Comprender la producción agrícola regional, identificar cultivos dominantes y analizar la distribución de la superficie sembrada permite interpretar cómo se organiza el campo en un estado clave del norte de México. A partir de datos estadísticos presentados en Podcast Agricultura, se revisa cómo se estructura el sistema productivo agrícola de Durango.
El análisis se enfoca en volumen de producción, valor económico agrícola y principales municipios productores, lo que permite entender qué cultivos sostienen la economía rural. Con base en información compartida en Podcast Agricultura, se observa cómo la alfalfa, el maíz y el frijol definen la dinámica productiva del estado.
Durango es un estado con una superficie territorial amplia dentro de México. Cuenta con 39 municipios y ocupa alrededor del 6.2% del territorio nacional. Esta extensión equivale a más de 122 mil kilómetros cuadrados. A pesar de esa dimensión, la población estatal se acerca apenas a 1.9 millones de habitantes, lo que representa cerca del 1.5% de la población del país. La distribución demográfica muestra un perfil mayoritariamente urbano, con aproximadamente 69% de la población viviendo en ciudades y 31% en zonas rurales.
Dentro de la población en edad de trabajar, una parte relevante participa en actividades del sector primario. Alrededor del 14% de las personas ocupadas se dedican a este sector, y dentro de ese grupo la actividad agrícola tiene el mayor peso. Cerca del 77% se enfoca en agricultura y el resto en actividades pecuarias.
Cuando se observan los resultados productivos del estado, Durango ocupa una posición destacada dentro del país. En 2018 se ubicó en el noveno lugar nacional en volumen agropecuario y pesquero, superando los 10 millones de toneladas producidas. La mayor parte de ese volumen corresponde a la agricultura, que aporta aproximadamente el 84%, mientras que la producción pecuaria representa cerca del 16%.
La agricultura del estado se organiza en distintos ciclos productivos. En el año analizado se registraron 25 cultivos del ciclo otoño-invierno, 38 del ciclo primavera-verano y 24 cultivos perennes. Esta diversidad refleja la adaptación del sistema agrícola a diferentes condiciones climáticas y periodos de siembra.
Sin embargo, la distribución de superficie muestra una clara predominancia de un ciclo sobre los demás. Los cultivos de primavera-verano concentran el 87% de la superficie sembrada, superando las 584 mil hectáreas. En segundo lugar aparecen los cultivos perennes, con poco más de 58 mil hectáreas. Finalmente, los cultivos de otoño-invierno ocupan alrededor de 28 mil hectáreas.
Cuando se analiza el volumen cosechado, la distribución cambia ligeramente, aunque el ciclo primavera-verano sigue dominando. Este ciclo representa el 57.3% del volumen total cosechado, cercano a los cinco millones de toneladas. Los cultivos perennes aportan cerca del 35% del volumen total, superando los tres millones de toneladas. Por su parte, los cultivos de otoño-invierno apenas alcanzan el 8% del volumen total producido.
El valor económico de la producción sigue una tendencia similar. Los cultivos de primavera-verano generan aproximadamente 6,522 millones de pesos, consolidándose como la base económica de la agricultura estatal. Los cultivos perennes generan cerca de 2,830 millones de pesos, mientras que los cultivos de otoño-invierno aportan alrededor de 441 millones de pesos.
Un aspecto importante del sistema agrícola de Durango es el tipo de manejo hídrico. La mayor parte de la superficie agrícola depende del temporal. Aproximadamente 72.3% de la superficie agrícola es de temporal, mientras que solo 27.7% cuenta con riego. Esto significa que gran parte de la producción depende directamente de las condiciones climáticas.
Al revisar la distribución territorial de la producción agrícola, algunos municipios destacan por su superficie sembrada. El municipio con mayor extensión agrícola es Cuencamé, que concentra cerca del 9.3% de la superficie sembrada, con más de 62 mil hectáreas. Le siguen Guadalupe Victoria con alrededor de 59 mil hectáreas y el municipio de Durango con aproximadamente 58 mil hectáreas.
