Episodio 356: La inspiradora historia de dos mujeres caficultoras con Leticia Sosa y Marisela Sampieri

La inspiradora historia de dos mujeres caficultoras con Leticia Sosa y Marisela Sampieri

Este episodio presenta la experiencia de Leticia Sosa y Marisela Sampieri, dos caficultoras que han construido su camino desde el campo hacia mercados de valor. Se aborda cómo la calidad del café, la sostenibilidad y la participación femenina se convierten en palancas reales para transformar vidas y comunidades rurales.

A lo largo de la conversación, ambas comparten decisiones clave que las llevaron a apostar por el café de especialidad, impulsadas por iniciativas como Yara Champion Program Coffee. Se exponen aprendizajes concretos sobre comercialización, innovación agrícola y liderazgo femenino, mostrando rutas prácticas para quienes buscan crecer dentro del sector cafetalero.

La historia inicia con dos trayectorias que comparten un mismo origen: el café como herencia familiar. En ambos casos, la motivación no surge de una decisión aislada, sino de un proceso acumulado desde la infancia. Crecer entre cafetales, procesos de beneficiado y ciclos de cosecha generó una conexión profunda con la actividad. Sin embargo, lo relevante no es solo la continuidad, sino el cambio de enfoque. El paso de priorizar rendimiento a priorizar calidad en taza marca un punto de inflexión en su desarrollo como productoras.

Leticia explica cómo su formación en agronomía le permitió regresar a su comunidad con una visión más técnica, pero también más estratégica. El objetivo dejó de ser producir más y pasó a ser producir mejor. Ese cambio implicó entender que el café no termina en la parcela, sino que incluye procesos de poscosecha, diferenciación y acceso a mercados. En ese proceso, el aprendizaje constante se vuelve una condición indispensable.

Marisela, por su parte, refuerza la idea del café como legado, pero añade un elemento clave: la evolución generacional. Las nuevas generaciones no solo producen, también buscan integrarse a la comercialización y al posicionamiento del producto. Este cambio implica asumir que el café de especialidad requiere una visión empresarial, donde cada decisión impacta en el valor final del producto.

Uno de los puntos centrales es el análisis de los desafíos que enfrentan las mujeres en el sector. La falta de acceso a conocimiento técnico aparece como una barrera estructural. En zonas cafetaleras, donde las condiciones socioeconómicas limitan la continuidad educativa, muchas mujeres quedan fuera de oportunidades de crecimiento. A esto se suma la falta de visibilidad, ya que, aunque participan activamente en todas las etapas del proceso, su trabajo no siempre es reconocido.

Marisela complementa esta idea al señalar que la toma de decisiones históricamente ha estado asociada a los hombres, mientras que el trabajo operativo recae en las mujeres. Sin embargo, este patrón está cambiando. Las plataformas digitales, las competencias y los espacios de difusión han comenzado a abrir oportunidades para que el trabajo femenino sea reconocido y valorado.

Las iniciativas como el programa de se presentan como catalizadores de cambio. Más que una competencia, se describen como espacios de validación y aprendizaje. Permiten a pequeños productores competir en condiciones más equitativas, centrando la evaluación en la calidad y no en la escala. Esto reduce la barrera de entrada y genera un entorno donde el conocimiento y la mejora continua son recompensados.

En ambos casos, la participación en estos programas genera un efecto multiplicador. No solo se obtiene reconocimiento, también se accede a retroalimentación técnica, contacto con especialistas y motivación para mejorar procesos. La competencia deja de ser un fin y se convierte en un medio para elevar estándares productivos.

Otro eje relevante es la sostenibilidad. Marisela plantea que en el café de especialidad no es opcional, sino una condición necesaria. La calidad está directamente vinculada al estado del ecosistema. Factores como la sombra, la biodiversidad y la disponibilidad de agua impactan de forma directa en el desarrollo del cultivo. Por ello, prácticas como la siembra de árboles, el cuidado de manantiales y la diversificación con cultivos complementarios forman parte de la estrategia productiva.

La preocupación por el cambio climático es constante. Sequías más prolongadas y variabilidad en las lluvias están afectando la producción. Este contexto obliga a replantear prácticas agrícolas y a adoptar un enfoque más regenerativo. La sostenibilidad deja de ser un discurso y se convierte en una necesidad operativa.

En términos de seguridad alimentaria, Leticia introduce una perspectiva intergeneracional. El suelo no es solo un recurso, es un patrimonio que debe mantenerse productivo para las siguientes generaciones. Esto implica responsabilidad en el manejo agrícola y una visión a largo plazo. La productividad ya no puede desligarse del cuidado ambiental.

Ambas coinciden en que el café es una actividad de alta exigencia, pero también de alto potencial. La clave está en entenderlo como un negocio. Esto se refleja en uno de los consejos más importantes: primero aprender a vender y después producir. Sin claridad sobre el mercado objetivo, el esfuerzo productivo pierde dirección.

El enfoque en la comercialización aparece como un diferenciador. Identificar nichos, construir marca y acercarse al consumidor final permite capturar mayor valor. En el caso del café de especialidad, la producción es limitada, pero el valor agregado es mayor. Esto cambia la lógica tradicional del volumen por la de diferenciación.

Las habilidades necesarias para avanzar en este contexto incluyen la persistencia, la claridad de objetivos y la capacidad de adaptación. El entorno presenta constantes desafíos, desde plagas hasta fluctuaciones de precios. Mantener el rumbo requiere disciplina y una visión clara de lo que se quiere lograr.

También se destaca la importancia de perder el miedo a competir. Muchas veces, el principal obstáculo no es externo, sino interno. La percepción de inferioridad frente a grandes productores limita la participación. Sin embargo, al centrarse en calidad, los pequeños productores pueden posicionarse en mercados específicos donde ese atributo es valorado.

Hacia el futuro, ambas proyectan un crecimiento del café de especialidad en México, aunque con retos importantes. La migración, la falta de mano de obra y las condiciones climáticas representan riesgos. Sin embargo, también identifican oportunidades en el incremento del consumo local y en la conexión directa con el consumidor.

El fortalecimiento del mercado interno aparece como una estrategia clave. Incrementar el consumo de café de especialidad dentro del país permitiría reducir la dependencia de exportaciones y mejorar los ingresos de los productores. Además, contribuye a generar una cultura de valor hacia el producto nacional.

Finalmente, el mensaje converge en una idea central: el café es una actividad de largo plazo que combina pasión, disciplina y estrategia. No garantiza resultados inmediatos, pero ofrece la posibilidad de construir un proyecto sostenible en el tiempo. Para quienes deciden permanecer en este camino, la constancia y la adaptación son los factores que determinan el éxito.

Olmo Axayacatl Bastida Cañada

Soy Olmo Axayacatl Bastida Cañada y ayudo a profesionales agrícolas a convertirse en francotiradores de la comunicación, para que cada palabra dé justo en el blanco. Si tu comunicación te genera más problemas que oportunidades, entonces soy el maestro que necesitas.