Episodio 397: El modelo de producción del Agropark con Saúl Baez

El modelo de producción del Agropark con Saúl Baez

Este episodio explica cómo un modelo de producción agrícola puede escalar con lógica empresarial y técnica. Saúl Báez detalla el funcionamiento del Agropark y muestra por qué cluster agrícola, alta tecnología, eficiencia hídrica y productividad intensiva no son conceptos aislados, sino parte de un sistema integrado que ya opera con resultados medibles.

También se abordan decisiones clave detrás del proyecto: desde su origen hasta su consolidación. Agropark Querétaro aparece como ejemplo concreto donde inversión privada, infraestructura compartida, exportación agrícola y tecnificación se combinan para generar valor sostenido en un entorno competitivo y con limitaciones reales como agua y mano de obra.

El modelo de Agropark se entiende mejor cuando se observa su evolución desde un enfoque empresarial hacia uno productivo. La entrada al sector no siempre viene desde la formación técnica agrícola. En este caso, la experiencia acumulada dentro de la agroindustria permitió construir una visión práctica, enfocada en resultados, donde la administración y la producción convergen en decisiones operativas claras.

La base del proyecto está en un concepto importado y adaptado: el clúster agrícola. Inspirado en el modelo holandés, este sistema busca concentrar unidades productivas en un mismo espacio para generar economías de escala. Sin embargo, no se trata de una copia directa. La adaptación a condiciones locales es determinante, especialmente cuando se consideran variables como clima, disponibilidad de agua y características del mercado.

El origen del Agropark responde a una combinación poco común de factores: participación gubernamental, inversión privada y una visión de largo plazo. Aunque no es un proyecto público, sí existió un impulso inicial desde políticas de desarrollo que facilitaron su creación. La estructuración incluyó la urbanización del terreno, asignación de derechos de agua y venta de lotes productivos bajo condiciones específicas.

Con el tiempo, el parque dejó de ser una incubadora de negocios para convertirse en un sistema consolidado. Actualmente, cuenta con más de 180 hectáreas productivas en operación dentro de su primera etapa y agrupa empresas completamente funcionales. La producción se basa en sistemas hidropónicos intensivos, lo que permite un uso eficiente de recursos y una alta densidad de cultivo.

Uno de los elementos más relevantes es la productividad. En condiciones controladas, los rendimientos pueden alcanzar hasta 70 kilos por metro cuadrado, mientras que en campo abierto difícilmente superan los 18 kilos. Esta diferencia no es marginal, define la viabilidad económica del modelo. La capacidad de triplicar la producción con los mismos recursos posiciona al sistema como una alternativa sólida frente a la agricultura tradicional.

La eficiencia hídrica también juega un papel central. A través de sistemas de recirculación, el agua se reutiliza constantemente, reduciendo el consumo total. Esto es especialmente importante en regiones con limitaciones como Querétaro, donde la disponibilidad del recurso es un riesgo latente. La combinación de tecnología y control permite maximizar cada litro utilizado.

Otro componente técnico es la climatización. Los invernaderos utilizan sistemas que generan calor y CO2, el cual se reinyecta para acelerar la fotosíntesis. Esto no solo mejora el crecimiento de las plantas, sino que optimiza el entorno completo de producción. Cada variable está diseñada para influir directamente en el rendimiento.

El valor del clúster no se limita a la producción. La concentración de empresas genera ventajas operativas claras. La infraestructura compartida reduce costos, especialmente en servicios como gas natural, logística y distribución. Al consolidar la demanda, se logran mejores condiciones con proveedores y mayor eficiencia en la cadena de suministro.

Además, la proximidad entre empresas facilita la transferencia de conocimiento. La innovación no ocurre de forma aislada, sino que se distribuye rápidamente dentro del sistema. Esto acelera la adopción de nuevas tecnologías y mejora la competitividad del conjunto.

Desde el punto de vista económico, el impacto es significativo. El parque genera alrededor de 150 mil toneladas de producción anual, orientadas principalmente a mercados internacionales. Esto implica generación de divisas y posicionamiento en cadenas globales de valor. La exportación se convierte en un eje estratégico del modelo.

El empleo también es un factor relevante. Más de 4,000 trabajadores participan directamente en las operaciones, todos bajo esquemas formales. Sin embargo, aquí aparece uno de los principales retos: la disponibilidad de mano de obra. A pesar de ofrecer condiciones competitivas, existe una preferencia social por empleos industriales, lo que dificulta la contratación.

Para resolverlo, se implementan estrategias como el transporte de trabajadores desde comunidades cercanas. Aun así, la escasez persiste y obliga a buscar alternativas tecnológicas. La automatización comienza a tomar un papel importante, no solo en cosecha, sino en múltiples procesos dentro del sistema productivo.

El segundo gran reto es el agua. Aunque la tecnología permite optimizar su uso, la disponibilidad sigue siendo limitada. Esto obliga a pensar en soluciones complementarias como plantas de tratamiento, proyectos de recarga y colaboración con instituciones gubernamentales. La sostenibilidad del modelo depende de asegurar este recurso a largo plazo.

En términos de innovación, el parque no es estático. La tecnología evoluciona constantemente y se refleja en la renovación de infraestructura. Existen invernaderos con más de una década de operación y otros completamente nuevos, lo que genera una brecha tecnológica interna. Sin embargo, esta diversidad también impulsa la mejora continua.

El crecimiento futuro está definido por una segunda etapa. Se contempla la expansión hacia un nuevo polígono con mayor superficie y una combinación de usos que incluye vivienda y servicios complementarios. Este desarrollo busca consolidar el modelo no solo como unidad productiva, sino como ecosistema completo.

Fuera del parque, los inversionistas ya han comenzado a replicar el modelo en otras áreas del estado. Esto responde a limitaciones físicas dentro del clúster original y a la necesidad de seguir creciendo. La expansión descentralizada permite mantener el ritmo de inversión sin depender exclusivamente de un solo espacio.

A nivel regional, el impacto es evidente. Querétaro se ha consolidado como un referente en agricultura de alta tecnología. La combinación de condiciones climáticas, seguridad y desarrollo institucional ha favorecido esta evolución. Sin embargo, el modelo no es replicable en cualquier lugar sin ajustes.

Para que otros proyectos similares funcionen, se requieren condiciones específicas. La voluntad política es una de ellas, pero no es suficiente. También se necesita inversión privada, infraestructura adecuada y, sobre todo, capital humano capacitado. Sin estos elementos, el modelo pierde viabilidad.

Finalmente, el desarrollo del sector depende de la capacidad para integrar conocimiento, tecnología y operación. No basta con tener infraestructura o recursos naturales. La clave está en cómo se organizan y se gestionan. En ese sentido, el Agropark representa una referencia clara de lo que es posible cuando estos factores se alinean correctamente.

Olmo Axayacatl Bastida Cañada

Soy Olmo Axayacatl Bastida Cañada y ayudo a profesionales agrícolas a convertirse en francotiradores de la comunicación, para que cada palabra dé justo en el blanco. Si tu comunicación te genera más problemas que oportunidades, entonces soy el maestro que necesitas.