Otros municipios relevantes en términos de superficie agrícola son Gómez Palacio, con cerca de 41 mil hectáreas, y Canatlán, que se aproxima a las 40 mil hectáreas sembradas.
Cuando el análisis se enfoca en el valor de la producción agrícola, el liderazgo territorial cambia. El municipio que genera mayor valor es Gómez Palacio, con aproximadamente 1,730 millones de pesos, lo que representa cerca del 17.7% del valor total agrícola estatal. En segundo lugar se encuentra el municipio de Durango con 1,254 millones de pesos.
Después aparecen Lerdo, con alrededor de 931 millones de pesos, seguido de Cuencamé con aproximadamente 592 millones. El quinto lugar corresponde a Guadalupe Victoria, con cerca de 485 millones de pesos generados.
Dentro de la estructura agrícola del estado, algunos cultivos destacan claramente por su peso económico. El primero es la alfalfa, que genera aproximadamente 1,700 millones de pesos y alcanza un volumen cercano a 2.7 millones de toneladas. Este cultivo forrajero es fundamental para sostener las actividades ganaderas de la región.
El segundo cultivo más importante es el maíz forrajero, con un valor cercano a 1,578 millones de pesos y una producción superior a 2.5 millones de toneladas. Su función principal también está relacionada con la alimentación del ganado, lo que refleja la fuerte interacción entre agricultura y ganadería en el estado.
El tercer lugar lo ocupa el maíz grano, con alrededor de 1,228 millones de pesos generados y aproximadamente 320 mil toneladas producidas. Aunque el volumen es menor que el del maíz forrajero, su importancia económica sigue siendo considerable dentro del sistema agrícola estatal.
En cuarto lugar aparece el frijol, que genera cerca de 1,184 millones de pesos con una producción aproximada de 105 mil toneladas. Este cultivo tiene una relevancia histórica dentro de la agricultura del norte de México y mantiene un papel importante dentro del sistema productivo de Durango.
Finalmente, el quinto cultivo en importancia económica es la avena forrajera, que genera cerca de 974 millones de pesos y produce alrededor de 1.7 millones de toneladas.
Además del volumen y valor de producción, también resulta relevante analizar la disponibilidad de estos cultivos a lo largo del año. En el caso de la alfalfa, la producción se distribuye de manera relativamente constante durante todos los meses. Solo se observa una ligera disminución en octubre, noviembre y diciembre, mientras que los picos productivos ocurren en julio y agosto.
El maíz forrajero presenta una distribución mucho más concentrada. La mayor disponibilidad ocurre entre agosto y octubre, con porcentajes que pueden superar el 25% de la producción anual. En contraste, durante la primera mitad del año prácticamente no hay disponibilidad de este cultivo.
El maíz grano también muestra una fuerte concentración temporal. La mayor parte de la producción se concentra entre octubre y enero. Durante estos meses se acumula casi toda la disponibilidad anual, mientras que entre febrero y septiembre la disponibilidad es mínima.
El frijol presenta un patrón todavía más concentrado. Cerca del 90% de la disponibilidad se concentra en noviembre y diciembre, con una pequeña proporción en octubre. Durante el resto del año prácticamente no hay oferta de frijol producido en el estado.
La avena forrajera muestra una dinámica diferente. Durante la primera mitad del año existe una disponibilidad constante, con valores que oscilan entre el 4% y el 10% de la producción anual por mes. Sin embargo, entre julio y septiembre la disponibilidad se reduce considerablemente. Posteriormente vuelve a aumentar hacia finales del año, especialmente en noviembre y diciembre.
En conjunto, estos datos permiten entender cómo se organiza la producción agrícola en Durango. El sistema productivo se caracteriza por una fuerte dependencia del ciclo primavera-verano, una predominancia de cultivos forrajeros y una concentración geográfica y temporal de la producción.

