Episodio 545: La comunicación agrícola en momentos difíciles con Marco Díaz

La comunicación agrícola en momentos difíciles con Marco Díaz

El agro en México no vive su mejor momento, pues hay malestar en diversos frentes. Es por ello que invité a mi amigo Marco Díaz, de Semillero Agropodcast, a hablar sobre el papel que juega la comunicación en momentos como este. Marco es comunicador de profesión, por lo que comprende a la perfección la situación.

Durante nuestra conversación, Marco también nos da más contexto sobre la Revista Comentarios y sobre Semillero Agropodcast, sus dos grandes proyectos en temas de comunicación agrícola. Además, nos platica cuáles son algunas de las claves que, desde su perspectiva, permiten mejorar la comunicación de las empresas del agro.

Este episodio gira alrededor de una idea clara: cuando el agro atraviesa momentos difíciles, la comunicación deja de ser un accesorio y se vuelve una herramienta estratégica. La conversación con Marco pone sobre la mesa una realidad que muchos viven pero pocos verbalizan: comunicar en el agro no es repetir fórmulas de marketing, es entender a la gente que está en el campo y hablarle como habla el campo, sin poses ni disfraces digitales.

Desde el inicio queda claro que la comunicación agrícola no puede ser artificial. Marco plantea algo simple y contundente: comunicar como uno es. Informarse con quienes saben, reconocer cuando no se domina un tema y usar la conversación como un mecanismo de aprendizaje continuo. El podcast, en su caso, no nace como una moda, sino como una extensión natural de una trayectoria en medios agrícolas, primero impresos y luego digitales. La comunicación no como espectáculo, sino como vínculo.

El recorrido personal de Marco explica mucho de su visión. Su formación en comunicación, el paso previo por negocios internacionales y, sobre todo, la experiencia temprana de asumir responsabilidades tras la muerte de su padre, marcaron su forma de trabajar. La revista que retoma a los veinte años se convierte en una escuela práctica donde aprende que escribir, hablar o publicar sin sustento es una forma segura de perder credibilidad. Decir algo en el agro implica tener datos, contexto y responsabilidad.

A lo largo de la charla aparece una crítica constante a la homogeneización del mensaje agrícola. Hoy, muchas empresas comunican con la misma estética, el mismo ritmo y el mismo guion. Videos cortos, música genérica, transiciones llamativas y mensajes que no dicen nada nuevo. Marco lo dice sin rodeos: el agro se diferencia justamente porque no hay una sola fórmula. Cada productor siembra distinto, decide distinto y enfrenta condiciones distintas. Pretender comunicar con una receta única es desconocer esa realidad.

En ese punto surge una idea clave: volver a lo básico cuando la situación lo exige. Durante movilizaciones y momentos de tensión en el sector, Marco retoma transmisiones en vivo, audios claros y mensajes directos. Sin adornos. El resultado es mejor alcance y mayor conexión. No por el algoritmo, sino porque hay una audiencia que necesita información clara y confiable. Un buen audio y un mensaje honesto pesan más que cualquier edición sofisticada.

Cuando se habla del trabajo con empresas, la conversación se vuelve especialmente pragmática. Antes de proponer formatos o plataformas, lo primero es entender qué quiere comunicar la empresa y por qué. No todo negocio necesita un podcast. No todo contenido sirve para vender. Y no todo resultado es medible de forma inmediata. Aquí Marco es tajante: la honestidad desde el inicio evita proyectos mal planteados y relaciones desgastantes. La comunicación no sustituye una mala estrategia comercial.

El tiempo aparece como un recurso crítico. Crear contenido de calidad exige horas de grabación, edición, revisión y publicación. En empresas pequeñas y medianas, donde quien vende también cobra, factura y da seguimiento técnico, el costo de oportunidad es real. No se trata de romantizar la creación de contenido. Si comunicar empieza a afectar el corazón del negocio, hay un problema de enfoque.

En ese contexto, se desmonta la idea de que todo se soluciona contratando a un creador de contenido. A veces funciona, a veces no. Lo importante es definir si se busca un creador con voz propia, alguien interno que asuma la comunicación o una colaboración externa puntual. No hay recetas universales. Lo que sí es común es el error de cargar la comunicación a alguien sin formación ni tiempo, y luego exigir resultados inmediatos.

La conversación también aborda el crecimiento de comunidades digitales. Los números que comparte Marco no se presentan como trofeo, sino como consecuencia de constancia y coherencia. La audiencia no se construye solo con alcance, sino con presencia sostenida y credibilidad. Muchas empresas son conocidas en su región, pero irrelevantes en redes porque nunca invirtieron tiempo ni criterio en construir comunidad. Estar en redes no es lo mismo que comunicar.

Un punto especialmente relevante es la invitación a que los ingenieros y técnicos hablen. Que se animen a explicar, a mirar a la cámara, a equivocarse y corregir. No para volverse influencers, sino para fortalecer su perfil profesional. Saber comunicar suma valor técnico; no lo reemplaza. Las empresas que entienden esto suelen respaldar más a quienes dan ese paso.

Sobre formatos, Marco no duda: hoy el video domina porque es lo que la gente consume en el teléfono. Pero eso no elimina al texto ni al audio. El newsletter, por ejemplo, es poderoso para crear comunidad, aunque exige disciplina y tiempo. El podcast, por su parte, sigue creciendo en el agro porque acompaña la rutina diaria. Escuchar mientras se trabaja sigue siendo una ventaja enorme.

Cuando se discute si una empresa debería tener su propio podcast, la recomendación es clara: mejor participar en espacios ya consolidados. Un podcast interno genera expectativas altas y costos constantes. Si no hay compromiso de largo plazo, el riesgo de abandonar es alto y el desgaste mayor. La constancia es más importante que el formato.

El cierre del episodio entra en terreno sensible: la comunicación en contextos políticos y controversiales. Aquí la postura es firme pero serena. Calma, respeto y datos. No engancharse en la confrontación ni permitir que la narrativa se vuelva agresiva. Defender una postura no implica perder la forma. La credibilidad se erosiona más por el tono que por el contenido.

Finalmente, queda un mensaje que atraviesa todo el episodio: vienen años complejos para el agro. Informarse bien, elegir fuentes confiables y tomar decisiones a tiempo es fundamental. La comunicación no resuelve los problemas estructurales, pero ayuda a entenderlos mejor y a no enfrentarlos a ciegas. Desde esa lógica nace la empatía hacia quien produce y la convicción de estar del lado del agricultor, no como discurso, sino como postura cotidiana.

Este episodio no ofrece fórmulas mágicas ni promesas rápidas. Ofrece criterio. Y en un sector acostumbrado a lidiar con incertidumbre, tener criterio ya es una ventaja competitiva.

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