Se estima que alrededor del 70% del comercio global de productos agrícolas frescos se transporta por vía marítima. Esto se debe a la capacidad de los barcos para manejar grandes volúmenes a costos relativamente bajos, lo que es crucial para mantener la competitividad en el mercado global de productos perecederos.
Además, la cadena de frío y la tecnología de contenedores refrigerados juegan un papel vital en mantener la calidad de los productos durante el transporte marítimo. Estas innovaciones permiten extender la vida útil de los productos, minimizar pérdidas y asegurar que los consumidores reciban productos frescos.
En este episodio abordo el comercio marítimo de productos agrícolas frescos, un tema central para entender cómo funciona hoy el sistema agroalimentario global. Cerca del 70 % del comercio mundial de productos agrícolas frescos se mueve por vía marítima, y ese dato por sí solo explica la relevancia estratégica de los barcos, los puertos y la logística asociada a este tipo de transporte. No es un detalle operativo, es una pieza estructural del agro moderno.
El transporte marítimo se consolidó como la principal vía para mover productos frescos porque permite manejar grandes volúmenes a costos relativamente bajos. Ningún otro medio ofrece esa combinación de escala y eficiencia. Mover alimentos perecederos de un continente a otro sería inviable económicamente sin los barcos. La capacidad de los buques actuales reduce el costo por unidad y hace posible que frutas y hortalizas lleguen a mercados lejanos sin perder competitividad.
Uno de los pilares de este sistema es la cadena de frío. Los contenedores refrigerados cambiaron por completo las reglas del juego. Gracias a ellos, hoy es posible mantener temperatura, humedad y condiciones atmosféricas controladas durante semanas. Esto permite extender la vida útil de los productos, reducir pérdidas poscosecha y asegurar calidad al consumidor final. Sin esta tecnología, gran parte del comercio marítimo de frescos simplemente no existiría.
El costo-efectividad es la primera gran razón por la que tantos productos agrícolas viajan por mar. Transportar mercancía por barco es mucho más barato que hacerlo por avión, especialmente cuando se trata de volúmenes grandes. Los buques pueden cargar miles de contenedores en un solo viaje, lo que diluye los costos logísticos. Para cadenas agroalimentarias que necesitan mover toneladas de producto, esta diferencia es decisiva.
La segunda razón clave es la capacidad de carga. El transporte marítimo está diseñado para mover grandes cantidades de producto de forma constante y predecible. Esto permite abastecer mercados internacionales con volúmenes suficientes para sostener la demanda. No se trata solo de llegar, sino de llegar con escala. Para muchos cultivos, esa escala es la diferencia entre ser competitivos o quedar fuera del mercado.
Otro factor determinante es el desarrollo de rutas marítimas bien establecidas. El comercio global, no solo agrícola, se apoya en corredores marítimos consolidados que conectan puertos estratégicos en todo el mundo. Esto facilita la planificación logística, reduce incertidumbre y hace más confiable la cadena de suministro. En el agro, esta previsibilidad es fundamental, porque se trabaja con productos sensibles al tiempo.
El impacto ambiental es un punto que requiere matices. El transporte marítimo tiene una huella de carbono considerable, pero cuando se compara con el transporte aéreo, resulta más eficiente por unidad de carga. Mover la misma cantidad de producto por avión tendría un impacto ambiental mucho mayor. En ese sentido, dentro de las opciones disponibles, el transporte marítimo es la alternativa más sostenible para largas distancias.
El acceso a mercados globales es otra ventaja central. Gracias al transporte marítimo, los productores y exportadores pueden llegar prácticamente a cualquier región del mundo. Esto amplía las oportunidades comerciales y permite diversificar mercados, reduciendo riesgos. La posibilidad de no depender de un solo destino es clave para la estabilidad del negocio agrícola.
La reducción de pérdidas poscosecha cierra el grupo de ventajas principales. El uso de contenedores refrigerados y técnicas avanzadas de embalaje disminuye de forma significativa las mermas durante el transporte. En productos perecederos, cada punto porcentual de pérdida cuenta. Menos desperdicio significa mayor rentabilidad y mejor aprovechamiento de los recursos.
