Episodio 272: Manejo de la comunicación agrícola en las redes sociales con Alexis Soto

Manejo de la comunicación agrícola en las redes sociales con Alexis Soto

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Prepara y ejecuta una conversación difícil en el trabajo


La conversación se centra en cómo las redes sociales están transformando el agro, mostrando oportunidades reales para quienes entienden la dinámica digital. A partir de la experiencia de Alexis Soto, se expone cómo pasar de la intención a la ejecución en entornos donde aún domina la comunicación tradicional.

También se aborda el contraste entre prácticas antiguas y nuevas formas de conectar con el mercado. Desde la experiencia de Ingeblogs, se revela cómo la creatividad, constancia y enfoque en valor permiten posicionarse, incluso sin grandes recursos, dentro de un sector que apenas comienza a adaptarse.

La comunicación en el sector agrícola enfrenta una brecha clara entre lo que se necesita y lo que realmente se está haciendo. Existe capacidad económica y humana en muchas organizaciones, pero no siempre se traduce en estrategias efectivas en redes sociales. Lo que se observa es una falta de enfoque, más que de recursos.

Desde la experiencia compartida, el origen de un proyecto digital puede surgir de algo simple: la intención de compartir conocimiento técnico sin limitarse a una comunidad local. La idea de aprovechar internet para amplificar el alcance transforma por completo la lógica del extensionismo tradicional. En lugar de impactar a unos cuantos, se puede llegar a miles o millones.

En este caso, el proyecto inició sin claridad total, pero con una dirección clara: comunicar. Con el tiempo, ese enfoque evolucionó hacia contenido técnico que responde a necesidades reales. Videos sobre riego, fertilización o prácticas agronómicas básicas se convirtieron en una base sólida. La clave fue entender que el contenido útil genera conexión.

La formación académica y la experiencia en campo influyeron directamente en la calidad del contenido. Haber trabajado en espacios como laboratorios o proyectos institucionales permitió tener material real que comunicar. Sin embargo, lo más relevante no fue el acceso a estos espacios, sino la decisión de traducir ese conocimiento en contenido accesible.

Otro elemento determinante fue la influencia de personas cercanas que impulsaron el proyecto. El acompañamiento y la motivación externa jugaron un papel importante, especialmente en las primeras etapas donde los resultados eran mínimos. Esa validación inicial ayudó a mantener la constancia.

En cuanto al papel de las redes sociales en el agro, la visión es clara: el sector ha estado rezagado en adopción tecnológica. Existe una resistencia cultural, especialmente en generaciones mayores. Sin embargo, el cambio generacional está modificando este panorama. Las nuevas generaciones crecieron con tecnología y tienen una relación distinta con ella.

Esto implica que el mercado también está migrando hacia lo digital. Quienes toman decisiones hoy o lo harán en el corto plazo ya están en redes sociales. Por lo tanto, ignorar estos espacios significa perder relevancia. En este sentido, la digitalización no es opcional, es estratégica.

Al analizar cómo comunican las empresas agrícolas, se detecta un problema recurrente: falta de creatividad. Muchas organizaciones siguen utilizando formatos rígidos, poco atractivos y desconectados de las tendencias actuales. Esto genera baja recepción del mensaje, incluso cuando el contenido es valioso.

En contraste, los formatos dinámicos, con música, subtítulos y elementos visuales atractivos, logran mayor impacto. La forma en que se presenta la información influye directamente en la retención. Aquí es donde plataformas como TikTok han cambiado las reglas del juego, demostrando que la educación también puede ser entretenida.

En términos prácticos, lo que ha funcionado mejor es la combinación de contenido técnico con elementos culturales cercanos al público. Por ejemplo, utilizar música regional o formatos populares permite conectar emocionalmente, sin perder el valor informativo. Esto genera mayor repetición de los contenidos y amplifica su alcance.

Otro aspecto relevante es la producción de contenido. No se requieren grandes inversiones para comenzar. De hecho, el proyecto se desarrolló utilizando únicamente un teléfono celular y aplicaciones básicas de edición. Esto demuestra que la barrera de entrada es baja. Lo importante no es el equipo, sino la intención y la ejecución.

La constancia es uno de los factores más determinantes. Los algoritmos de redes sociales premian la frecuencia y penalizan la inactividad. Publicar de manera irregular reduce el alcance, incluso si el contenido es bueno. Por eso, mantener una rutina de publicación es fundamental para crecer.

También se destaca la importancia de la interacción. Responder mensajes, generar cercanía y construir comunidad fortalece la percepción de la marca. Incluso en empresas grandes, este tipo de interacción puede marcar la diferencia. Cuando una persona recibe respuesta, se genera confianza.

En el proceso de crecimiento, es normal enfrentar etapas donde la audiencia es mínima. Comenzar con pocos seguidores puede resultar desmotivante, pero es parte del proceso. La recomendación es mantener la constancia, ya que el crecimiento suele ser acumulativo. Un contenido puede detonar el crecimiento en cualquier momento.

El concepto de contenido de calidad se define desde la utilidad. No se trata de producir contenido complejo, sino de resolver problemas específicos del público objetivo. Para lograrlo, es necesario identificar claramente a quién se le está hablando. Estudiantes, productores o técnicos tienen necesidades distintas.

Una vez definido el público, el contenido debe adaptarse a esas necesidades. En este caso, se trabajó con dos líneas principales: identidad profesional y conocimiento técnico. Mostrar la realidad de la carrera y ofrecer soluciones prácticas permitió conectar con diferentes segmentos.

También se reconoce que no todo el público busca lo mismo. Mientras algunos prefieren contenido técnico, otros se sienten atraídos por formatos más ligeros. Sin embargo, el enfoque principal debe mantenerse en aportar valor. Dar soluciones concretas es la base del crecimiento sostenido.

En un escenario hipotético donde una empresa busca mejorar su marketing, el primer paso sería migrar hacia lo digital. No se trata de eliminar lo tradicional, sino de complementarlo. La combinación de estrategias puede ampliar el alcance y mejorar los resultados.

Entrar al entorno digital implica entender sus reglas. Los algoritmos, las tendencias y el comportamiento del usuario son factores clave. No basta con estar presente, es necesario posicionarse. Muchas empresas tienen redes sociales, pero no logran generar impacto.

Finalmente, se plantea una visión a futuro donde el crecimiento puede tomar distintos caminos. Por un lado, el desarrollo profesional dentro de estructuras tradicionales. Por otro, la consolidación como creador de contenido independiente. Ambas rutas son válidas, pero requieren preparación y enfoque.

Más allá del crecimiento personal, existe una motivación más profunda: generar impacto positivo. La intención de ayudar a otros, ya sea a través del conocimiento o de proyectos sociales, se convierte en un motor importante. Esto da sentido al esfuerzo y refuerza la constancia.

En síntesis, la comunicación agrícola en redes sociales representa una oportunidad clara. No requiere grandes inversiones, pero sí claridad, disciplina y enfoque en el valor. Quienes logren adaptarse a este entorno tendrán una ventaja significativa en un sector que aún está en transición.