Episodio 229: Particularidades del riego de precisión con Efraín Brambila

Particularidades del riego de precisión con Efraín Brambila
Prepara y ejecuta una conversación difícil en el trabajo

El manejo del agua define el futuro de la agricultura. En esta conversación con Efraín Brambila se explica cómo el riego de precisión, la infraestructura hidráulica y la tecnificación agrícola están cambiando la forma de producir alimentos. También se analiza por qué esta tecnología apenas comienza a expandirse y qué oportunidades abre para los agricultores.

A lo largo de la charla aparecen ejemplos concretos de campo, desde cultivos tropicales hasta proyectos de riego presurizado. Netafim y la experiencia directa de Efraín Brambila sirven para entender cómo funcionan sistemas como goteo, microaspersión y digital farming, y por qué pueden transformar la productividad agrícola en los próximos años.

El punto de partida es entender que el riego de precisión todavía está en una etapa temprana de desarrollo. Aunque en algunos cultivos intensivos ya es común, la realidad es que la superficie agrícola tecnificada sigue siendo pequeña en comparación con el potencial disponible. Desde esta perspectiva, se plantea que apenas se está entrando en una fase inicial de transformación agrícola basada en el manejo eficiente del agua.

La primera clave para que un sistema funcione correctamente es conocer la demanda hídrica real del cultivo. No basta con tener acceso al agua. Lo importante es determinar cuál será el consumo máximo de la planta durante su etapa de mayor demanda. Ese dato permite dimensionar el sistema de riego, definir el caudal requerido y ajustar la presión necesaria para que el sistema opere de forma estable.

Aquí aparece un componente fundamental del riego presurizado: la energía. Para mover el agua se requiere presión, y esa presión puede generarse mediante bombas eléctricas, motores de combustión o incluso aprovechando la gravedad. Esta última opción representa una oportunidad poco explorada en muchas regiones agrícolas.

Se explica que si existe una diferencia de altura entre la fuente de agua y la parcela, es posible generar presión de forma natural. En algunos distritos de riego bastan 40 metros de desnivel para operar sistemas presurizados de forma eficiente. Incluso en parcelas pequeñas puede funcionar con diferencias menores, alrededor de 10 metros, y en algunos casos extremos hasta 2 metros.

Este tipo de sistemas resulta especialmente útil en huertos familiares o proyectos de pequeña escala. Con una presión mínima se puede alimentar una red de varios cientos de goteros y mantener una distribución homogénea del agua. La clave está en calcular correctamente el diámetro de las tuberías, la longitud de los surcos y el sistema de filtrado.

Otro elemento importante es que el uso de gravedad permite eliminar dos costos significativos: la bomba y el consumo energético. Todo lo demás dentro del sistema de riego permanece prácticamente igual. El agricultor sigue utilizando filtros, válvulas, tuberías y emisores, pero con una reducción considerable en costos operativos.

Después de analizar la parte hidráulica, se revisan los cultivos donde se aplica este tipo de tecnología. La experiencia se concentra principalmente en cultivos tropicales. Entre ellos destacan caña de azúcar, cacao, café, palma de aceite, banano y mango, además de diversas hortalizas tropicales como papaya, piña, melón y sandía.

En varios de estos cultivos el riego de precisión permite no solo mejorar la eficiencia del agua, sino también reducir el uso de agroquímicos. En el caso del banano, por ejemplo, el manejo adecuado del riego contribuye a disminuir el uso de herbicidas y ayuda a controlar enfermedades como la sigatoka.

También se menciona el cambio que está ocurriendo en el manejo del mango. Tradicionalmente se cultivaba con marcos de plantación amplios, de aproximadamente diez metros entre árboles. Sin embargo, en esquemas modernos se están utilizando densidades mucho mayores, con distancias cercanas a dos metros entre plantas. Estos sistemas intensivos requieren una gestión precisa del agua y la nutrición.

El riego de precisión no se limita al goteo. Aunque es el sistema más conocido, existen otras opciones dentro del mismo concepto. La principal alternativa es la microaspersión, utilizada principalmente en frutales. Este sistema genera un pequeño diámetro de mojado alrededor del árbol, lo que permite alcanzar eficiencias cercanas al 90 % en el uso del agua.

