuh Perales, se aborda cómo esta tecnología se convierte en una herramienta práctica para resolver problemas reales en campo, especialmente en momentos donde el tiempo y la precisión son críticos.

Se expone con claridad cómo los drones permiten ahorrar agua, reducir costos y mejorar decisiones agronómicas. A través de la experiencia de Tonatiuh Perales en Pontex Soluciones, se entiende cómo la tecnología deja de ser compleja para convertirse en una solución accesible, funcional y alineada con las necesidades actuales del agricultor.

La adopción de drones en la agricultura no se plantea como una tendencia futura, sino como una realidad que ya está generando cambios concretos en la forma de trabajar. Desde la experiencia compartida, se percibe que el valor principal no está en el equipo como tal, sino en cómo se integra dentro del manejo agronómico.

Una de las primeras ideas que queda clara es que el uso de drones no se limita a la venta del equipo. Existe un proceso previo de análisis donde se identifican necesidades específicas del productor, desde la capacidad operativa hasta las condiciones del cultivo. Esta visión integral permite que la tecnología se adapte al campo, y no al revés.

En términos prácticos, los drones aportan beneficios directos. El primero es el uso eficiente del agua. Tradicionalmente se aplicaban volúmenes muy altos, muchas veces innecesarios, lo que generaba desperdicio. Con drones, se trabaja con bajo volumen de agua, lo que no solo reduce costos, sino que mejora la absorción por parte de la planta.

Otro beneficio importante es la reducción de la compactación del suelo. Al eliminar el paso de maquinaria pesada, se evita afectar la estructura del suelo, lo que favorece el desarrollo radicular. Esto impacta directamente en el crecimiento del cultivo, algo que muchas veces se subestima en sistemas tradicionales.

También se destaca la capacidad de intervenir en momentos críticos. Hay situaciones donde las condiciones climáticas impiden el acceso con maquinaria convencional. En estos casos, el dron permite realizar aplicaciones oportunas desde el aire, evitando pérdidas por retrasos en el manejo de plagas o enfermedades.

Aunque las aplicaciones foliares son lo más visible, los drones ya tienen otras funciones. Por ejemplo, la distribución de fertilizantes sólidos y semillas. Esto se realiza mediante sistemas de dispersión que garantizan uniformidad, incluso manteniendo precisión en altura y cobertura.

La precisión es un elemento clave. Gracias a tecnologías como RTK, los drones pueden operar con márgenes de error mínimos. Esto permite aplicaciones más controladas y evita traslapes o zonas sin cobertura. Aquí se entiende que la tecnología no solo mejora eficiencia, sino también calidad en la ejecución.

Otro uso relevante es el monitoreo mediante imágenes multispectrales. A diferencia de imágenes satelitales, el dron permite obtener información en tiempo real. Esto facilita detectar problemas específicos en el cultivo y dirigir las acciones directamente a esas zonas, evitando recorridos innecesarios.

Además, existe la posibilidad de integrar sistemas. Un dron puede detectar un problema y otro puede ejecutar la aplicación en ese punto específico. Esta conexión entre monitoreo y acción representa un avance importante en la toma de decisiones.

En cuanto a la operación, los drones pueden trabajar de forma manual o automática. Sin embargo, se recomienda el uso automático, ya que garantiza uniformidad en la aplicación. El manejo manual puede generar errores como traslapes, lo que afecta la eficiencia del proceso.

El modelo de negocio también ha evolucionado. No solo se venden equipos, sino que se ofrecen servicios de aplicación. Esto permite que productores que no desean invertir inicialmente puedan acceder a la tecnología. Además, se incluye operador, bitácora de vuelo y seguimiento técnico.

Un punto relevante es la capacitación. La tecnología puede parecer compleja, pero en la práctica es accesible. Se capacita a los usuarios tanto en operación como en mantenimiento básico, lo que facilita la adopción. Incluso ya existen opciones de formación técnica para pilotos de drones.

En términos de energía, los drones funcionan con baterías de litio. Aunque el tiempo de vuelo es limitado, la carga es rápida, lo que permite mantener operaciones continuas mediante el uso de varias baterías en rotación. Esto asegura eficiencia en jornadas de trabajo.

También se observa una tendencia hacia la integración de equipos. Por ejemplo, el uso combinado de drones aéreos y equipos terrestres para mejorar la cobertura en cultivos como frutales. Esta combinación permite trabajar tanto en la parte superior como inferior del cultivo.

En cuanto a cultivos, la tecnología ya se utiliza en una amplia variedad: agave, maíz, sorgo, brócoli, alfalfa, entre otros. Esto demuestra que no es una solución limitada a nichos específicos, sino una herramienta adaptable a diferentes sistemas productivos.

Uno de los aspectos más interesantes es cómo se aborda la resistencia al cambio. Muchos productores dudan por el bajo volumen de agua o la complejidad tecnológica. Sin embargo, al ver resultados en campo, esta percepción cambia. La evidencia práctica termina siendo el principal argumento.

Las ventajas más claras se pueden resumir en tres puntos. Primero, el ahorro de tiempo, que permite responder rápidamente a problemas en el cultivo. Segundo, la reducción de costos operativos, especialmente en agua y logística. Tercero, la disminución de la exposición a agroquímicos, lo que impacta en la salud del trabajador.

También es importante entender que los drones no sustituyen al agricultor, sino que complementan su trabajo. La tecnología amplifica la capacidad de acción, pero sigue dependiendo del conocimiento agronómico para tomar decisiones correctas.

A nivel futuro, se proyecta una mayor integración de esta tecnología. Se espera que los drones sean cada vez más precisos, con más funciones y mayor presencia en el campo. Además, la colaboración con empresas de agroquímicos permitirá optimizar formulaciones específicas para este tipo de aplicación.

Otro punto relevante es que los equipos no quedan obsoletos rápidamente. Aunque surgen nuevas versiones, los drones existentes siguen siendo funcionales, lo que da confianza en la inversión.

Finalmente, el elemento diferenciador no está solo en el equipo, sino en el acompañamiento. La asesoría continua, la capacitación y el soporte técnico son factores que determinan el éxito en la adopción de esta tecnología.

En conjunto, se observa que los drones están pasando de ser una innovación llamativa a convertirse en una herramienta operativa dentro del sistema productivo. La clave está en entenderlos no como un reemplazo, sino como una extensión del manejo agronómico que permite trabajar con mayor precisión, eficiencia y control.

Olmo Axayacatl Bastida Cañada

Soy Olmo Axayacatl y ayudo a ingenieros agrónomos con 3-7 años de experiencia, que sienten que ya saben mucho técnicamente pero que no los reconocen ni les dan más responsabilidades. Los ayudo a comunicar mejor su valor, ganar visibilidad dentro de su organización y dar el salto a puestos de decisión. El agro avanza cuando su gente también avanza.