La producción agrícola dentro de una gran metrópoli suele parecer mínima, pero los datos muestran una realidad distinta. En la Ciudad de México, la actividad rural sigue generando alimentos, empleo y valor económico. La revisión de estas cifras permite entender qué se produce, dónde se produce y qué cultivos dominan el territorio.
Analizar estos números permite observar cómo la agricultura persiste incluso en contextos altamente urbanos. Los datos muestran superficie cultivada, volúmenes de producción y cultivos predominantes, revelando que algunas alcaldías concentran casi toda la actividad. Esta información ayuda a dimensionar la importancia agrícola, la distribución territorial y los productos más relevantes.
La Ciudad de México ocupa apenas 1486 kilómetros cuadrados, una fracción mínima del territorio nacional. A pesar de su carácter urbano, existe actividad agrícola que aporta producción y valor económico. Con más de nueve millones de habitantes, la mayor parte de la población vive en zonas urbanas, lo que deja un espacio muy reducido para actividades del sector primario.
La estructura laboral confirma esa realidad. Solo una fracción muy pequeña de la población económicamente activa participa en el sector primario. Dentro de ese grupo, la mayoría trabaja en agricultura y una menor proporción se dedica a actividades pecuarias. Esto significa que la producción agropecuaria de la capital es limitada en volumen, pero aún mantiene cierta relevancia local.
050 Datos de producción agrícol…
En 2018 se registró una producción total de 376 mil toneladas de productos agrícolas y pecuarios. Este volumen coloca a la ciudad en el último lugar del ranking nacional en términos de producción. Sin embargo, la cifra sigue siendo significativa si se considera que el territorio es predominantemente urbano y que el espacio disponible para agricultura es reducido.
La gran mayoría de la producción corresponde al subsector agrícola. La participación pecuaria es pequeña en comparación. Esto refleja la naturaleza de la actividad rural en la capital, donde predominan cultivos y producción vegetal más que la ganadería.
La diversidad de cultivos es relativamente amplia. Se identifican cultivos de otoño-invierno, cultivos de primavera-verano y cultivos perennes. Cada grupo tiene distinta superficie sembrada y diferente aporte al volumen total de producción.
Los cultivos de primavera-verano ocupan la mayor superficie agrícola. Este ciclo concentra más de doce mil hectáreas sembradas, lo que representa cerca de tres cuartas partes de toda la superficie cultivada. Los cultivos perennes ocupan poco más de tres mil hectáreas, mientras que los cultivos de otoño-invierno apenas superan las ochocientas hectáreas.
Cuando se analiza el volumen de producción, el panorama cambia. Los cultivos perennes lideran la producción total con más de doscientas mil toneladas. En segundo lugar aparecen los cultivos de primavera-verano con cerca de ciento cuarenta y seis mil toneladas. Los cultivos de otoño-invierno quedan muy por debajo en comparación.
El valor económico también muestra diferencias interesantes. Aunque los cultivos perennes generan una gran cantidad de producción, el valor económico más alto corresponde a los cultivos de primavera-verano. Estos generan la mayor proporción del valor agrícola total de la ciudad.
Los cultivos perennes se mantienen cerca del primer lugar en términos de valor, mientras que los cultivos de otoño-invierno aportan una fracción mucho menor. Este comportamiento refleja que el valor económico no siempre coincide con el volumen producido.
La producción agrícola de la ciudad no está distribuida de manera uniforme. Solo algunas alcaldías concentran la mayor parte de la superficie cultivada. Entre ellas destaca Milpa Alta, que posee la mayor extensión agrícola.
Milpa Alta concentra más de un tercio de toda la superficie sembrada. Esto la convierte en el principal territorio agrícola de la capital. Su participación es tan amplia que supera ampliamente a cualquier otra alcaldía.
Después aparecen Tlalpan, Tláhuac, Xochimilco y Magdalena Contreras. Estas cinco alcaldías concentran la mayor parte de la actividad agrícola de la ciudad. Fuera de estas zonas, la presencia agrícola es mínima o prácticamente inexistente.
Otro rasgo importante es el tipo de agricultura que se practica. La mayor parte de la superficie sembrada depende de condiciones de temporal. El riego representa solo una pequeña proporción de las hectáreas cultivadas.
Esto significa que la producción agrícola en la capital depende principalmente de la lluvia y de las condiciones climáticas de cada temporada. La infraestructura de riego es limitada, lo que condiciona el tipo de cultivos que pueden sembrarse.
Al observar el valor económico de la producción por alcaldía, nuevamente aparece Milpa Alta como el territorio más importante. Genera casi la mitad del valor agrícola total de la ciudad.
En segundo lugar se encuentra Xochimilco, seguido por Tlalpan, Tláhuac y finalmente Magdalena Contreras. Estas alcaldías concentran prácticamente todo el valor económico agrícola generado dentro de la capital.
Entre los productos agrícolas más relevantes destacan algunos cultivos muy característicos de la región. El primero es el nopal, que domina ampliamente tanto en volumen como en valor económico.
La producción de nopal genera más de quinientos millones de pesos y alcanza volúmenes superiores a doscientas mil toneladas. Este cultivo se mantiene como uno de los símbolos agrícolas de la capital.
Otro producto importante es la nochebuena, planta ornamental que tiene una fuerte demanda en temporada navideña. Su producción genera más de ciento setenta millones de pesos y se comercializan millones de plantas cada año.
La papa ocupa el tercer lugar entre los productos más valiosos. Aunque el volumen es menor que el del nopal, sigue representando una parte importante de la producción agrícola local.
También destaca la avena forrajera, que se utiliza principalmente como alimento para ganado. Este cultivo aporta un volumen considerable y genera ingresos importantes dentro del sector agrícola de la ciudad.
Entre los cultivos ornamentales sobresale el geranio, que se produce en grandes cantidades de plantas y se destina principalmente al mercado ornamental y de jardinería.
La disponibilidad de cada producto a lo largo del año presenta patrones distintos. El nopal tiene una característica particular: su producción se distribuye de manera bastante uniforme durante todo el año. Esto permite que exista disponibilidad continua en el mercado.
La situación es distinta para la nochebuena. Este cultivo tiene una disponibilidad muy marcada en ciertos meses del año. La mayor producción ocurre entre noviembre y enero, coincidiendo con la temporada de mayor demanda.
La papa presenta un patrón estacional diferente. Su disponibilidad comienza en septiembre y aumenta durante los meses de otoño e invierno. Después de enero prácticamente desaparece del mercado hasta que inicia nuevamente el siguiente ciclo productivo.
En el caso de la avena forrajera, la mayor disponibilidad se concentra hacia finales del año. Noviembre representa el mes con mayor volumen disponible, seguido por diciembre y enero.
El geranio muestra un comportamiento más constante. Aunque existen pequeñas variaciones, la disponibilidad se mantiene a lo largo del año sin un pico extremadamente marcado.
Estos patrones permiten entender cómo se distribuye la producción agrícola en la capital y cómo responde a las necesidades del mercado. Algunos cultivos se producen durante todo el año, mientras que otros dependen fuertemente de temporadas específicas.
En conjunto, estos datos muestran que la agricultura en la Ciudad de México, aunque limitada en extensión, mantiene una presencia relevante. La producción se concentra en ciertas alcaldías, depende en gran medida del temporal y se especializa en cultivos muy específicos.
El resultado es una agricultura urbana y periurbana que convive con una de las ciudades más grandes del país. Aunque su volumen total es pequeño comparado con otras regiones agrícolas, sigue generando alimentos, plantas ornamentales y valor económico dentro del territorio capitalino.
