Episodio 320: Presentación de los sensores para la agricultura Sigrow con Tonatiuh Quiñones y Héctor Reider

Presentación de los sensores para la agricultura Sigrow con Tonatiuh Quiñones y Héctor Reider

Entender lo que ocurre en cada centímetro del cultivo ya no es opcional. En esta conversación con Tonatiuh Quiñones y Héctor Reider, se expone cómo los sensores agrícolas, el IoT aplicado al campo y la toma de decisiones basada en datos están cambiando la forma de producir.

La propuesta es clara: dejar atrás el manejo por intuición y avanzar hacia sistemas donde la información fluye en tiempo real. A partir de la experiencia de Sigrow y su implementación en campo, se muestran soluciones prácticas, tecnología accesible y una visión concreta de la agricultura de precisión moderna.

El punto de partida es reconocer una realidad incómoda pero cotidiana: gran parte de las decisiones agrícolas todavía se toman con base en la experiencia, la intuición o la costumbre. Aunque esto puede funcionar en ciertos casos, limita la capacidad de optimizar resultados. Aquí es donde los sensores comienzan a tener sentido, no como reemplazo del conocimiento del productor, sino como una extensión que permite validar y afinar cada decisión.

Se plantea que el uso de sensores debe masificarse porque permite cambiar el enfoque. En lugar de actuar sobre lo que se cree que ocurre en el cultivo, se actúa sobre lo que realmente está pasando en ese momento. Esta transición implica pasar de un manejo subjetivo a uno basado en datos medibles.

Los sensores presentados destacan por su enfoque práctico. Se trata de dispositivos pequeños, inalámbricos y de fácil instalación, diseñados bajo el concepto de plug and play. Esto elimina una de las principales barreras tecnológicas: la complejidad. En pocos minutos, el productor puede tener información disponible en la nube sin necesidad de configuraciones extensas ni calibraciones complicadas.

El uso de tecnología IoT permite que estos sensores envíen datos en tiempo real desde el campo hacia plataformas digitales accesibles desde cualquier lugar. Esto cambia completamente la dinámica de monitoreo. Ya no es necesario estar físicamente en el predio para conocer lo que ocurre, lo cual amplía la capacidad de supervisión y toma de decisiones.

Una de las características más relevantes es la integración de múltiples variables en un solo dispositivo. Un sensor puede medir humedad del suelo, temperatura del suelo, conductividad eléctrica, temperatura ambiental, humedad relativa, radiación fotosintéticamente activa y variables derivadas como punto de rocío o déficit de presión de vapor. Esta integración reduce costos y simplifica la operación.

El enfoque técnico también evoluciona. Se pasa de mediciones macroclimáticas, basadas en promedios generales, a mediciones microclimáticas, centradas en lo que ocurre a nivel de planta. Este cambio permite entender mejor la interacción entre el ambiente y el cultivo, identificando variaciones dentro de un mismo predio o incluso dentro de un mismo invernadero.

Se menciona que este tipo de sensores puede ser hasta 25 veces más preciso que una estación climática tradicional cuando se trata de analizar condiciones a nivel planta. Esto se debe a que mide directamente en la zona donde ocurren los procesos fisiológicos, no en un punto representativo general.

Otro elemento clave es la accesibilidad. Históricamente, los sensores especializados han sido costosos y difíciles de implementar. En este caso, los precios son considerablemente más bajos en comparación con tecnologías equivalentes, lo que abre la posibilidad de adopción a un mayor número de productores.

La conectividad, que suele ser una limitante en zonas rurales, se aborda con diferentes opciones: uso de redes celulares mediante tarjetas SIM integradas, conexión a internet vía cable o incluso extracción manual de datos mediante USB. Esto permite adaptar la tecnología a distintos contextos.

En cuanto al uso práctico, los sensores no solo sirven para monitorear, sino para descubrir problemas ocultos. Un caso concreto muestra cómo un productor detectó fallas en el riego, identificando que ciertas áreas no recibían agua correctamente y que incluso había omisiones en días específicos. Este tipo de hallazgos genera mejoras inmediatas en eficiencia.

También se observa impacto directo en productividad. Se mencionan incrementos de hasta 15% en rendimiento mediante ajustes en iluminación, así como reducciones de hasta 30% en uso de agua al optimizar el riego. Estos resultados evidencian el valor económico de la información.

El análisis de datos permite además validar o cuestionar prácticas tradicionales. Por ejemplo, decisiones sobre mallas sombra o manejo de luz que antes se basaban en recomendaciones generales ahora pueden ajustarse con precisión según la respuesta real del cultivo.

Otro aporte importante es la comprensión de fenómenos complejos. Se describe cómo el uso de sensores permitió identificar que la aparición de hongos no estaba directamente relacionada con la humedad relativa promedio, sino con microcondiciones nocturnas específicas que generaban condensación en las hojas. Este nivel de detalle difícilmente se detecta sin monitoreo continuo.

El número de sensores necesarios depende de múltiples factores: tipo de cultivo, variabilidad del terreno, presupuesto y objetivos del productor. No existe una regla única, pero se sugiere iniciar con una cantidad mínima que permita comparar zonas y generar información útil.

Además de los sensores convencionales, se introduce una tecnología avanzada: la cámara estomática. Esta herramienta permite observar en tiempo real la apertura y cierre de estomas, lo que refleja directamente el estado fisiológico de la planta. Con esto, se puede evaluar la respuesta del cultivo a riego, nutrición o condiciones ambientales en cuestión de minutos.

La capacidad de ver la reacción de la planta de forma casi inmediata representa un cambio significativo. Procesos que antes se evaluaban en horas o días ahora pueden analizarse en tiempo real, lo que mejora la precisión en la toma de decisiones.

En conjunto, se presenta una visión clara: la agricultura está entrando en una etapa donde la información detallada y continua será la base de la producción. La combinación de sensores accesibles, conectividad y análisis de datos permite avanzar hacia sistemas más eficientes, productivos y sostenibles.

La adopción de estas herramientas no es solo una cuestión tecnológica, sino estratégica. Implica redefinir la forma en que se entiende el cultivo, pasando de observar resultados a comprender procesos. Y en ese cambio, los sensores se convierten en una herramienta central para tomar decisiones con mayor certeza.

Olmo Axayacatl Bastida Cañada

Soy Olmo y antes que nada soy un contador de historias. Ayudo a profesionales agrícolas a convertirse en francotiradores de la comunicación, para que cada palabra dé justo en el blanco. Si tu comunicación te genera más problemas que oportunidades, entonces soy el maestro que necesitas.