Episodio 606: Sobre la producción nacional de oleaginosas
Sembratica — Banner

Episodio 606: Sobre la producción nacional de oleaginosas

México tiene una industria aceitera con más de un siglo de historia, pero hoy buena parte de la semilla que procesa llega del extranjero. La contradicción es clara. Hay mercado, capacidad industrial y regiones productoras, pero falta una conexión más sólida entre el campo mexicano y la demanda nacional actual.

Soya, cacahuate, cártamo, ajonjolí, girasol y canola muestran que no existe una sola solución. Cada cultivo responde a condiciones distintas de agua, clima y mercado. Entender esas diferencias permite ver por qué producir más oleaginosas exige algo más que sembrar superficie y por qué la comercialización define el resultado nacional.

Cuando observo la producción nacional de oleaginosas, encuentro un sistema que crece de manera desigual. La soya y el cacahuate concentran buena parte del impulso reciente, mientras cártamo, ajonjolí, girasol y canola siguen trayectorias más limitadas. México produce más, pero todavía no puede hablarse de una recuperación general del sistema oleaginoso.

La soya permite entender buena parte del problema. Campeche mantiene una posición importante, mientras Tamaulipas y San Luis Potosí ganan presencia. Sin embargo, gran parte de esa expansión depende del temporal. Si la lluvia llega tarde o la humedad falla, la superficie sembrada puede reducirse rápidamente. El potencial existe, pero la estabilidad climática no está garantizada.

El cacahuate avanza bajo otra lógica. Su valor no depende solamente de la extracción de aceite, porque también encuentra salida en consumo directo y alimentos procesados. Por eso, aumentar su producción fortalece una cadena agrícola relevante, aunque no sustituye necesariamente la soya que demanda la gran industria aceitera.

El cártamo muestra otra posibilidad. En Sonora comienza a ganar importancia como alternativa frente a la escasez de agua. Su menor demanda hídrica lo vuelve atractivo en zonas donde mantener cultivos irrigados tradicionales resulta cada vez más difícil. Pero cambiar de cultivo no basta. La reconversión necesita comprador, precio, calidad y punto de entrega definidos antes de sembrar.

Cuando sigo la semilla desde la parcela hasta la planta procesadora, la dependencia exterior se vuelve más clara. México posee capacidad para triturar oleaginosas y producir aceite y harinas proteicas, especialmente para alimentación animal. La industria existe y la demanda también, pero la producción nacional no alcanza para abastecerlas con regularidad. Por eso las importaciones compiten con el agricultor mexicano mediante cadenas logísticas ya organizadas, grandes volúmenes y entregas predecibles.

Esto explica por qué sembrar más soya, cártamo o canola no resuelve automáticamente el problema. Hace falta semilla adecuada, manejo técnico, control fitosanitario, financiamiento, acopio, contratos y compradores. Si una de esas piezas falla, el productor puede regresar al cultivo que le ofrezca mayor certidumbre.

También veo necesario tratar cada oleaginosa como una cadena distinta. La soya necesita conexión con la molienda. Cártamo, girasol y canola pueden funcionar dentro de estrategias de reconversión hídrica. Cacahuate y ajonjolí dependen más de mercados alimentarios específicos y de la capacidad para capturar valor por calidad, origen o especialización.

La competencia internacional refuerza esa dificultad. Estados Unidos ofrece cercanía e infraestructura, mientras Brasil amplía las opciones de abastecimiento. Para una planta procesadora, recibir grandes volúmenes con calidad constante puede resultar más sencillo que coordinar producción dispersa dentro del país. La producción nacional necesita competir también en regularidad y logística, no solamente en rendimiento agrícola o precio por tonelada en cada ciclo.

El reto principal no es demostrar que México puede producir oleaginosas, sino lograr que producirlas sea rentable, predecible y comercialmente segura. Más que reemplazar cada tonelada importada, conviene construir opciones nacionales capaces de responder cuando el clima, la logística o el comercio internacional compliquen el abastecimiento. Para conseguirlo, necesito pensar al mismo tiempo en agricultura, agua, industria, ganadería y mercado.

Olmo Axayacatl Bastida Cañada

Olmo Axayacatl Bastida Cañada

Ofrezco capacitación en habilidades humanas para empresas agrícolas. Tu equipo puede lograr más con las habilidades, los conocimientos y las experiencias que ya tiene, solo requiere un impulso del lado humano.

Obtener más información

El noticiero del agro

Lo que sucede en el agro, en 90 segundos o menos. En YouTube, Facebook, TikTok e Instagram.