Este episodio explica de forma directa cómo OMRI, en conjunto con César Cartagena, asegura el cumplimiento orgánico bajo dos marcos regulatorios clave: el NOP de Estados Unidos y la LPO de México. Se aborda cómo estas diferencias impactan decisiones técnicas, comerciales y operativas en la certificación de insumos agrícolas.
También se detalla cómo César Cartagena describe los procesos internos de OMRI para evaluar, actualizar y mantener productos dentro del cumplimiento. Se enfatizan aspectos como la evaluación técnica, la gestión de cambios y la adaptación constante frente a normativas dinámicas que definen el mercado orgánico internacional.
Entender qué significa “orgánico” no es tan simple como parece. Cada país define este concepto bajo sus propias reglas. En Estados Unidos existe el NOP (National Organic Program), mientras que en México se aplica la Ley de Productos Orgánicos. Aunque ambos buscan garantizar prácticas sostenibles, tienen diferencias importantes en criterios, procesos y exigencias técnicas.
Desde el inicio queda claro que no existe un estándar global único. Esto implica que un producto certificado en un país no necesariamente cumple automáticamente en otro. Esa diferencia genera retos, sobre todo para quienes buscan comercializar insumos en múltiples mercados. La clave está en comprender que cada normativa responde a contextos regulatorios, comerciales y productivos distintos.
El alcance de estas regulaciones es amplio. Incluye cultivos, producción animal y también procesamiento y manejo de alimentos. Es decir, no solo se certifica lo que se cultiva, sino también cómo se transforma y se presenta al consumidor final. Esto vuelve más compleja la evaluación, ya que intervienen múltiples variables: ingredientes, procesos, insumos y condiciones de producción.
En este contexto, OMRI no actúa como certificadora, sino como una entidad que revisa y verifica insumos permitidos para producción orgánica. Su enfoque está en evaluar si los productos cumplen con los lineamientos establecidos por cada normativa. Esto implica un trabajo técnico constante, ya que deben mantenerse actualizados frente a cambios regulatorios.
Uno de los puntos más relevantes es que OMRI realiza evaluaciones separadas para cada estándar. Aunque un solicitante puede pedir revisión bajo ambos marcos (Estados Unidos y México), cada proceso se trata de forma independiente. Esto ocurre porque los requisitos pueden variar significativamente, incluso para un mismo producto.
Por ejemplo, un insumo puede cumplir con el NOP pero requerir análisis adicionales para ser aceptado bajo la legislación mexicana. Esta diferencia obliga a manejar dos líneas de evaluación paralelas, con solicitudes de información específicas para cada caso. Aun así, el proceso puede ejecutarse de forma simultánea para mejorar la eficiencia.
Otro elemento clave es que la evaluación depende completamente del solicitante. Si una empresa no solicita revisión bajo cierto estándar, OMRI no la realiza. Esto implica que la estrategia comercial del productor define en gran medida el alcance de la certificación de sus insumos.
Una vez que un producto es aprobado, el trabajo no termina ahí. Existe un sistema de seguimiento que asegura que el cumplimiento se mantenga en el tiempo. Este sistema tiene tres componentes principales: renovación anual, revisión de cumplimiento continuo y notificación de cambios.
La renovación anual es un proceso administrativo sencillo. Su objetivo es confirmar que la información del producto sigue actualizada: etiquetas, datos de contacto y características generales. Sin embargo, cada tres a cinco años se realiza una revisión completa. En esta etapa se analiza nuevamente el producto como si fuera la primera vez.
Este proceso profundo incluye revisión de formulación, ingredientes, procesos de fabricación y, si es necesario, nuevos análisis. Es una forma de garantizar que el producto sigue cumpliendo incluso si no ha reportado cambios.
Además, existe la obligación de reportar cualquier modificación antes de implementarla. Esto incluye cambios en formulación, proveedores, procesos o incluso en la etiqueta. El plazo mínimo es de 60 días antes de aplicar el cambio.
Este punto es crítico. Implementar cambios sin notificación previa representa un riesgo alto. Puede suceder que el nuevo ajuste no cumpla con la normativa vigente, lo que podría llevar a la pérdida del listado del producto. En cambio, reportar con anticipación permite evaluar el impacto y tomar decisiones informadas.
Si un cambio no cumple, el productor aún tiene margen para ajustar su estrategia. Puede modificar la formulación, retrasar la implementación o incluso descartar el cambio. Esta flexibilidad desaparece si la modificación ya fue aplicada sin revisión.
Otro aspecto relevante es cómo se manejan los cambios en la normativa. Estas actualizaciones no suelen ser repentinas. Generalmente incluyen periodos de transición que permiten a las organizaciones adaptarse. OMRI aprovecha este tiempo para ajustar sus procesos internos y capacitar a su equipo.
Cuando una nueva regulación afecta productos ya listados, se identifican los casos específicos y se notifica a los proveedores. A partir de ahí se inicia una revisión limitada, enfocada únicamente en los aspectos que cambiaron. Esto evita rehacer todo el proceso y permite una adaptación más eficiente.
Este enfoque refleja una característica importante del sector orgánico: su dinamismo. Las normativas evolucionan constantemente para incorporar nuevas tecnologías, insumos y realidades productivas. Esto obliga a todos los actores a mantenerse actualizados y ser flexibles.
También se resalta la importancia de la colaboración. OMRI mantiene relación con organismos regulatorios, asociaciones y entidades técnicas tanto en Estados Unidos como en México. Esta conexión permite anticipar cambios y participar en espacios de formación y discusión.
Otro elemento interesante es la función educativa. OMRI no solo evalúa productos, también comparte información técnica y recursos abiertos. Esto facilita que productores, técnicos y otros actores comprendan mejor los requisitos y procesos del ámbito orgánico.
En conjunto, todo el sistema descrito muestra que el cumplimiento orgánico no es un evento único, sino un proceso continuo. Requiere seguimiento, comunicación constante y adaptación a cambios regulatorios. No basta con cumplir una vez; es necesario sostener ese cumplimiento en el tiempo.
Finalmente, queda claro que la complejidad del sistema responde a la necesidad de garantizar confianza en el mercado orgánico. Cada revisión, cada requisito y cada proceso buscan asegurar que los productos realmente cumplen con los principios que representan.
Este enfoque, aunque exigente, permite construir credibilidad y facilitar el comercio entre mercados con diferentes estándares. Y en ese punto, el papel de OMRI se vuelve clave como puente técnico entre regulaciones, productores y certificadoras.


