Episodio 106: Estadísticas de producción de cebada en México

La producción de cebada en México revela patrones claros cuando se observan con atención los datos históricos. En esta conversación, Yolmo Aksayakat presenta un recorrido directo por estadísticas nacionales, tendencias de rendimiento y cambios en superficie sembrada, mostrando cómo evoluciona este cultivo dentro de la agricultura mexicana.

También se revisa qué territorios concentran el cultivo. A partir de cifras recopiladas por SIAP, se identifican principales estados productores, municipios líderes y regiones con mayor valor económico, lo que permite comprender dónde se genera la mayor parte de la cebada y qué factores influyen en su comportamiento productivo.


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Al revisar las estadísticas de producción de cebada en México, se vuelve evidente que este cultivo ha mostrado variaciones importantes a lo largo de las últimas cuatro décadas. El análisis considera el periodo de 1980 a 2019 y permite entender cómo cambian variables como producción total, superficie sembrada, rendimiento promedio y valor económico del cultivo.

Cuando se observa la producción total, se nota que en los años recientes aparece una ligera tendencia a la baja. En 2019 se produjeron aproximadamente 1.2 millones de toneladas, mientras que en 2018 se alcanzaron cerca de 1.3 millones y en 2017 alrededor de 1.4 millones. Tres años antes, en 2016, la cifra fue cercana a 1.5 millones de toneladas. Estas variaciones muestran que la producción nacional puede cambiar con rapidez dependiendo de factores agronómicos, climáticos y económicos.

La superficie sembrada se ha mantenido relativamente estable durante décadas. En general, el rango nacional se mueve entre 300 mil y 385 mil hectáreas sembradas cada año. Existen excepciones, como 1994, cuando la superficie fue aproximadamente la mitad del promedio histórico. En 2019 se registraron cerca de 380 mil hectáreas sembradas, una cifra ligeramente menor a la de los dos años anteriores.

La superficie cosechada también presenta estabilidad, aunque siempre hay pérdidas derivadas de diversos factores. En 2019 se cosecharon alrededor de 370 mil hectáreas, lo que significa que aproximadamente nueve mil hectáreas no llegaron a la etapa de cosecha. Si se observa el promedio histórico, la superficie cosechada ronda las 325 mil hectáreas, aunque en los últimos años ha estado más cerca de 330 o 340 mil.

El rendimiento promedio por hectárea refleja altibajos. En 2019 se registraron 3.4 toneladas por hectárea, una cifra menor a la de los años previos. En 2018 el promedio fue de 3.6 toneladas por hectárea y en 2017 llegó a 3.7. El año 2016 alcanzó aproximadamente 4 toneladas por hectárea, uno de los mejores registros recientes. Aun así, el rendimiento máximo del periodo ocurrió en 2012, cuando el promedio nacional llegó a 4.2 toneladas por hectárea.

El comportamiento del precio medio de la cebada muestra una tendencia distinta. A diferencia de la producción o del rendimiento, el precio promedio ha mostrado una trayectoria gradual al alza con el paso de los años. En 2019 la tonelada se pagó alrededor de 2,600 pesos. Un año antes alcanzó 2,750 pesos, el valor más alto registrado en las últimas décadas. En 2016 el precio rondaba los 2,500 pesos y en 2015 estaba cerca de 2,300 pesos por tonelada.

Este incremento en el precio influye directamente en el valor total de la producción. En 2019 la cebada generó aproximadamente 4,400 millones de pesos para la economía agrícola mexicana. En 2018 el valor había sido cercano a 4,700 millones de pesos, lo que significa una ligera disminución. En 2017 se registraron alrededor de 4,600 millones, mientras que en 2016 el valor también se acercó a 4,400 millones.

Más atrás en el tiempo aparecen periodos con valores económicos menores, especialmente entre 2013 y 2015. Sin embargo, si se observa la tendencia a largo plazo, se percibe un crecimiento gradual del valor generado por la cebada, aunque acompañado por fluctuaciones marcadas que responden a cambios en rendimiento, superficie y precio.

Al revisar la distribución geográfica del cultivo, ciertos estados destacan claramente como productores principales. Guanajuato ocupa el primer lugar en producción, con cerca de 389 mil toneladas anuales. En segundo lugar se encuentra Hidalgo con aproximadamente 267 mil toneladas. Después aparecen Tlaxcala con 140 mil toneladas, Sonora con cerca de 94 mil y Puebla con alrededor de 87 mil toneladas producidas.

