Episodio 394: Una plática diversa sobre retos y perspectivas del agro con Miller Preciado

Una plática diversa sobre retos y perspectivas del agro con Miller Preciado
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La conversación con Miller Preciado expone una mirada directa sobre los retos estructurales del agro, la transformación tecnológica urgente y el papel del talento en el campo. Se abordan decisiones reales desde la operación, combinando experiencia práctica con visión estratégica en mercados internacionales agrícolas actuales.

A lo largo del análisis, Miller Preciado plantea cómo la agricultura moderna exige datos, gestión empresarial y adaptación constante. Se entiende que producir ya no es suficiente: hoy importa cómo se conecta la producción con mercados, tecnología y personas para sostener competitividad en un entorno cambiante.

La trayectoria presentada parte de una conexión profunda con la agricultura, no solo como actividad productiva, sino como eje cultural y económico. Desde esa base, se construye una visión donde el agro deja de ser exclusivamente técnico y se convierte en un sistema complejo que integra producción, finanzas, comercio internacional y gestión de talento. Esa integración define el tipo de decisiones que hoy se requieren.

En la operación actual, el enfoque está en el desarrollo del cultivo de arándano en Colombia, dentro de una estrategia de diversificación productiva. La lógica detrás de esta decisión no es aleatoria. Se busca aprovechar capacidades ya dominadas, como el manejo bajo cubierta, la fertirrigación y la logística de exportación, trasladándolas a un cultivo con alta demanda global. Esto permite reducir la curva de aprendizaje y acelerar resultados.

El arándano colombiano se posiciona con atributos específicos: sabor diferenciado, mayor concentración de azúcares y la posibilidad de producción continua durante todo el año. Este último factor representa una ventaja estratégica frente a otros países que dependen de ventanas estacionales. Sin embargo, esta misma condición implica desafíos importantes, especialmente relacionados con el manejo del agua.

Las condiciones climáticas generan un entorno de alta precipitación, lo que obliga a replantear completamente el sistema productivo. Aquí surge una definición clara: el cultivo debe establecerse bajo cubierta permanente. No se trata de una opción, sino de una necesidad para garantizar sanidad, calidad e inocuidad. El exceso de humedad incrementa riesgos fitosanitarios que pueden comprometer la comercialización.

A nivel operativo, la responsabilidad no se limita a producir. Implica construir un sector, generar estándares y posicionar un producto en mercados internacionales. Esto exige una combinación de habilidades técnicas y gerenciales. La gestión ya no gira únicamente en torno a variables agronómicas, sino también a indicadores financieros, eficiencia operativa y desarrollo organizacional.

En este punto aparece uno de los ejes más relevantes: la transición del perfil técnico al perfil directivo. Se plantea que el mayor cambio no está en el conocimiento agronómico, sino en la capacidad de gestionar personas. La comunicación, la empatía y la disciplina se vuelven fundamentales para alinear equipos hacia objetivos comunes. Sin estas habilidades, el conocimiento técnico pierde impacto.

Se introduce además una idea clave: el agro es un negocio. Esto implica que cada decisión técnica debe evaluarse en función de su impacto económico. No basta con tener cultivos sanos o productivos si estos no generan rentabilidad. La sostenibilidad del sistema depende de su viabilidad financiera, ya que de ello dependen empleos, inversión y continuidad operativa.

A partir de esta base, se identifican dos grandes desafíos para el futuro del agro. El primero es la dignificación de la actividad agrícola. Existe una desconexión entre la importancia del sector y el reconocimiento social que recibe. Esto limita la atracción de talento, lo cual representa un riesgo considerando el crecimiento poblacional y la necesidad de garantizar seguridad alimentaria.

El segundo desafío es la adopción tecnológica. Se reconoce un rezago significativo en la incorporación de herramientas digitales dentro del sector. Aunque existen avances, estos no están distribuidos de manera equitativa. La brecha entre empresas tecnificadas y productores tradicionales sigue siendo amplia, lo que limita el desarrollo general del agro.

Dentro de las tecnologías disponibles, se destaca el papel de la inteligencia artificial como herramienta transversal. Su valor no está únicamente en la recolección de datos, sino en la capacidad de interpretarlos. La información histórica, que muchas veces se encuentra almacenada sin uso, puede transformarse en decisiones estratégicas cuando se analiza correctamente.

Un ejemplo concreto es el forecasting productivo. A través de imágenes y análisis de variables, es posible estimar volúmenes de producción con alta precisión. Esto tiene implicaciones directas en la planificación financiera, la negociación comercial y la gestión de inventarios. Saber cuánto producto estará disponible permite tomar decisiones más informadas y rentables.

La tecnología también redefine la forma de trabajar en campo. Se pasa de un modelo reactivo a uno preventivo. En lugar de observar problemas después de que ocurren, se anticipan mediante análisis de datos. Esto cambia la lógica de la toma de decisiones y reduce la dependencia de procesos manuales y lentos.

Sin embargo, la tecnología por sí sola no es suficiente. Se requiere una adecuada gestión del cambio. La resistencia no proviene únicamente de la falta de acceso, sino también de la falta de comprensión. Aquí entra en juego la educación como elemento central para facilitar la transición hacia nuevos modelos productivos.

Se plantea que la formación de los profesionales del agro debe evolucionar. No basta con conocimientos tradicionales. Es necesario incorporar habilidades relacionadas con analítica de datos, herramientas digitales y nuevas metodologías de gestión. Esto permitirá una integración más fluida entre tecnología y producción.

La creación de contenido y la divulgación de conocimiento surgen como una respuesta a esta necesidad. Compartir experiencias, metodologías y aprendizajes permite acelerar la adopción de buenas prácticas. Además, contribuye a construir una narrativa diferente sobre el agro, más alineada con innovación, oportunidades y desarrollo.

Este enfoque también responde a una motivación más amplia: generar impacto en el sector rural. Considerando que una gran parte de la pobreza se concentra en estas zonas, el agro se presenta como una vía real para generar equidad. La creación de valor en el campo no solo beneficia a productores, sino a toda la cadena.

La comunicación se convierte entonces en una herramienta estratégica. No solo para transmitir información, sino para transformar percepciones. Mostrar que el agro puede ser rentable, innovador y relevante es clave para atraer nuevas generaciones y fortalecer el sector.

Finalmente, se aborda el tema de cómo impulsar el cambio. La respuesta se centra en la educación y la capacitación. Es necesario alinear academia, industria y tecnología para construir un ecosistema más dinámico. Esto implica actualizar contenidos, metodologías y enfoques formativos.

El cambio no será inmediato, pero sí es inevitable. La velocidad de transformación dependerá de la capacidad del sector para adaptarse. Prepararse para ese cambio es una responsabilidad compartida entre profesionales, empresas e instituciones.

El agro se encuentra en un punto de inflexión. La combinación de tecnología, talento y visión estratégica definirá su futuro. Aquellos que logren integrar estos elementos estarán mejor posicionados para enfrentar los desafíos y aprovechar las oportunidades que vienen.

Olmo Axayacatl Bastida Cañada

Soy Olmo Axayacatl y ayudo a ingenieros agrónomos con 3-7 años de experiencia, que sienten que ya saben mucho técnicamente pero que no los reconocen ni les dan más responsabilidades. Los ayudo a comunicar mejor su valor, ganar visibilidad dentro de su organización y dar el salto a puestos de decisión. El agro avanza cuando su gente también avanza.