Episodio 546: Cómo “pensar fuera de la caja” en manejo de empaques con Marco Gasca

Cómo “pensar fuera de la caja” en manejo de empaques con Marco Gasca

Este episodio revela cómo pensar fuera de la caja en el manejo de empaques agroalimentarios. Marco Gasca, Director de Smartion Mx, expone errores comunes, decisiones críticas y aprendizajes prácticos que reducen mermas, optimizan costos y mejoran la presentación del producto desde postcosecha hasta el anaquel.

La conversación aborda casos reales, y criterios para equilibrar un empaque. Además, Marco comparte su enfoque de acompañamiento para transformar la gestión de empaques en cualquier empresa agro. Este episodio es imprescindible para quienes buscan eficiencia sin complicarse la vida.

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A lo largo de este episodio queda claro que el empaque no es un apéndice menor del agro, sino una pieza estructural del negocio agrícola. La conversación con Marco gira alrededor de una idea central: el empaque define si una empresa gana dinero o lo pierde. No por romanticismo técnico, sino porque ahí se cruzan productividad, calidad, personas, máquinas y decisiones que se reflejan directamente en el estado de resultados. Pensar el empaque como “otra área más” es uno de los errores más caros que se repiten en el sector .

Marco cuenta cómo llegó al mundo del empaque desde un perfil poco habitual. No viene de la ingeniería industrial ni de la agronomía, sino de los negocios. Ese origen marca su enfoque: mirar el empaque como un sistema que debe administrarse, medirse y optimizarse. Cuando entra a trabajar en invernaderos de alta tecnología en Querétaro, se encuentra con procesos que “funcionan”, pero que no están preparados para crecer. Ahí aparece el concepto de pensar fuera de la caja: no romper procesos por capricho, sino cuestionar si el resultado que se obtiene es realmente el mejor posible.

Uno de los puntos más contundentes del episodio es la idea de que las mermas no son normales. Marco insiste en que el sector ha normalizado pérdidas que, vistas con lupa, representan cantidades enormes de dinero. En su experiencia, mantener un promedio cercano al 95 % de producto exportado no es una fantasía, sino el resultado de procesos claros, disciplina operativa y seguimiento numérico constante. La fruta es perecedera, sí, pero eso no justifica aceptar pérdidas del 25 o 30 % como si fueran inevitables. Ahí hay dinero que se va directo a la basura.

El empaque, explica, no se gestiona con intuición ni con costumbre. Se gestiona con números. Capacidades de máquina, tiempos muertos, rendimientos por hora, personas por puesto. Todo se puede medir. Cuando alguien del equipo dice “así se hace siempre”, normalmente está ocultando una fuga de eficiencia. El empaque es una ciencia exacta cuando se entiende desde los datos. Esa forma de pensar le permitió dirigir operaciones complejas: hasta 80 hectáreas de invernadero, cuatro empaques y múltiples líneas trabajando en paralelo.

Otro eje central del episodio es la gente. Marco es muy claro: las personas no son extensiones de la máquina. Un empaque es intensivo en mano de obra y seguirá siéndolo durante años. Pretender exprimir al equipo humano al ritmo de la maquinaria sin un diseño inteligente del trabajo sólo genera rotación, horas extra innecesarias y errores. El enfoque correcto, según su experiencia, es diseñar los puestos en función del flujo real del proceso, prever reemplazos, capacitar y dar margen operativo. La eficiencia no se logra apretando personas, sino ordenando sistemas.

Un ejemplo sencillo ilustra bien esta lógica. El problema de los tomates marcados por las cajas plásticas parecía menor, hasta que se tradujo en merma constante. La solución no vino de una máquina nueva, sino de un material acolchado desarrollado con un proveedor local. Una pieza barata, lavable y durable eliminó por completo ese tipo de daño. Es un ejemplo perfecto de “salirse de la caja”: entender el problema real, buscar soluciones simples y medir el impacto.

A partir de estas experiencias nace Smartion MX. No como una ocurrencia romántica, sino como respuesta a un dolor real del sector: máquinas paradas por semanas, refacciones carísimas importadas, técnicos que no llegan y fruta que no espera. Marco explica que muchas marcas internacionales no tienen inventarios en México, lo que convierte cualquier falla en una crisis. La apuesta de su empresa es clara: resolver rápido, con piezas disponibles localmente, soporte en español y costos mucho más bajos que los servicios oficiales.

Smartion no sólo da mantenimiento. También fabrica equipo periférico a la medida, desarrolla refacciones locales y ofrece consultoría integral. El enfoque no es vender fierros, sino asegurar que la línea produzca lo que promete. Una máquina diseñada para 50 paquetes por minuto debe operar, al menos, a 40. Si no lo hace, hay una causa concreta: personas, proceso o capacidad instalada. El diagnóstico empieza siempre con números, no con suposiciones.

Un tema especialmente interesante es el mercado de maquinaria seminueva. Marco señala que, a diferencia de otros sectores, en el agro casi no existe un mercado estructurado de segunda mano, pese a que muchas máquinas aún tienen mucha vida útil. Comprar una máquina revisada, ajustada y probada puede significar ahorros enormes sin sacrificar desempeño. De nuevo, la clave está en entender ciclos, horas de uso y capacidades reales, no en dejarse llevar por el brillo de lo nuevo.

Cuando llega a un empaque para asesorar, su método es directo. Observa flujos, identifica tiempos muertos, revisa si la máquina está trabajando a su capacidad real y evalúa si el problema es humano, técnico o estratégico. Un empaque no se arregla con regaños, se arregla con diseño. Si la limitación es la máquina, la conversación es con dirección. Si es proceso, se trabaja con el equipo. Si es capacitación, se invierte ahí.

El episodio cierra con una reflexión potente: el empaque debe gestionarse como un negocio dentro del negocio. Tiene entradas, salidas, costos, retornos y riesgos. Cuando se entiende así, se vuelve predecible y controlable. Cuando se deja al “ahí se va”, se convierte en una fuente constante de estrés y pérdidas. La propuesta de Marco no es magia ni teoría abstracta: es disciplina, números y una mirada completa del sistema.

En síntesis, este episodio pone sobre la mesa una verdad incómoda pero necesaria: el dinero del agro también se gana —o se pierde— en el empaque. Quien lo entienda a tiempo tendrá margen, control y paz operativa. Quien no, seguirá normalizando problemas que sí tienen solución.

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