La producción mexicana de granos cerró 2025 con una aparente estabilidad que esconde un cambio profundo. El volumen resistió, pero el noroeste perdió fuerza, el temporal ganó peso y el valor de varias cosechas cayó. Entender este movimiento permite anticipar riesgos de abasto, rentabilidad y logística para todo el sector.
El contraste es contundente. Mientras Sonora perdió cerca de 1.18 millones de toneladas de trigo, otros estados compensaron parte del retroceso con maíz y frijol. El granero cambió de lugar. Ahora el reto consiste en convertir esa respuesta territorial en una estructura resistente, con agua, infraestructura, financiamiento y mercados coordinados.
Mi lectura de 2025 parte de una paradoja. México conservó un volumen de granos cercano al del año anterior, aunque perdió fuerza en sus territorios más especializados. La estabilidad nacional no significó continuidad productiva, sino una compensación entre cultivos, estados, ciclos agrícolas y modalidades de producción.
El maíz ilustra este cambio. Sinaloa redujo su cosecha alrededor de 1.09 millones de toneladas por menor superficie y restricciones de riego. El descenso fue cubierto parcialmente por aumentos en Chihuahua, Estado de México, Tamaulipas, Guerrero y Puebla. El total quedó casi estable, pero creció la participación del primavera-verano y del temporal.
El trigo tuvo una ruptura mayor. Sonora perdió cerca de 1.18 millones de toneladas después de sembrar una fracción de la superficie previa. Los rendimientos siguieron competitivos, pero la escasez de agua, los precios débiles, los costos y la deuda redujeron el incentivo para sembrar. Guanajuato duplicó su cosecha y asumió el liderazgo nacional, aunque ese avance no compensó la pérdida sonorense.
El frijol siguió otra trayectoria. Zacatecas fortaleció su dominio y Durango recuperó producción al cosechar mejor la superficie sembrada. Sin embargo, el precio promedio cayó. Esto confirma que producir más no garantiza capturar más valor, sobre todo cuando la cosecha se concentra, falta almacenamiento y el productor necesita liquidez. El sorgo también retrocedió, principalmente en Tamaulipas, mientras cebada, arroz y avena crecieron desde bases pequeñas.
La explicación central está en el agua. La producción de temporal aumentó 5.3%, mientras la de riego disminuyó 11.5%. El primavera-verano avanzó 6.1% y el otoño-invierno cayó casi 20%. Veo una inversión temporal de funciones. Las lluvias sostuvieron regiones normalmente expuestas, mientras los bajos niveles de las presas limitaron al noroeste tecnificado. Depender de esa coincidencia no ofrece una estrategia duradera.
La nueva geografía también genera problemas comerciales. El grano aparece lejos de almacenes, centros de consumo y corredores logísticos diseñados para otras zonas. Reconversiones hacia cártamo, garbanzo o cebada reducen necesidades de agua, pero exigen compradores y contratos antes de sembrar. Sin secado, bodegas, caminos, financiamiento y capacidad para reunir volúmenes, una recuperación productiva puede presionar los precios.
A esto se suma la dependencia del maíz amarillo importado. Más de 99% llegó de Estados Unidos y cerca de 97% correspondió a maíz amarillo, destinado a ganadería e industria. Alrededor de 60% ingresó por ferrocarril y pasó por pocos cruces fronterizos. Esta estructura compite con el sorgo nacional y expone el abastecimiento a precios internacionales, trenes y aduanas. La resolución del T-MEC mantuvo abierto el comercio de maíz genéticamente modificado, mientras México reforzó la protección constitucional de sus maíces nativos.
Concluyo que el país resistió gracias a su diversidad territorial, pero necesita construir alrededor del nuevo mapa. Usar mejor el agua e instalar infraestructura donde crece la cosecha y ordenar la comercialización será decisivo. También hacen falta contratos para la reconversión, crédito que permita elegir cuándo vender y corredores de importación menos concentrados. La capacidad de responder existe. El reto es transformarla en estabilidad estructural antes de que el agua, el mercado y la logística vuelvan a tensarse.