Un caso interesante es el del cultivo de aguacate y cítricos, donde la microaspersión se adapta bien al desarrollo radicular de los árboles. También puede emplearse en manzanos y otros frutales, siempre que se diseñe correctamente el radio de aplicación.

Cuando se habla de resultados productivos, el impacto del riego presurizado puede ser muy significativo. En caña de azúcar, por ejemplo, el promedio nacional ronda 60 toneladas por hectárea, mientras que en sistemas con riego por goteo es común alcanzar 130 toneladas por hectárea. En algunos casos excepcionales incluso se han obtenido rendimientos superiores a 200 toneladas por hectárea.

Desde el punto de vista económico, estos incrementos pueden compensar rápidamente la inversión inicial. La caña es un cultivo que puede cosecharse durante varios años consecutivos, por lo que el aumento de rendimiento se acumula en cada ciclo productivo. Esto hace que la inversión en riego presurizado pueda recuperarse en pocos años.

Además del agua, otro factor clave en la tecnificación agrícola es la energía. En los lugares donde no se puede utilizar la gravedad, cada vez es más común integrar sistemas fotovoltaicos. Los paneles solares permiten alimentar las bombas de riego y reducir la dependencia de combustibles fósiles.

Sin embargo, el uso de energía solar también tiene limitaciones. La potencia disponible depende de la radiación solar, por lo que el sistema no puede operar las 24 horas. En muchos proyectos se logra trabajar alrededor de seis horas diarias a plena capacidad. Aun así, el ahorro energético y el incremento de productividad suelen justificar la inversión.

Otra innovación relevante es el riego subterráneo. En este sistema las tuberías o cintillas se colocan bajo la superficie del suelo, normalmente a profundidades cercanas a 25 centímetros en cultivos como gramíneas. Este método reduce la evaporación y protege las líneas de riego.

La vida útil de estas instalaciones puede llegar a ocho años o más, siempre que se mantenga un manejo adecuado del sistema. El mantenimiento se basa principalmente en dos prácticas: una filtración eficiente y la correcta acidificación del agua o de las soluciones fertilizantes para evitar la formación de carbonatos.

Una forma sencilla de entender el sistema es compararlo con el sistema circulatorio de los seres vivos. Así como las arterias deben mantenerse limpias para evitar obstrucciones, las tuberías y goteros requieren filtración y control químico para prevenir taponamientos.

Mirando hacia el futuro, el siguiente paso en la evolución del riego de precisión está relacionado con la digitalización. La agricultura está entrando en una etapa donde sensores, drones y software comienzan a integrarse en el manejo cotidiano del campo.

La visión es que el agricultor pueda monitorear humedad del suelo, funcionamiento del sistema y condiciones del cultivo directamente desde su teléfono móvil. Este tipo de herramientas ya existen, pero todavía no están masificadas. Se estima que en pocos años serán comunes en muchas explotaciones agrícolas.

El concepto conocido como digital farming busca integrar toda la información disponible: imágenes aéreas, datos climáticos, sensores de suelo y sistemas de riego automatizados. La meta no es hacer la agricultura más compleja, sino más accesible para el productor.

Otro cambio importante tiene que ver con la forma de pensar el desarrollo agrícola. En lugar de enfocarse únicamente en soluciones individuales para cada agricultor, se plantea trabajar a nivel regional. La construcción de infraestructura hidráulica para grandes distritos de riego puede permitir que miles de hectáreas adopten tecnologías de riego presurizado.

Países como Israel, India, Perú, China, Australia y Estados Unidos ya están avanzando en este tipo de estrategias. El aprendizaje principal de estos casos es que la masificación de la infraestructura hidráulica puede transformar la productividad agrícola de un país.

Finalmente aparece una reflexión más amplia sobre el futuro del sector rural. El desarrollo tecnológico, la digitalización y el crecimiento de las carreras agrícolas están generando una nueva generación de profesionistas del campo. Cada vez más jóvenes se están formando en agronomía y regresando a trabajar en zonas rurales.

La combinación de tecnología, conectividad y oportunidades productivas está cambiando la percepción del trabajo agrícola. En lugar de migrar hacia las grandes ciudades, cada vez más personas consideran viable desarrollar proyectos en el campo.

Desde esta perspectiva, la agricultura atraviesa un momento de transformación profunda. El manejo inteligente del agua, la tecnificación del riego y la integración de herramientas digitales pueden redefinir la forma en que se producen alimentos en los próximos años.