Con este contexto, paso a revisar cuáles son los principales puertos agrícolas del mundo. No existe un ranking único, pero sí hay consenso sobre ciertos puertos que juegan un papel central en el comercio de productos frescos. En Europa, el puerto de Rotterdam destaca como uno de los más grandes y avanzados, con infraestructura especializada para perecederos. Junto con el puerto de Hamburgo, concentra una gran parte de las importaciones agrícolas que luego se distribuyen en la Unión Europea.
En América, el puerto de Los Ángeles es clave para Estados Unidos. Maneja grandes volúmenes de productos frescos provenientes de Asia y América Latina. En Sudamérica, el puerto de Santos, en Brasil, es el más grande de la región y un nodo fundamental tanto para exportaciones como importaciones agrícolas, especialmente frutas tropicales.
En Asia, el puerto de Qingdao tiene un rol relevante en el comercio agrícola, con instalaciones modernas para refrigeración y manejo de perecederos. En África, el puerto de Durban, en Sudáfrica, es el más importante del continente y un punto estratégico para la exportación de cítricos y uvas. Estos puertos no solo mueven carga, mueven sistemas agroalimentarios completos.
También analizo qué productos agrícolas recorren las mayores distancias por vía marítima. Las manzanas de Estados Unidos que llegan a China recorren cerca de 9 000 km. Los cítricos sudafricanos hacia Países Bajos viajan unos 9 500 km. El mango peruano que llega a España recorre casi 9 800 km, mientras que la piña de Costa Rica hacia Francia supera los 8 800 km.
Hay casos aún más extremos. Los aguacates de México enviados a Japón recorren más de 11 000 km. El banano ecuatoriano exportado a Rusia supera los 11 500 km. Las uvas chilenas hacia Alemania alcanzan los 12 500 km. La cereza australiana rumbo a Estados Unidos llega a recorrer 13 500 km. Uno de los trayectos más largos es el de la uva peruana hacia China, con unos 17 000 km.
Hasta donde llega la información disponible, el producto agrícola fresco que más distancia recorre por mar es el kiwi de Nueva Zelanda exportado al Reino Unido, con aproximadamente 18 800 km. Este dato muestra hasta dónde ha llegado la capacidad logística del agro moderno.
En cuanto a los productos agrícolas frescos más transportados por barco, el primer lugar lo ocupa el plátano o banano. Se produce principalmente en Ecuador, Filipinas, Costa Rica y Colombia, y se envía a Estados Unidos, Europa, Rusia y China. Le siguen las manzanas, producidas en China, Estados Unidos, Polonia y Chile, con destinos en Europa y Medio Oriente.
Después vienen las uvas, originarias de países como Chile, Perú, Italia y Estados Unidos, que se distribuyen prácticamente en todo el mundo. Los cítricos ocupan el siguiente lugar, con la naranja como principal producto, seguida del limón y la mandarina. España, Sudáfrica, Estados Unidos y México son actores clave en este grupo.
En quinto lugar aparecen los aguacates. Aunque México es el mayor productor mundial y exporta principalmente por carretera a Estados Unidos, países como República Dominicana, Perú y Chile envían grandes volúmenes por vía marítima, sobre todo hacia Europa. Esto convierte al aguacate en un producto claramente marítimo a escala global.
Finalmente, reviso los puertos más importantes para el comercio de productos agrícolas frescos en México. El puerto de Veracruz, en el Golfo de México, destaca por su infraestructura para perecederos y su conexión con Estados Unidos, Europa y el Caribe. El puerto de Manzanillo, en el Pacífico, es el más grande del país en volumen de carga y es clave para exportaciones hacia Asia y la costa oeste de Norteamérica.
El tercer puerto es Lázaro Cárdenas, también en el Pacífico, estratégico para el comercio con Asia y con capacidad para manejar grandes volúmenes de carga refrigerada. Estos tres puertos sostienen gran parte de la inserción de México en el comercio marítimo agrícola.
El cierre del episodio refuerza una idea central: el comercio marítimo de productos agrícolas frescos no es un complemento, es el eje del sistema. Sin barcos, puertos y cadena de frío, el agro global no podría funcionar como lo hace hoy.

