Episodio 274: Claves para el uso eficiente de los fertilizantes con Víctor Martínez

Claves para el uso eficiente de los fertilizantes con Víctor Martínez

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Prepara y ejecuta una conversación difícil en el trabajo


El aumento de costos en fertilización ya no es un problema aislado, es una presión constante sobre la rentabilidad agrícola. En esta conversación con Víctor Martínez, se desmenuzan las causas detrás del encarecimiento y se plantean decisiones clave para lograr una eficiencia real, un mejor control y una gestión más estratégica del recurso.

Aquí se aborda cómo pasar de reaccionar a anticiparse, entendiendo el impacto de factores globales y su efecto directo en campo. Víctor Martínez comparte experiencias aplicadas en sistemas intensivos, enfocadas en reducción de costos, optimización de insumos y una visión más técnica para enfrentar el contexto actual.

El punto de partida es claro: el incremento en los precios de los fertilizantes no es un fenómeno aislado ni temporal. Responde a una combinación de factores globales que se han ido acumulando y que hoy impactan directamente en la producción agrícola. Entre ellos destacan los efectos derivados de la pandemia, la disrupción en las cadenas de suministro y la escasez de contenedores, que limitaron la disponibilidad de insumos a nivel mundial.

A esto se suma una mayor demanda global impulsada por el aumento en la superficie sembrada de cultivos estratégicos como los cereales, lo que elevó la presión sobre los fertilizantes. Además, decisiones políticas de países clave como China y Rusia restringieron exportaciones para proteger sus mercados internos, reduciendo aún más la oferta disponible.

El conflicto entre Rusia y Ucrania intensificó este escenario. México, al ser un país importador, depende en gran medida de fertilizantes provenientes de estas regiones. Aproximadamente una cuarta parte de las importaciones proviene de Rusia, lo que hace evidente la vulnerabilidad ante eventos externos.

En términos prácticos, esto se traduce en incrementos significativos en los precios. Algunos fertilizantes han subido entre 30% y 70%, con un promedio cercano al 45% de incremento general. Este aumento impacta directamente en los costos de producción y, en consecuencia, en el precio final de los alimentos.

Ante este panorama, la conversación gira hacia un cambio de enfoque: dejar de ver el fertilizante como un insumo más y comenzar a gestionarlo como un recurso estratégico. Aquí aparece una idea central: la eficiencia no es opcional, es obligatoria.

Para lograrlo, se plantea la necesidad de transformar la mentalidad agrícola hacia una visión más industrial. Esto implica medir, controlar y ajustar procesos de forma constante. Sin medición, no hay mejora. Y sin mejora, el costo se vuelve incontrolable.

En sistemas hidropónicos y semi hidropónicos, esta lógica se vuelve aún más evidente. La nutrición debe basarse en datos concretos como conductividad eléctrica, análisis de drenaje, composición química y respuesta del cultivo. Cada ajuste debe responder a una medición, no a una suposición.

Otro punto relevante es la importancia de partir de una solución nutritiva estándar. Esta base permite hacer ajustes según las condiciones específicas del cultivo, el ambiente y los objetivos productivos. No se trata de copiar recetas, sino de adaptarlas con criterio técnico.

La experiencia también juega un papel clave. Con el tiempo, se gana confianza para hacer ajustes más finos en la nutrición, entendiendo cómo responde el cultivo a cambios en concentraciones o proporciones de nutrientes. Este aprendizaje práctico permite optimizar el uso de fertilizantes sin comprometer el rendimiento.

Un elemento crítico es el cálculo de costos. Conocer cuánto cuesta producir un metro cúbico de solución nutritiva a determinada conductividad eléctrica permite tomar decisiones más informadas. Este nivel de detalle es lo que marca la diferencia entre operar con control o hacerlo a ciegas.

Aquí surge una de las estrategias más relevantes: la recirculación de la solución nutritiva. En lugar de desechar el drenaje, se propone reutilizarlo, aprovechando los nutrientes que aún contiene.

El impacto económico es significativo. En un ejemplo concreto, el costo por metro cúbico puede reducirse de más de 60 pesos a menos de 24 pesos al integrar nutrientes recuperados del drenaje. Esto representa una reducción drástica en el gasto sin afectar la calidad de la nutrición.

Más allá del ahorro, esta práctica implica un cambio cultural. Tradicionalmente, la recirculación se ha asociado con sistemas de alta tecnología, pero se plantea que puede implementarse en distintos niveles productivos. No necesariamente requiere inversiones complejas; existen alternativas accesibles para distintos tipos de productores.

La clave está en entender el beneficio directo: menor costo y mejor aprovechamiento de recursos. Este argumento económico puede ser el principal detonante para adoptar la recirculación de manera más amplia.

Otro aspecto que se pone sobre la mesa es la competencia por las materias primas. Elementos como el fósforo no solo son utilizados en agricultura, sino también en industrias como la automotriz, especialmente en la fabricación de baterías para vehículos eléctricos.

Este cambio en la demanda global puede presionar aún más los precios en el futuro, generando un escenario donde los fertilizantes compitan con otros sectores por los mismos recursos.

Ante esto, se refuerza la necesidad de estar informados y anticiparse. Entender cómo se mueve el mercado global permite tomar decisiones más estratégicas a nivel local.

En conjunto, la conversación deja una idea clara: la eficiencia en fertilización ya no depende solo de aplicar bien, sino de medir, ajustar y aprovechar cada recurso disponible. El control de procesos, la recirculación y el análisis técnico constante se convierten en herramientas esenciales para sostener la rentabilidad en un entorno cada vez más exigente.