Para producir mango con calidad no basta con reaccionar cuando aparece una plaga. En este episodio, Francisco Coronel, de la Universidad Autónoma Chapingo, explica cómo prevenir, diagnosticar y manejar los principales problemas fitosanitarios del cultivo, con especial atención a decisiones que afectan rendimiento, exportación, inocuidad y rentabilidad del productor mexicano.
La conversación aborda trips, antracnosis, cenicilla, hongos del suelo, resistencia a plaguicidas, monitoreo, umbrales económicos y uso de productos biológicos. También revisa qué exige el mercado estadounidense, cómo funciona el tratamiento hidrotérmico y qué cambia cuando se busca producir mango orgánico o entrar a mercados más estrictos para su exportación.
La fitosanidad del mango cambia de una región productora a otra. Los problemas de Chiapas, Nayarit o Sinaloa no son necesariamente los mismos. Por eso, construir un buen programa de manejo comienza por conocer la huerta, identificar sus riesgos y entender en qué momento cada plaga o enfermedad puede convertirse en una amenaza real.
Entre los problemas más relevantes aparecen los trips, la antracnosis, la cenicilla y distintos complejos de hongos. Algunos pueden reconocerse en campo con experiencia. Otros requieren muestras de suelo, raíces o tejido y un diagnóstico de laboratorio. Confundirlos puede llevar a utilizar un producto que no resuelve el problema.
El episodio también cuestiona una práctica todavía común en campo. Aplicar productos solamente porque llegó la fecha del calendario. El monitoreo permite saber qué está ocurriendo, medir poblaciones o severidad y decidir si realmente es momento de intervenir. En algunos casos, esperar a observar síntomas evidentes significa actuar demasiado tarde.
El uso de productos biológicos abre más opciones, pero también exige mayor cuidado. No basta con comprar un producto que promete contener microorganismos benéficos. Hay que verificar que estén vivos, revisar su formulación y aplicarlos bajo condiciones que permitan su supervivencia. Después entra otro reto importante, evitar que una aplicación química termine eliminando también aquello que se quería establecer.
La exportación agrega otra capa de complejidad. La sanidad, la trazabilidad, los residuos de plaguicidas y los tratamientos posteriores a la cosecha pueden determinar si una fruta entra o no a mercados como Estados Unidos. El tratamiento hidrotérmico contra moscas de la fruta muestra hasta dónde llega este control y por qué las decisiones tomadas en campo terminan afectando toda la cadena.
También se analiza el mango orgánico, un mercado con mayor valor potencial, pero que exige planeación. Quitar productos químicos sin contar con alternativas, conocimiento del cultivo y un programa preventivo puede aumentar el riesgo de fracaso.
Al final, el manejo fitosanitario deja de verse como una lista de aplicaciones. Se convierte en una secuencia de decisiones donde diagnóstico, momento de intervención, elección del producto, inocuidad y mercado deben funcionar juntos.