Cuando se observa la superficie sembrada por estado, el orden cambia ligeramente. Hidalgo encabeza la lista con unas 114 mil hectáreas, seguido por Guanajuato con cerca de 70 mil hectáreas. Tlaxcala aparece en tercer lugar con aproximadamente 57 mil hectáreas. Después se encuentra el Estado de México con cerca de 39 mil hectáreas y finalmente Puebla con alrededor de 30 mil hectáreas.

En cuanto a superficie cosechada, la clasificación es prácticamente la misma. Hidalgo continúa en el primer sitio con alrededor de 112 mil hectáreas, seguido por Guanajuato, Tlaxcala, Estado de México y Puebla. Esto confirma que estas regiones concentran gran parte del cultivo nacional.

También existen regiones donde la cebada enfrenta mayores riesgos de pérdida. En términos de superficie siniestrada, San Luis Potosí y Zacatecas presentan los valores más altos, con aproximadamente 2,600 hectáreas afectadas cada uno. Después aparecen Durango con unas 2,200 hectáreas, Hidalgo con 1,600 y Tamaulipas con una cifra menor.

En lo referente al rendimiento por hectárea, algunos estados del norte destacan con cifras muy superiores al promedio nacional. Sonora ocupa el primer lugar con rendimientos cercanos a 29 toneladas por hectárea. Después aparece Aguascalientes con 27 toneladas y Coahuila con aproximadamente 22.6. Más atrás se encuentran Jalisco y Guanajuato con valores menores.

El precio promedio por tonelada también varía entre estados. Nuevo León registra el precio más alto, alrededor de 5,300 pesos por tonelada. Chihuahua ocupa el segundo lugar con aproximadamente 5,000 pesos. Luego aparecen Querétaro y Oaxaca con valores cercanos a 4,400 pesos, mientras que Tlaxcala ronda los 4,100 pesos por tonelada.

Si se analiza el valor total de la producción por estado, Guanajuato vuelve a colocarse en la primera posición con aproximadamente 1,600 millones de pesos generados. Hidalgo aparece en segundo lugar con cerca de 824 millones de pesos, seguido por Tlaxcala con 584 millones. Puebla y el Estado de México completan los primeros cinco lugares.

El análisis también permite identificar los municipios más destacados. En términos de producción, Valle de Santiago en Guanajuato ocupa el primer lugar con cerca de 74,700 toneladas. Salamanca, también en Guanajuato, aparece en segundo lugar con poco más de 60 mil toneladas. En tercer lugar se encuentra Apan, en Hidalgo, con aproximadamente 54,600 toneladas.

Respecto a superficie sembrada, Apan encabeza la lista con alrededor de 20,300 hectáreas. Después se encuentra Tlaxco, en Tlaxcala, con aproximadamente 15,200 hectáreas. En tercer lugar aparece Axapusco, en el Estado de México, con cerca de 14,800 hectáreas sembradas.

En rendimiento municipal aparecen cifras particularmente altas en Sonora. El municipio de Carbó alcanza más de 44 toneladas por hectárea, seguido por Hermosillo con cerca de 41.6 y Banámichi con aproximadamente 40.7 toneladas por hectárea. La mayoría de los municipios con mayor rendimiento pertenecen a ese mismo estado.

En términos de precio pagado al productor, el municipio con mayor valor es Palmar de Bravo en Puebla, donde la tonelada llegó a pagarse alrededor de 6,400 pesos. Después aparece Tecamachalco, también en Puebla, con aproximadamente 6,200 pesos. Aramberri, en Nuevo León, se ubica en tercer lugar con cerca de 5,600 pesos por tonelada.

Finalmente, cuando se observa el valor de la producción a nivel municipal, los primeros lugares coinciden con los municipios más productivos. Valle de Santiago genera alrededor de 372 millones de pesos, Salamanca cerca de 292 millones y Apan aproximadamente 235 millones de pesos derivados de la cebada.

En conjunto, estos datos muestran cómo se distribuye la producción de cebada en México y permiten entender qué regiones concentran la mayor parte del cultivo, cuáles logran mejores rendimientos y dónde se genera el mayor valor económico dentro de esta cadena agrícola.