Episodio 395: Robee, una solución de polinización para el arándano con Fernando Ramos

Robee, una solución de polinización para el arándano con Fernando Ramos
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La conversación gira en torno a una solución concreta para mejorar la productividad en arándano mediante polinización mecanizada, un tema crítico en cultivos donde la eficiencia natural es limitada. Fernando Ramos explica cómo la innovación tecnológica permite cerrar brechas productivas reales y medibles en campo, con resultados consistentes.

Se presenta una propuesta impulsada por Eiger Soluciones Integradas junto con Blumex, enfocada en transformar el manejo agronómico con automatización, datos en tiempo real y una lógica de servicio que facilita la adopción tecnológica sin inversiones innecesarias por parte del agricultor.

Se plantea con claridad que el cultivo de arándano ha experimentado un crecimiento acelerado a nivel global, impulsado por países como México, Perú y Chile, donde las condiciones productivas y el mercado han favorecido su expansión. En este contexto, se reconoce que el potencial productivo aún no se aprovecha completamente, especialmente en procesos críticos como la polinización.

Se entiende que el problema central radica en la biología de la flor del arándano. Su forma de campana limita el acceso de polinizadores tradicionales como las abejas, lo que reduce la eficiencia del proceso. Aunque el abejorro es el polinizador natural más efectivo, su presencia y comportamiento no siempre son suficientes o consistentes. Factores climáticos como temperaturas extremas afectan directamente su actividad, generando variabilidad en los resultados productivos.

A partir de esta limitante, se introduce una solución tecnológica basada en la imitación del mecanismo natural de polinización del abejorro. Esta tecnología, llamada Robee, utiliza vibración controlada para liberar el polen de manera eficiente. Se trata de un robot que recorre los surcos del cultivo y, al entrar en contacto con las plantas, genera una vibración que provoca una liberación homogénea del polen.

El punto clave es que no se trata simplemente de vibrar la planta, sino de hacerlo con una intensidad, frecuencia y velocidad específicas que han sido definidas a partir de años de investigación. Esto permite lograr una polinización efectiva sin generar daño mecánico en las plantas, evitando la caída de flores o afectaciones estructurales.

Los resultados observados en campo son claros. Se han documentado incrementos de producción que van del 10% al 30%, lo cual representa una mejora significativa en términos de rentabilidad. Sin embargo, el beneficio no se limita al volumen de producción. También se mejora la calidad del fruto, ya que una mejor polinización genera mayor cantidad de semillas, lo que se traduce en un mejor llenado y calibre del arándano.

Se entiende entonces que el impacto es doble: más producción y mejor calidad. Esto posiciona a la tecnología no solo como un complemento, sino como una herramienta estratégica para maximizar el rendimiento del cultivo.

Otro aspecto relevante es el modelo de negocio. No se vende el robot al agricultor, sino que se ofrece como un servicio. Esto responde a la naturaleza temporal del proceso de polinización, que dura entre 8 y 12 semanas. Comprar un equipo para usarlo únicamente durante ese periodo no resulta eficiente. En cambio, el servicio permite acceder a la tecnología sin asumir el costo total de adquisición y mantenimiento.

El servicio incluye acompañamiento técnico desde el inicio. Se capacita al personal, se ajusta el equipo a las condiciones específicas del cultivo y se da seguimiento durante todo el periodo de floración. Esto asegura que la tecnología se utilice correctamente y que los resultados esperados se cumplan.

Además, se integra un componente digital que añade valor al proceso. El robot cuenta con GPS, lo que permite mapear las áreas trabajadas y dar seguimiento a la polinización. A esto se suma una plataforma que, mediante algoritmos que consideran variables como clima y humedad, indica el momento óptimo para realizar la polinización. Esto es clave, ya que el polen no es viable durante todo el día, sino que existe una ventana específica donde el proceso es más eficiente.

Este enfoque basado en datos permite al agricultor tener mayor control sobre el proceso, algo que no ocurre cuando se depende exclusivamente de polinizadores naturales. Se pasa de un modelo reactivo a uno proactivo, donde las decisiones se toman con base en información precisa.

También se destaca la importancia del acompañamiento técnico continuo. Cada 7 a 10 días se realizan visitas para verificar el uso adecuado del equipo, resolver dudas y asegurar que no existan desviaciones en el proceso. Este seguimiento permite ajustar la estrategia en tiempo real y maximizar los resultados.

Se plantea que uno de los mayores retos en la adopción de esta tecnología es la percepción del agricultor. Muchos consideran que la polinización ya está resuelta con el uso de abejas. Sin embargo, se insiste en que existe una brecha productiva que puede ser aprovechada. No se trata de sustituir a los polinizadores naturales, sino de complementar su acción y hacer el proceso más eficiente.

Para facilitar la toma de decisión, se ha desarrollado una herramienta de retorno de inversión que permite al agricultor estimar el impacto económico del servicio. Se menciona que con un incremento de apenas 4% en la producción, la inversión ya se justifica. Esto refuerza la viabilidad económica de la tecnología.

Otro punto relevante es la capacidad operativa del robot. Cada unidad puede cubrir aproximadamente 20 hectáreas, lo que permite dimensionar su uso según las necesidades del agricultor. Además, se ofrece flexibilidad para adaptar el servicio a diferentes condiciones productivas.

Se visualiza también una evolución futura de la tecnología. Se menciona la posibilidad de contar con robots autónomos y la integración de cámaras para reconocimiento de floración y fruta. Esto permitiría generar pronósticos de cosecha más precisos, lo que impactaría directamente en la planificación de mano de obra, un recurso cada vez más escaso.

En este sentido, la tecnología no solo resuelve un problema actual, sino que abre la puerta a nuevas aplicaciones que pueden transformar la gestión del cultivo. Se percibe una tendencia hacia sistemas más integrados, donde la automatización y el análisis de datos juegan un papel central.

Se concluye que la adopción de este tipo de soluciones representa una oportunidad clara para mejorar la rentabilidad del cultivo de arándano. La combinación de tecnología, servicio especializado y uso de datos permite abordar de manera efectiva una de las principales limitantes productivas del cultivo.

El enfoque es práctico: cerrar brechas existentes con herramientas que ya han sido validadas en campo. La propuesta no busca sustituir prácticas existentes, sino potenciarlas. En un contexto donde la eficiencia es clave, esta solución se posiciona como una alternativa concreta para generar resultados medibles y sostenibles.

Olmo Axayacatl Bastida Cañada

Soy Olmo Axayacatl y ayudo a ingenieros agrónomos con 3-7 años de experiencia, que sienten que ya saben mucho técnicamente pero que no los reconocen ni les dan más responsabilidades. Los ayudo a comunicar mejor su valor, ganar visibilidad dentro de su organización y dar el salto a puestos de decisión. El agro avanza cuando su gente también avanza.