Episodio 133: Inicia mi convenio de colaboración con Netafim

Inicia mi convenio de colaboración con Netafim

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Prepara y ejecuta una conversación difícil en el trabajo


La agricultura moderna enfrenta un desafío constante: producir más alimentos, usar menos agua y mantener sistemas productivos eficientes incluso en condiciones adversas. La historia de Netafim muestra cómo una observación simple en el desierto puede transformarse en una innovación capaz de cambiar la manera de regar cultivos en todo el mundo.

En este episodio se explica cómo surgió el riego por goteo moderno, el papel del kibutz Hatzerim y la visión que convirtió una fuga de agua en una tecnología agrícola global. A partir del relato compartido por Marcus Tesler, se entiende cómo la innovación agrícola, la curiosidad técnica y la necesidad productiva pueden generar soluciones con impacto mundial.

Durante años he observado cómo muchas innovaciones agrícolas nacen de situaciones aparentemente simples. En este caso, la historia comienza con una observación en el desierto de Israel que terminaría dando origen a una de las tecnologías más importantes del riego moderno. Lo interesante es que no surge de un laboratorio sofisticado ni de un programa científico complejo, sino de la curiosidad de un ingeniero que decidió preguntarse por qué algo funcionaba.

Ese ingeniero caminaba con frecuencia hacia su trabajo por una zona urbana situada en medio del desierto israelí. En ese trayecto siempre pasaba frente a un grupo de árboles que llamaban la atención por su apariencia: estaban verdes, vigorosos y saludables, algo poco común en un entorno donde el agua es escasa y las condiciones climáticas son hostiles para el crecimiento vegetal.

La pregunta que surgió fue sencilla: ¿por qué esos árboles se mantenían así si nadie parecía cuidarlos? No había sistemas visibles de riego ni mantenimiento evidente. Sin embargo, el contraste con el resto del entorno era claro.

Después de observar con atención, el ingeniero descubrió que debajo de esos árboles pasaba una tubería que transportaba agua. Esa tubería tenía una pequeña fuga constante. No era un flujo grande ni visible en superficie, pero liberaba agua de manera continua en el suelo cercano a las raíces.

Ese detalle resultó revelador. Aquella filtración mínima mantenía el suelo húmedo durante largos periodos. El agua no se desperdiciaba en grandes volúmenes ni se evaporaba rápidamente, sino que llegaba lentamente a las raíces de los árboles. Ese suministro constante era suficiente para sostener su crecimiento.

De esa observación nació el principio básico del riego por goteo, una tecnología que hoy se considera esencial en muchas regiones agrícolas del mundo.

La historia fue relatada por Marcus Tesler, quien se desempeñó como director general de Netafim en Argentina, y muestra cómo una idea aparentemente simple puede convertirse en un cambio profundo dentro de la agricultura global.

El desarrollo formal de esta tecnología comenzó en 1965, cuando se fundó Netafim, una empresa de origen israelí cuyo objetivo era resolver un problema muy concreto: producir alimentos en zonas con suelos difíciles y disponibilidad limitada de agua.

La empresa surgió en el desierto del Néguev, un lugar donde cultivar sin innovación tecnológica resulta extremadamente complicado. Allí se combinó la inquietud técnica de un ingeniero con la experiencia productiva de un kibutz agrícola llamado Hatzerim. Ese encuentro permitió comenzar a experimentar con dispositivos capaces de liberar agua lentamente cerca de las raíces de las plantas.

El concepto parecía sencillo, pero llevarlo a la práctica requirió muchos años de trabajo. Uno de los principales desafíos fue evitar el taponamiento de los goteros, un problema frecuente cuando el agua contiene sedimentos o minerales. También fue necesario diseñar tuberías y emisores capaces de distribuir el agua de manera uniforme.

Durante casi dos décadas se realizaron ajustes técnicos para perfeccionar el sistema. El objetivo era lograr un mecanismo confiable que pudiera funcionar en diferentes condiciones agrícolas.

