Aquí abordo una innovación que podría transformar la forma en que se presentan frutas y verduras en el mercado: el etiquetado láser en productos agrícolas. A partir del desarrollo de LASERFOOD y del trabajo conjunto con el Parque Científico de la Universidad de Valencia, se explica cómo esta tecnología permite reducir plástico, mejorar la trazabilidad y cambiar el paradigma del empaque.
La conversación analiza el funcionamiento del llamado branding natural, una técnica que marca directamente la superficie de frutas y verduras mediante láser. Esta propuesta tecnológica, impulsada por LASERFOOD, abre una alternativa concreta frente al exceso de empaques y responde a una preocupación creciente en Europa: disminuir residuos, garantizar origen y avanzar hacia sistemas agrícolas más sostenibles.
El episodio explora una tecnología relativamente reciente dentro del sector agrícola: el etiquetado láser de productos agrícolas. Se trata de una innovación que ha despertado gran interés porque propone una forma distinta de identificar frutas y verduras sin depender de etiquetas, plásticos o empaques adicionales. La idea central es sencilla: utilizar un rayo láser para marcar directamente la superficie del producto y mostrar información de marca o trazabilidad.
Esta tecnología fue desarrollada por la empresa española LASERFOOD, ubicada en Valencia. El proyecto se desarrolló con apoyo del Parque Científico de la Universidad de Valencia, lo que permitió integrar investigación científica con desarrollo empresarial. El sistema consiste en aplicar primero un líquido de contraste sobre la superficie de la fruta o verdura. Después, mediante un láser, se genera una marca visible que puede incluir información o simplemente la identidad del producto.
A esta técnica se le conoce también como branding natural, porque permite colocar la marca directamente sobre el alimento sin añadir materiales externos. El resultado es una identificación permanente sobre la superficie del producto que sustituye a las etiquetas tradicionales. Esto cambia una parte importante de la logística del sector hortofrutícola, especialmente en todo lo relacionado con el empaque.
Una de las razones por las que esta tecnología ha generado tanta atención es su impacto ambiental. El etiquetado tradicional requiere grandes cantidades de materiales: plástico, papel, pegamento, cartón y otros insumos utilizados para empaques individuales. Cuando se habla de frutas y verduras que se producen y comercializan en grandes volúmenes, la cantidad de residuos generados por estos materiales se vuelve enorme.
El sistema de marcado láser elimina prácticamente esa necesidad. Al poder identificar directamente el producto, ya no es obligatorio utilizar etiquetas adhesivas ni empaques individuales solo para incluir información. En consecuencia, la reducción de residuos plásticos puede ser considerable.
Además del impacto ambiental, el sistema también ofrece ventajas económicas. Se estima que el costo del etiquetado láser puede ser mucho menor que el método convencional. En algunos cálculos mencionados, mil etiquetados mediante láser pueden costar cerca de un euro, mientras que el etiquetado tradicional puede alcanzar aproximadamente quince euros para la misma cantidad. Esta diferencia representa un ahorro significativo cuando se maneja producción masiva.
Otra ventaja importante es que el proceso no altera las propiedades del producto. Las frutas y verduras marcadas con láser no presentan cambios en sabor, calidad o textura. Tampoco se modifica su vida de anaquel, lo cual es un punto crítico para la comercialización de productos frescos. Las marcas generadas son permanentes, pero se mantienen completamente inocuas para el consumidor.
El interés por esta tecnología se ha visto sobre todo en varios países europeos. Entre los mercados donde existe mayor demanda se encuentran Suecia, Alemania, Noruega, Países Bajos, Reino Unido y Suiza. En estos lugares hay una preocupación creciente por la reducción de residuos y por mejorar la sostenibilidad en toda la cadena alimentaria.
La Unión Europea incluso realizó un estudio de tres años para evaluar el impacto de esta tecnología. Durante ese periodo se analizó el potencial de ahorro en materiales y energía, así como su viabilidad comercial. Los resultados mostraron beneficios importantes: reducción en el uso de papel, plástico y pegamentos, además de un ahorro energético cercano al 35 % en comparación con los sistemas convencionales de etiquetado.
Otro aspecto que destacó fue la velocidad del proceso. El marcado con láser puede realizarse con rapidez, lo que permite etiquetar grandes volúmenes de productos sin afectar los tiempos de procesamiento en las líneas de empaque. Esta eficiencia es clave para empresas que manejan miles o millones de piezas de fruta cada día.
