Episodio 234: Líneas de goteo con Ivonee Molina

Líneas de goteo con Ivonee Molina

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Prepara y ejecuta una conversación difícil en el trabajo


La conversación gira alrededor de eficiencia hídrica, tecnología agrícola y sistemas de riego de precisión. Ivonee Molina comparte su experiencia desde Netafim para explicar cómo las líneas de goteo, bien diseñadas e instaladas, pueden transformar la producción agrícola al mejorar la uniformidad de los cultivos y el uso responsable del agua.

A lo largo del análisis se abordan escasez de agua, innovación tecnológica, diseño agronómico y sustentabilidad agrícola. Ivonee Molina detalla cómo Netafim desarrolla soluciones adaptadas a cada cultivo y cómo proyectos como REGEN buscan cerrar el ciclo del plástico usado en riego mediante economía circular.

La agricultura enfrenta un desafío evidente: producir más alimentos con menos recursos. Desde la perspectiva que se comparte, el problema central gira alrededor del agua. No se trata de una preocupación futura, sino de una realidad actual. En muchas regiones los productores ya viven situaciones críticas en las que simplemente no hay suficiente agua para mantener la producción.

Este escenario obliga a replantear la forma en que se utilizan los recursos en el campo. Tradicionalmente, muchos sistemas agrícolas han dependido de prácticas como riego por inundación o incluso de la lluvia. Sin embargo, ese modelo cada vez resulta menos viable. Cuando el clima se vuelve impredecible o las lluvias desaparecen, depender de ellas significa perder el control de la producción.

Ahí entra el concepto de riego de precisión, que consiste en suministrar agua exactamente cuando la planta la necesita y en la cantidad adecuada. El objetivo es dejar de desperdiciar recursos y garantizar que el cultivo reciba lo necesario para desarrollarse correctamente.

Entre las distintas tecnologías disponibles, el riego por goteo se posiciona como el sistema más eficiente. No solo permite ahorrar agua, sino también optimizar el uso de fertilizantes. Cuando el agua llega directamente a la zona radicular de la planta, los nutrientes se aprovechan mejor y se reducen pérdidas.

La eficiencia no solo se refleja en el uso de insumos. También se traduce en mayor estabilidad productiva. Uno de los beneficios más importantes del goteo es la uniformidad en la producción. Cuando cada planta recibe cantidades similares de agua y fertilizante, el cultivo crece de manera homogénea y la rentabilidad mejora.

Sin embargo, entender el riego por goteo como una simple manguera que libera agua lentamente sería una simplificación excesiva. En realidad, se trata de un sistema técnico que debe diseñarse de acuerdo con múltiples variables.

Cada cultivo, cada suelo y cada terreno requieren configuraciones distintas. Factores como la topografía, el tipo de planta, la presión del sistema o la distancia entre surcos determinan qué tipo de línea de goteo debe instalarse.

Uno de los elementos más importantes dentro del sistema es el gotero. Existen diferentes tecnologías que controlan el caudal de agua. Algunos son autocompensados, lo que significa que mantienen un flujo constante incluso cuando cambian las condiciones de presión o existen desniveles en el terreno.

Este tipo de goteros resulta especialmente útil en parcelas con variaciones topográficas. Sin esta tecnología, las plantas ubicadas en partes altas o bajas del terreno recibirían diferentes cantidades de agua, lo que afectaría la uniformidad del cultivo.

También existen goteros no autocompensados, que suelen utilizarse en terrenos completamente planos y extensiones agrícolas más uniformes, como ocurre con algunos cultivos de granos.

Además de los goteros instalados en campo, existe otra configuración conocida como líneas de goteo integrales. En este caso, los goteros ya vienen integrados dentro de la manguera desde fábrica. Estas soluciones suelen diseñarse específicamente para determinados cultivos.

Esto significa que muchas configuraciones ya están probadas agronómicamente. Por ejemplo, para ciertos cultivos se conocen las distancias óptimas entre goteros, los caudales adecuados o el tipo de línea que maximiza el rendimiento.

La selección del sistema correcto no depende únicamente del agricultor. Normalmente intervienen equipos técnicos, agronómicos y de diseño que analizan las condiciones del cultivo y recomiendan la configuración más adecuada.

Ese enfoque busca evitar uno de los problemas frecuentes en el campo: instalar sistemas que no fueron diseñados para las condiciones reales de la parcela. Cuando eso ocurre, el productor realiza una inversión considerable y aun así obtiene resultados deficientes.

Por esa razón se insiste en que las soluciones agrícolas no deberían tratarse como recetas universales. Aunque existen configuraciones estándar que funcionan en muchos casos, cada proyecto requiere análisis específicos.

El sistema de riego tampoco se limita a las líneas de goteo. Todo el conjunto incluye tuberías principales, secundarias, filtros, válvulas y sistemas de conducción de agua.

En algunos casos se utilizan tuberías rígidas de PVC, especialmente cuando se busca una instalación permanente. Pero también existen alternativas flexibles que permiten mover el sistema entre parcelas o reorganizarlo según las necesidades del productor.

Las tuberías flexibles representan una solución interesante porque facilitan la instalación y reducen el tiempo de trabajo en campo. Además, pueden utilizarse en diferentes aplicaciones, desde conducción de agua hasta alimentación de sistemas de riego.

La innovación en esta área no se limita al diseño hidráulico. También existe un enfoque creciente hacia la sustentabilidad.

Una de las reflexiones más interesantes plantea que el verdadero negocio ya no es solo la agricultura, sino la sustentabilidad. El desafío consiste en producir alimentos sin comprometer el medio ambiente.

Dentro de esa lógica surge el proyecto REGEN, cuyo objetivo es dar una segunda vida al plástico utilizado en las líneas de goteo.

En la agricultura moderna se utilizan grandes cantidades de plástico. Aunque este material tiene ventajas técnicas importantes, también genera preocupaciones ambientales si no se gestiona adecuadamente.

La idea del proyecto es recolectar las líneas de goteo usadas, procesarlas y reincorporar el material al ciclo productivo. En otras palabras, transformar un residuo potencial en un recurso reutilizable.

Este enfoque se basa en el principio de circularidad, donde los materiales no terminan en vertederos, sino que vuelven a integrarse en nuevos procesos productivos.

Implementar este tipo de iniciativas implica costos adicionales, como sistemas de recolección, plantas de procesamiento y campañas de concientización. Sin embargo, el objetivo no es únicamente económico.

El compromiso con la sustentabilidad parte de una visión más amplia: la agricultura del futuro debe producir alimentos, cuidar los recursos naturales y reducir su impacto ambiental al mismo tiempo.

Finalmente, un punto clave para avanzar en esa dirección es la educación. Cuando los productores tienen acceso a información técnica clara, pueden comparar tecnologías, entender sus beneficios y tomar decisiones más informadas.

Por eso la capacitación, los seminarios y los materiales educativos se vuelven herramientas fundamentales. La adopción de nuevas tecnologías agrícolas no depende únicamente de la innovación, sino también de la capacidad de los productores para comprenderlas y aplicarlas correctamente.

En un contexto de creciente escasez de recursos, especialmente agua, el desarrollo de sistemas de riego más eficientes y sostenibles no solo mejora la rentabilidad agrícola. También se convierte en una pieza esencial para garantizar la seguridad alimentaria en las próximas décadas.