Con el tiempo, el sistema de riego por goteo comenzó a demostrar sus ventajas. A diferencia de otros métodos de riego, este permite aplicar el agua de forma precisa y localizada, reduciendo pérdidas por evaporación o escurrimiento. Además, facilita que cada planta reciba la cantidad necesaria de agua.

La adopción masiva de esta tecnología no ocurrió inmediatamente. Durante varios años el sistema fue utilizado principalmente en zonas con escasez hídrica severa. Sin embargo, en la década de 1990 la demanda de tecnologías de riego más eficientes creció de manera notable.

En ese contexto, Netafim comenzó a expandirse internacionalmente. Los productores agrícolas buscaban sistemas capaces de mejorar la eficiencia del uso del agua, aumentar la productividad y reducir costos asociados al riego.

Con el paso del tiempo la empresa dejó de ser únicamente un fabricante de equipos para riego por goteo y empezó a posicionarse como especialista en riego de precisión. Este enfoque integra tecnología, agronomía y manejo eficiente de recursos para optimizar la producción agrícola.

La filosofía de la empresa se resume en una idea clara: ayudar al mundo a producir más con menos. Este principio refleja la experiencia de haber nacido en una región donde el agua es escasa y cada recurso debe utilizarse con cuidado.

Dentro de su cultura organizacional destacan tres valores que explican parte de su desarrollo. El primero es atreverse, entendido como la disposición a probar nuevas soluciones y experimentar con tecnologías distintas.

En agricultura, ese espíritu resulta fundamental. Muchos avances surgen precisamente cuando alguien decide cuestionar métodos tradicionales y explorar alternativas.

El segundo valor es hacer que suceda. No basta con tener ideas o propuestas innovadoras; es necesario convertirlas en soluciones reales que puedan aplicarse en el campo. La innovación agrícola requiere acción, pruebas y adaptación constante.

El tercer valor es crear impacto. La agricultura moderna enfrenta desafíos relacionados con la sostenibilidad, la disponibilidad de recursos y la seguridad alimentaria. Por ello, las tecnologías que se desarrollen deben generar cambios concretos en la forma de producir alimentos.

Con el tiempo, la expansión de Netafim alcanzó una escala considerable. Actualmente la empresa cuenta con aproximadamente 4,300 especialistas distribuidos en 110 países.

Las cifras asociadas a su actividad también reflejan esa expansión. Se estima que sus tecnologías han permitido regar más de 10 millones de hectáreas de tierra cultivable en todo el mundo.

Además, la empresa ha producido más de 150 mil millones de goteros, utilizados por más de 2 millones de agricultores en distintos sistemas productivos.

Estas cifras muestran cómo una observación sencilla terminó convirtiéndose en una innovación de alcance global.

Más allá de los números, lo relevante es comprender el principio que originó esta tecnología: la eficiencia en el uso del agua. En un contexto donde el cambio climático y la presión sobre los recursos naturales aumentan, las soluciones que optimizan el riego adquieren cada vez mayor importancia.

También queda claro que muchas de las transformaciones agrícolas comienzan con preguntas simples. La curiosidad por entender un fenómeno cotidiano puede abrir la puerta a innovaciones que cambian la forma de producir alimentos.

A partir de este punto se abre una nueva etapa en la que especialistas en riego compartirán conocimientos técnicos, experiencias de campo y perspectivas sobre el futuro del manejo del agua en la agricultura.

Esto permitirá explorar con mayor profundidad temas relacionados con tecnología de riego, manejo agronómico y soluciones diseñadas para mejorar la productividad en diferentes regiones agrícolas.

El desarrollo del riego por goteo demuestra que la innovación agrícola no siempre surge de grandes descubrimientos científicos. Muchas veces comienza con una observación, una pregunta y la decisión de intentar algo distinto. A partir de ahí, con tiempo y trabajo, puede construirse una tecnología capaz de transformar la agricultura a escala global.