En México, muchos pequeños agricultores producen alimentos que llegan a nuestra mesa, pero no siempre pueden venderlos a grandes empresas. ¿Qué les impide acceder a esos mercados? En este episodio analizamos los problemas que enfrentan, lo que necesitan para crecer y las razones por las que incluirlos beneficia a los compradores.
Gisela Noble, de Fundación Walmart de México, y Carolina Cely, de TechnoServe México, cuentan cómo nació el Programa Pequeño Productor. Tras más de 15 años, hay lecciones sobre compras, capacitación y acceso a mercados. La conversación muestra qué cambia cuando productores y empresas empiezan a trabajar como socios de negocio.
Los pequeños productores aportan cerca del 40% de los alimentos que se consumen en México, pero muchos siguen sin acceso a mercados que les permitan crecer. No siempre falta capacidad para producir. A veces, el problema está en cómo se vende la cosecha y en las pocas opciones que existen para obtener mejores ingresos.
En las cadenas agrícolas puede haber hasta siete intermediarios entre el campo y el comprador final. Algunos prestan servicios clave, pero también realizan tareas que los propios agricultores podrían asumir si contaran con mejores herramientas. Esto abre una pregunta importante sobre cuánto valor podrían conservar los productores si lograran vender de forma más directa.
El Programa Pequeño Productor muestra cómo una iniciativa creada para reducir la pobreza pasó a formar parte de una estrategia de compras. El cambio no fue inmediato. La experiencia dejó claro que producir más no garantiza ganar más y que conocer los costos, la demanda y los requisitos de calidad puede ser tan importante como mejorar los rendimientos agrícolas.
También se analiza una creencia muy extendida. Se piensa que comprar a pequeños agricultores implica más riesgos, fallas en las entregas y problemas de calidad. Sin embargo, los resultados del programa ponen en duda esa idea. Esto plantea una pregunta para las grandes empresas. ¿Cuánta capacidad productiva están dejando fuera por no revisar sus propios procesos de compra?
Otro punto central es que la capacitación por sí sola no basta. Los productores necesitan apoyo técnico en sus parcelas, aprender a gestionar sus negocios y contar con oportunidades reales de venta. Además, las empresas deben entender los problemas que enfrentan sus proveedores, desde la falta de crédito hasta las dificultades para cumplir con los pedidos.
La conversación aborda el papel de las mujeres y los jóvenes en el futuro del campo. La falta de oportunidades está llevando a muchas personas a dejar la agricultura, lo que representa un riesgo para la producción de alimentos en los próximos años.
Con presencia en 25 estados y más de 50 cultivos, esta experiencia permite analizar la inclusión de pequeños agricultores desde una perspectiva más amplia. No se trata solo de combatir la pobreza, sino de construir cadenas de suministro más fuertes y asegurar que producir alimentos siga siendo un negocio viable. La cuestión es qué deben cambiar tanto los agricultores como las empresas para lograrlo.