Las primeras pruebas comerciales se realizaron en España. Una de las empresas que participó en estas pruebas fue Carrefour, que aplicó la tecnología en productos específicos dentro de sus tiendas. También existen distribuidores en Países Bajos y Suecia que comenzaron a utilizar este sistema, especialmente en productos ecológicos.
A partir de estas primeras experiencias, otros supermercados europeos en países como Bélgica, Alemania y Países Bajos han comenzado a experimentar con el etiquetado láser. Aunque todavía se trata de una tecnología relativamente nueva, las pruebas iniciales muestran resultados positivos.
Sin embargo, también existen limitaciones. No todos los productos agrícolas pueden ser etiquetados con esta técnica. El sistema funciona mejor en frutas y verduras cuya superficie permite una marca visible sin dañar la apariencia del producto. Por lo tanto, su aplicación depende del tipo de cultivo y de las características físicas de cada alimento.
Más allá de la tecnología en sí, el episodio también reflexiona sobre el contexto en el que surge esta innovación. El empaque de productos agrícolas se ha convertido en una fuente importante de contaminación. Bandejas plásticas, envolturas, bolsas y etiquetas generan una gran cantidad de residuos a lo largo de toda la cadena de suministro.
Este problema se vuelve más relevante si se considera que la agricultura ya contribuye de manera significativa a la huella de carbono global. Cuando se agregan materiales de empaque y transporte, el impacto ambiental de los alimentos aumenta todavía más. Por eso, cualquier tecnología que permita reducir estos materiales tiene un potencial importante.
En varios países ya se están aplicando restricciones al uso de plásticos. En muchos supermercados se han eliminado las bolsas plásticas tradicionales, y esta tendencia probablemente continuará creciendo en los próximos años. En ese contexto, tecnologías como el etiquetado láser pueden convertirse en una alternativa práctica.
Otro punto importante es la trazabilidad. La legislación europea exige que los productos agrícolas puedan rastrearse desde su origen hasta el punto de venta. Esto implica que cada fruta o verdura debe estar asociada a información sobre su procedencia, el productor, el transporte y el manejo durante la cadena de suministro.
Para cumplir con estas normas, muchas veces los productos se empacan individualmente con etiquetas que incluyen códigos y datos nutricionales. Esto explica por qué en algunos supermercados es común ver frutas envueltas individualmente en bolsas o empaques pequeños.
El etiquetado láser ofrece una solución distinta. Al marcar directamente la fruta o verdura, se puede incluir información de trazabilidad sin necesidad de empaques adicionales. De esta forma se mantiene la identificación requerida por la legislación, pero se reduce la generación de residuos.
El episodio también menciona el creciente interés de los consumidores por conocer el origen de los alimentos. Cada vez más personas quieren saber de dónde provienen los productos que compran, cómo fueron cultivados y qué procesos siguieron antes de llegar al supermercado. La trazabilidad se ha convertido en un elemento central de confianza para el consumidor.
En este contexto, el marcado láser podría facilitar sistemas de información más claros y directos. Incluso podría integrarse con códigos que permitan acceder a datos detallados sobre la producción del alimento.
La tecnología también ha recibido reconocimiento dentro de la industria del empaque. En uno de los eventos internacionales más importantes del sector, los Packaging Awards, esta innovación recibió un premio de sustentabilidad. El reconocimiento refuerza la idea de que el etiquetado láser puede ser una alternativa relevante frente a los sistemas tradicionales.
Finalmente, el episodio menciona iniciativas que buscan generar conciencia sobre el exceso de empaques en productos agrícolas. Una de ellas es Desnuda la fruta, una campaña que invitaba a los consumidores a fotografiar productos que estuvieran excesivamente empacados en supermercados.
El objetivo de este tipo de iniciativas es mostrar las contradicciones que existen en algunos casos. Por ejemplo, productos que se promocionan como ecológicos o amigables con el medio ambiente, pero que terminan envueltos en varias capas de plástico o cartón.
El etiquetado láser se presenta entonces como una tecnología que puede ayudar a resolver parte de ese problema. Al reducir la necesidad de materiales adicionales, permite que frutas y verduras se comercialicen de manera más directa y con menos residuos.
En síntesis, esta innovación propone una transformación en la forma en que se identifican y presentan los productos agrícolas. No solo tiene implicaciones económicas, sino también ambientales y logísticas. Por eso, aunque todavía se encuentra en expansión, el etiquetado láser podría convertirse en una herramienta clave para el futuro del empaque agrícola.


