Episodio 602: Agricultura mexicana, una producción que resiste, pero captura menos valor
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Episodio 602: Agricultura mexicana, una producción que resiste, pero captura menos valor

La agricultura mexicana mantuvo su producción en 2025, pero generó menos dinero. La producción resistió; el valor cayó. Esta diferencia cambia la lectura del campo: no basta medir toneladas y hectáreas. El Cierre Agrícola 2025 permite reconocer qué cultivos sostuvieron la oferta, dónde se concentraron las pérdidas y qué cambió.

Maíz estable, frijol en recuperación, trigo y hortalizas a la baja, frutas impulsadas por la naranja y un agave que produjo más mientras perdió valor: el contraste importa. Aquí encontrarás los cultivos decisivos, las regiones más expuestas y los cambios productivos que explican por qué resistir no siempre significa avanzar.

La agricultura mexicana cerró 2025 con una contradicción clara: casi mantuvo su superficie y producción, pero perdió 43,600 millones de pesos. Al revisar los datos, encuentro que el deterioro económico superó al ajuste físico. El valor nacional cayó 5.1%, mientras la superficie cosechada retrocedió apenas 0.4% y el volumen medido en toneladas, 1.1%.

No interpreto esto como un desplome general. Veo una agricultura capaz de compensar pérdidas entre cultivos, regiones y ciclos, aunque cada vez más expuesta a movimientos concentrados. El caso decisivo fue el agave: explicó 63% de la reducción nacional. Sin ese cultivo, el valor agrícola habría bajado alrededor de 2%.

En granos, el maíz conservó cerca de 24.4 millones de toneladas, pero perdió aproximadamente 11,800 millones de pesos. Sinaloa y Jalisco redujeron cosechas, mientras Chihuahua, Estado de México y Michoacán ayudaron a sostener el total. La estabilidad del volumen no protegió el ingreso.

El frijol siguió la ruta opuesta: produjo 37.3% más y mejoró su rendimiento 22.8%. Su valor avanzó pese a una menor valoración por tonelada. El trigo, en cambio, perdió 35.1% de producción; el crecimiento de Guanajuato no compensó la fuerte contracción de Sonora. La compensación territorial encontró límites.

Las oleaginosas crecieron 7.5% en producción, principalmente por soya y cacahuate. El cacahuate destacó porque elevó volumen, rendimiento y valor con menos superficie sembrada. La soya produjo más mediante una expansión territorial, aunque bajaron su rendimiento y valoración. El crecimiento agregado escondió mecanismos distintos.

Las frutas aumentaron 4.7% su valor, pero la naranja explicó alrededor de 92% del incremento. Su producción creció apenas 2%, mientras su valor subió 47.3%. El limón mantuvo volumen y perdió 16.3% de valor. La piña sí combinó mayor cosecha y mejor resultado económico. No hubo una expansión frutícola generalizada.

En hortalizas observo el deterioro más extendido. Ocho cultivos principales perdieron juntos 12% de valor. El jitomate redujo escala; el pepino, rendimiento; la cebolla, superficie y productividad; la papa produjo más, pero valió menos. Cerca de 88% de su superficie dependió del riego, lo que aumenta el peso económico de la contracción.

Los industriales cayeron 21.1%, aunque sin el agave habrían crecido 7.4%. El agave produjo 23.5% más y perdió 63.4% de valor: producir más no garantizó capturar más valor. Caña y café avanzaron; algodón redujo superficie, producción y valor. Los ornamentales crecieron monetariamente, pero buena parte del avance se concentró en registros específicos de rosa y tulipán.

También identifico una concentración regional que amplifica los cambios: Michoacán, Jalisco, Veracruz, Sinaloa y Sonora reúnen una porción elevada del valor agrícola. Jalisco sufrió los golpes del agave, maíz y frambuesa; Sonora, del trigo; Sinaloa, del jitomate, maíz y pepino. Veracruz avanzó gracias a naranja, caña, piña y maíz. El territorio explica buena parte del balance.

Mi lectura final es que México conservó capacidad productiva, pero cambió profundamente dónde y con qué valor produjo. Necesitamos separar volumen, rendimiento, superficie y valoración antes de celebrar o diagnosticar una caída. Resistir la producción fue importante; recuperar valor mediante decisiones comerciales y productivas será el verdadero reto.

Olmo Axayacatl Bastida Cañada

Soy Olmo Axayacatl Bastida Cañada, un profesional agrícola que ayuda a otros profesionales agrícolas con perfil técnico a desarrollar habilidades humanas para comunicar mejor y vender más. Más información

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